Aquí el tráfico rodado está prohibido al hallarse el subsuelo completamente perforado. Una medida que propicia una agradable y tranquila visita a cualquier hora del día. Al caminar por sus calles empedradas salen al paso enotecas, bares donde poder degustar un vino cosechero y unos pintxos, así como mesones y restaurantes de alta cocina.
En este maravilloso entorno se encuentra una de las más peculiares bodegas de Laguardia que sobreviven dentro de las murallas. La bodega el Fabulista cuenta con dos lagares en los que se elabora el vino de forma artesanal, pisando la uva a la antigua usanza.
A siete metros de profundidad se esconden tres calados unidos entre sí. Uno es para la elaboración del vino, otro para el crianza y el tercero está acondicionado para la degustación y cata de sus vinos, tanto blancos como tintos, jóvenes y crianzas.
Durante la visita, conocerán los secretos de la elaboración artesanal de un buen vino, descubrirán la historia de la bodega y la villa de Laguardia y para finalizar degustarán dos caldos y se iniciarán en el apasionante mundo de la cata.