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Qué ver en la provincia de Almería, tierra de contrastes

La provincia almeriense esconde tantas paradojas como la vida misma. Lejos de la manida y pobre imagen de sus desiertos y sus mares de plástico, Almería es mucho más que eso. Es tierra de contrastes, con tantas playas vírgenes y acantilados abruptos como cerros verdeados y pueblitos de apariencia árabe. En su interior podemos encontrar la playa de los Muertos, que en realidad está llena de vida. Asimismo, podemos recorrer las Alpujarras, en su versión almeriense. Es también, y al mismo tiempo, el territorio en el que se extiende el paisaje volcánico del Cabo de Gata, las cuevas arcillosas del Karst de Sorbas, y los poblados del oeste del mítico desierto de Tabernas. En definitiva, la provincia de Almería no es sino un polifacético rompecabezas que el visitante, independientemente de sus gustos o de su edad, podrá ir armando con el mayor de los deleites. ¿Nos sigues? Te lo demostramos.

Almería capital

La ciudad de Almería, capital de la provincia homónima, nació como barrio marítimo de la próspera colonia árabe Bayyana ―actual ciudad de Pechina― hace más de mil años. Asomada al precioso golfo de Almería, y rodeada por las sierras de Gádor y de Alhamilla, hoy en día Almería ofrece a sus visitantes una ciudad pequeña pero acogedora, con multitud de atractivos que merece la pena recorrer. La Alcazaba, la mayor fortificación construida por las dinastías árabes en España, es tal vez el punto de mayor atracción en la urbe. Le sigue la Catedral de la Encarnación, un espectacular templo cristiano con forma de fortaleza, cuya construcción en el siglo XVI vino a contrarrestar los continuos ataques piratas que asolaban la costa. Asimismo, en el Museo de Almería―instituido originalmente como museo arqueológico en 1933―, el visitante también podrá rastrear la historia de esta ciudad milenaria, gracias a las extensas colecciones que atesora, desde el Paleolítico hasta la actualidad. Y, finalmente, si preferís acercaros a la historia más reciente de Almería, os recomendamos acudir tanto a la Plaza de la Constitución ―presidida por el emblemático monumento a los Mártires de la Libertad―, como a los refugios de la Guerra Civil, un conjunto de pasadizos subterráneos y búnkeres militares acondicionados para su visita didáctica.

Plaza de la Catedral de Almería

Plaza de la Catedral, Almería

Mojácar

Si, como hemos visto, Almería ciudad resulta interesante, tampoco se queda atrás toda la estela de pueblos que la rodean. El más conocido tal vez sea Mojácar, un pueblito de casas blancas y arquitectura mudéjar que conserva, como pocos, el auténtico tipismo andalusí. Situado a 90 kilómetros de la capital provincial, justo a los pies de la sierra de Cabrera, en Mojácar se pueden visitar sus dos núcleos principales: el casco antiguo y la zona de playa. El primero se encuentra situado en el interior, y deslumbra a todo aquel que lo visita gracias a sus callecitas estrechas, sus balcones floridos y sus interminables huellas arqueológicas. El segundo núcleo, situado a pie de playa, es conocido coloquialmente como “Ibiza del Sur”, debido a la gran cantidad de urbanizaciones, hoteles, pubs y discotecas que alberga en su interior. El otro gran atractivo de este centro turístico radica en sus 17 kilómetros de playas cristalinas, con playa Macenas y playa del Lance a la cabeza.

mojacar

Playa del pueblecito costero de Mojácar

Roquetas de Mar y castillo de Santa Ana

Si de pueblos va la cosa, entonces tampoco podemos perdernos a Roquetas de Mar y su imponente castillo de Santa Ana. Ubicado al suroeste de la provincia almeriense, a tan sólo 21 kilómetros de la capital, dicho municipio comprende no sólo el casco antiguo de Roquetas, sino también otros núcleos turísticos como Aguadulce, el Parador de las Hortichuelas o Las Marinas. Asimismo, su territorio incluye gran parte de la Reserva Natural de Punta Entinas-Sabinar, un sistema de dunas, playas y charcos poseedor de una extraordinaria riqueza biológica.

Roquetas de mar

Preciosa playa de Roquetas de Mar

Ahora bien, si Roquetas de Mar destaca en la actualidad es gracias a su intensiva actividad turística, focalizada en algunos de sus principales reclamos monumentales ―como el castillo de Santa Ana o el faro del Sabinar―, así como en su paseo marítimo repleto de bares y restaurantes. También resultan atractivas sus numerosas playas ―como la playa de Aguadulce, la Romanilla o La Bajadilla―, poseedoras, en su mayoría, de la codiciada bandera azul que otorga la Unión Europea. Y si lo que buscamos es un ocio más activo, entonces no podemos perdernos sus dos parques acuáticos―MarioPark y Aquavera―, o el impresionante acuario de Roquetas.

