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Qué ver en Asturias: los 25 lugares que tienes que visitar

Asturias es una tierra privilegiada con mucho que ofrecer al viajero.

Sus municipios te conquistarán. El encanto de la señorial ciudad de Oviedo, el ambiente único de Gijón, los singulares pueblos de Cudillero o Llanes, y las playas rodeadas por un increíble entorno verde convierten a Asturias en un destino excepcional.

Para los amantes de la naturaleza, además, se convierte en un auténtico lugar de peregrinaje, ya que aquí se ubican algunos de los paisajes más maravillosos de la geografía española.

La ruta del Cares, el Parque Natural de Somiedo o la cueva de Tito Bustillo son solo algunos de los recorridos imprescindibles. Sin olvidar los lagos de Covadonga, joya natural de Asturias, dentro del Parque Nacional de los Picos de Europa, o algunas de sus espectaculares playas, como la de El Silencio o la de Gulpiyuri, la más pequeña del mundo.

  1. Maravillas naturales de Asturias
  2. Pueblos y ciudades de Asturias
  3. Senderismo en Asturias
  4. Museos en Asturias

Maravillas naturales que no puedes perderte en Asturias

Lagos de Covadonga, joya natural del Principado de Asturias

Los lagos de Covadonga son una de las joyas naturales del Principado. Se ubican en el concejo de Cangas de Onís y sus formaciones principales son dos lagos glaciares. En las profundidades del Enol, el de mayor tamaño, se halla sumergida una imagen de la Virgen de Covadonga, que se saca cada ocho de septiembre para pasearla en procesión. Algo más arriba, a unos 1.100 metros de altitud, se sitúa el lago de Ercina, de menores dimensiones. Cuando se produce el deshielo aparece un tercer lago, el Bricial, que solo tiene agua en esa época del año.

Recorrer este entorno de impresionante belleza suele combinarse con una visita a la Santa Cueva para saludar a la patrona de Asturias. Pero las posibilidades para el senderismo son tantas en esta zona que los amantes de esta actividad suelen acudir en más de una ocasión. Hay rutas para todos los gustos, con distintos tipos de dificultad. Una de las más sencillas, para realizar incluso con niños, es un itinerario circular de unos 6 kilómetros, que se completa en dos horas. En este camino se pasa por el hayedo Palomberu, las minas de la Buferrera y el mirador del Príncipe. Desde el mirador se disfrutan bellas panorámicas. Otra opción para captar la grandiosidad del paisaje es el mirador de Entrelagos.

Lago Enol

Lagos de Covadonga

Santuario de Covadonga

Covadonga es un espacio cargado de simbolismo porque fue en este lugar donde don Pelayo derrotó a los árabes que ocupaban la región dando comienzo así a la Reconquista.

El complejo religioso de Covadonga es, además, uno de los lugares de peregrinaje más visitados de España por los creyentes. Dicho conjunto abarca varios espacios: la Santa Cueva, donde se encuentra la Virgen de Covadonga, o “la Santina”, que es como la conocen los asturianos; la capilla, de estilo románico y la basílica de Covadonga. Esta última, construida con piedra rosada marmórea obtenida en las montañas del lugar, es un precioso ejemplo de neorrománico. Tanto el templo, como el recorrido hasta el mismo, son de gran belleza, y ofrecen unas increíbles vistas del valle y de las montañas.

En el conjunto se inscribe también La Casina, lugar dedicado a la oración para los cientos de fieles que se acercan al lugar. Y la Casa de los Ejercicios, área de retiro donde reina el silencio y la actividad espiritual. Dispone de salas de reuniones, capillas y, también, de habitaciones en las que pasar unos días dedicados a la meditación.

La historia y la espiritualidad dominan esta zona del Principado de Asturias, y su belleza natural invita a los viajeros a lanzarse a los caminos. El entorno de Covadonga está en la parte asturiana del Parque Natural de los Picos de Europa.

Santuario Covadonga

Santuario de Covadonga

Descenso del Sella, deporte y fiesta

El Descenso Internacional del río Sella es una de las citas más importantes de Asturias. Se trata de una fiesta popular que se “disfraza” de competición de piraguas. Tiene lugar desde 1929 y se celebra cada año, durante el segundo fin de semana de agosto, en el tramo fluvial que discurre entre los pueblos de Arriondas y Ribadesella.