Níjar

Si nos gusta el contraste playa-montaña, entonces podemos adentrarnos en el interior de la provincia almeriense y buscar su cuarto municipio más poblado, el de Níjar. El mismo compone parte del Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, un espacio de altísima riqueza geológica declarado Geoparque por la Unesco en 1999.

La capital del municipio, también llamada Níjar, se encuentra situada a tan sólo 30 kilómetros al noreste de la capital provincial, justo en las faldas de la sierra de la Alhamilla. A propósito, los amantes de la literatura sonreirán al conocer que este es el escenario en el que transcurre Bodas de Sangre, una de las obras de teatro más célebres de Federico García Lorca. El pueblito de Níjar, un cúmulo de casitas blancas apiñadas en la ladera montañosa, brilla con luz propia entre el verde de las numerosas huertas que lo rodean. Aquí se pueden visitar edificios de estilo mudéjar como la iglesia de Santa María de la Anunciación, del siglo XVI. También, playas de infarto como la de Mónsul, una de las más apreciadas del litoral almeriense. Asimismo, un simple paseo por el casco antiguo nos permitirá asomar la cabeza en los talleres artesanos y fabriles que aún resisten en él, herederos orgullosos del legado árabe recibido hace 500 años. La “jarapa”, un tejido grueso utilizado para la confección de alfombras, mantas y otros accesorios del hogar, es, sin lugar a duda, su tesoro más característico ―y un souvenir en toda regla.

Carboneras

El otro gran municipio almeriense que conforma el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar es el de Carboneras, perteneciendo el 75% de su territorio a este espacio protegido. Con 15 kilómetros de playas, en su mayoría vírgenes, y un sinfín de huellas arqueológicas en su haber, dicho municipio merece una visita de al menos un día.

Carboneras

Carboneras y sus playas

Su capital municipal, también llamada Carboneras, ha sido tradicionalmente conocida por los habitantes de Almería como “el pueblo”, debido tanto a su tradición pesquera, como al aspecto costumbrista que aún hoy conserva. Aquí podremos visitar tanto el Ayuntamiento, integrado en un casón de estilo indiano del siglo XIX, como el castillo de San Andrés, construido a finales del siglo XVI como baluarte contra los continuos ataques de piratas berberiscos. Asimismo, en su tranquilo paseo marítimo encontraremos bares y restaurantes donde pararnos a comer o tomar un helado con vistas a las variadas playas de Carboneras ―playa de los Cocones, playa de los Barquicos o playa de la Puntica―. Por cierto, enfrente de esta última hallamos, a unos cientos de metros mar adentro, la isla de San Andrés, un monumento natural de origen volcánico que, en la actualidad, hace las veces de refugio para aves marinas, como la patiamarilla; y de escenario de deportes acuáticos, como la vela o el esnórquel.

Playa de los Muertos

Al sur de Carboneras, siguiendo durante seis kilómetros la carretera AL-5106, podemos descubrir uno de los tesoros naturales más preciados no sólo del municipio, sino de toda España. La Playa de los Muertos, valorada en numerosas ocasiones por los medios de comunicación como una de las más bonitas del país, es un rincón de arenas blancas y aguas cristalinas, cuyo emplazamiento aislado al pie de unos acantilados le permiten conservar su aire virgen. Desde el aparcamiento más cercano parten hasta tres senderos ―de dificultades distintas―, a través de los cuales alcanzaremos la playa en cuestión de minutos.

Muy cerca de aquí también encontramos reclamos monumentales tan interesantes como el castillo de Mesa Roldán, un fortín datado del siglo XVIII que durante la edad de oro de la piratería estaba considerado altamente peligroso por las autoridades. Declarado como Bien de Interés Cultural (BIC) en 1949, hoy sus ruinas se encuentran acompañadas por el faro de Mesa Roldán, una edificación blanca de 1875 que vino a terminar con las tradicionales hogueras.

Playa de los Muertos

Playa de los Muertos, Almería

Desierto de Tabernas y Oasys MiniHollywood

A treinta kilómetros al norte de Almería capital, el escenario se torna verdaderamente sobrecogedor. Árido como pocos lugares de Europa, el Desierto de Tabernas despliega la inmensidad de su planicie yerma ante el visitante, atrayéndolo con su silencio enigmático y repeliéndolo por su aparente falta de vida. Es esta la paradoja del único desierto reconocido como tal en toda Europa: si bien su laberinto de ramblas secas, cárcavas prominentes y cuevas ocultas nos invita a pensar que allí nada pasa, lo cierto es que este escenario atesora cientos de historias que merecen ser contadas. Nos referimos, cómo no, a los tres poblados del Oeste que, desde su construcción como decorados de películas western en los años sesenta, no han dejado de atraer a cinéfilos (y no tan cinéfilos) de todo el mundo.

OasysMinihollywood

Oasys MiniHollywood

El Oasys MiniHollywood, hoy reconvertido en parque temático, es el que más trascendencia ha cobrado, debido a que aquí tuvo lugar el nacimiento de la Trilogía del dólar, de Sergio Leone. Hoy en día, este espacio ubicado en el kilómetro 464 de la carretera N-340 reúne tres interesantes reclamos: un poblado del oeste con espectáculos diarios, una reserva zoológica con más de 800 animales de 200 especies diferentes; y una zona acuática con piscinas y zonas de baño relajante.

Parque Natural Cabo de Gata-Níjar

Aunque ya hemos hablado de él antes, el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar merece un capítulo aparte. De naturaleza volcánica y ubicado en el extremo suroriental de la provincia almeriense, esta reserva marítimo-terrestre de 46.000 hectáreas de superficie, nos ofrece tanto que resulta difícil resumirlo en pocas palabras.

Su paisaje, a caballo entre el litoral y la montaña, conserva innumerables pueblitos cuyo tipismo andaluz ha permanecido intacto ―San Miguel de Cabo de Gata y San José son sólo dos buenos ejemplos―. También, torreones y fortalezas defensivas que se asoman al otrora peligroso mar Mediterráneo, como la fortificación de San Felipe, en Los Escullos; o la torre de la Vela Blanca, cerca del faro de Cabo de Gata.

playa de los genoveses

La Playa de los Genoveses, en el Cabo de Gata

También salpican la comarca varias decenas de pozos, norias y aljibes, heredados de la sabiduría árabe que, hace más de un milenio, supo aprovechar el agua y convertir un lugar tan adverso en habitable. Tampoco podemos olvidarnos de las playas vírgenes ―como la de Los Genoveses y la de Mónsul―, que suavizan el litoral y lo convierten en toda una aventura. Ni de los arrecifes que, al abrigo de la costa, yacen debajo del mar. Entre ellos, el arrecife de las Sirenas es el más famoso.

Cueva de Sorbas

En el centro oriental de la provincia de Almería también podemos visitar este paraje natural kárstico formado por cientos de dolinas y cuevas subterráneas, conocido por el nombre de Yesos de Sorbas. “Yesos” porque representa el mejor ejemplo de karstificación en yeso del territorio español, un material raro en comparación con la habitual roca caliza. “De Sorbas” porque se desarrolla dentro del término municipal de Sorbas, situado entre la sierra de los Filabres al oeste, y sierra Cabrera al este.

Declarado Paraje Natural en 1989, y Zona de Especial Protección para las Aves en 2002, este rincón árido de Almería nos ofrece 2.375 hectáreas de todo tipo de formaciones rocosas (estalactitas, estalagmitas, corales, columnas, perlas de caverna, etc.). Especial protagonismo cobran sus cuevas, entre las que destacan la cueva del Agua, por ser la más larga con 500 metros de longitud; y la cueva de Covadura, las más profunda, con 120 metros de tramo vertical.

Además, debemos saber que en el cercano pueblo de Sorbas ―situado a 53 kilómetros de Almería capital― podemos contratar los servicios de Cuevas de Sorbas Natur-Sport, una empresa especializada en todo tipo de rutas espeleológicas ―básica, técnica, didáctica― a través del Karst. La reserva previa de todas ellas resulta imprescindible.

Alpujarra Almeriense

Después de transitar por gran parte del lado oriental de la provincia de Almería, nos llega el turno de desplazarnos al extremo occidental, donde se levantan tanto la sierra de Gádor como Sierra Nevada. Es, precisamente, en las faldas de esta última donde se despliega toda una serie de pueblitos serranos conocidos, todos juntos, bajo el nombre de la Alpujarra almeriense.

Alpujarra Almeriense

La Alpujarra almeriense y sus abruptos paisajes

Su puerta de entrada la encontramos en la localidad de Alhamilla de Almería, famosa por la presencia del Balneario San Nicolás, de aguas minero-medicinales. A partir de aquí podremos seguir la carretera A-348 en dirección Granada, la cual bordea las estribaciones de Sierra Nevada mientras atraviesa hasta 22 poblaciones profundamente ligadas a la herencia morisca de antaño. De esta manera, podremos conocer los famosos Canales de Padules, una serie de pozas acuáticas excavadas en el cauce del río Andarax. También visitaremos el Aljibe-Lavadero de origen árabe de la localidad de Almócita, uno de los más antiguos de la comarca. En Laujar de Andarax, corazón de las Alpujarras almerienses, admiraremos la bella iglesia de la Encarnación, de marcado estilo mudéjar. Y si se nos abre el apetito, en La Fabriquilla podremos degustar la joya de la gastronomía local, el plato alpujarreño.

Información de interés

Para hallar información actualizada sobre la Provincia de Almería, se recomienda visitar la Web Oficial de la Junta de Andalucía.

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