Lo que en principio era simplemente una prueba para palistas españoles y extranjeros, se convirtió con el tiempo en una festividad en la que ambas ciudades se implican en la celebración, con actividades diversas, caravanas de coches engalanados, litros de sidra y música. El descenso del Sella ha ido ganando fama, a lo largo de los años, y a día de hoy, atrae a competidores de hasta 15 nacionalidades diferentes. Es uno de los acontecimientos turísticos más importantes del Principado.

El encuentro deportivo comienza a las 12 de la mañana del sábado, cuando las piraguas parten de Arriondas a Ribadesella. Sin embargo, la diversión ya ha comenzado el día anterior. Un tren fluvial conecta a las localidades protagonistas. En los Campos de Oba, en Lloviu, se celebra una romería multitudinaria en la que la comida típica asturiana se intercala con la entrega de los premios de la competición.

Uno de los grandes atractivos de esta prueba deportiva es la posibilidad de realizarla, a nivel aficionado, cualquier día del año. Es perfecta para hacerla con amigos o incluso en familia. Saliendo de Arriondas, el interesado puede elegir un descenso de 6, 10 o 14 kilómetros de recorrido, según su condición física, sus circunstancias personales o su disponibilidad horaria.

Arriondas

Comienzo del Descenso del Sella en Arriondas

Taramundi, entre tradiciones y naturaleza

Taramundi es un concejo del Principado de Asturias, en la frontera con la ciudad gallega de Lugo. Su capital, que lleva el mismo nombre, es el punto de partida de idílicos paseos que seducen al viajero. Difícil resistirse a la magia de esta región bañada por ríos, entre sierras y valles. El constante murmullo del agua, y su ritmo sosegado, la convierten en un inmejorable destino para quienes anhelan dejar atrás el ruido y las prisas. Pero no es la naturaleza el único atractivo de esta tierra de molinos, cuchilleros y ferreiros. Su legado arquitectónico y cultural, sus museos, su artesanía y gastronomía son alicientes añadidos para visitar la zona.

Hay mucho que ver en Taramundi. Pionero en el ámbito del turismo rural, este rincón asturiano hace las delicias de los senderistas con su variedad de rutas. Paisajes bucólicos, hórreos, iglesias, ingenios hidráulicos y un castro, de los más antiguos de Asturias, aguardan al caminante. En el entorno llama la atención la iglesia de San Martín, con su esbelta torre, reedificada en el siglo XVIII. Y muy cerca se encuentra La Rectoral, la antigua casa del cura.

Taramundi

Taramundi

En los alrededores de la villa, el viajero inquieto no puede dejar de acercarse a un enclave de gran interés, el castro de Taramundi, uno de los más importantes del Principado de Asturias. Los hallazgos de sucesivas excavaciones revelan la existencia de un centro de población desde finales de la Edad del Bronce. Los restos de una muralla y de distintas edificaciones, entre ellas una sauna, trasladan a los siglos I y II, tiempos de ocupación romana.

Otro lugar que bien merece una visita es la pequeña aldea de Os Teixos. En ella se encuentra uno de los más antiguos conjuntos etnográficos de Asturias, una muestra de distintos ingenios hidráulicos que despierta el interés de niños y mayores. Y tampoco puede faltar As Veigas, a 8 kilómetros de la villa de Taramundi. Situada en el centro de la Reserva de la Biosfera de Oscos-Eo, la aldea emerge al fondo de un valle al que se llega a través de una sinuosa carretera de montaña. Sus paisajes boscosos y su río convierten As Veigas en un destino ideal. El disfrute de la pesca, el piragüismo, las rutas a caballo o la recogida de setas son algunos de sus alicientes, así como su proximidad a la playa.

Playa del Silencio

La costa asturiana cuenta con playas kilométricas y desiertas de arena blanca y dorada. Aquí la naturaleza se funde entre el verde de la montaña y el azul del mar. Las calas naturales esconden verdaderas postales de ensueño. Las hay rodeadas de acantilados, otras de verde vegetación e, incluso, integradas por hermosas formaciones rocosas. Algunas de las playas más bellas de Asturias son de difícil acceso, lo cual permite disfrutarlas prácticamente en soledad.

Entre las más destacadas está la Playa del Silencio, una de las más bonitas de España. Se localiza en Castañeras (concejo de Cudillero) y, como su propio nombre indica, se trata de una playa tranquila y nada masificada. Para acceder a ella hay que seguir un camino de tierra señalizado y descender unos 100 escalones. Tiene unos 510 metros de longitud y está rodeada de imponentes acantilados. Llévate tu propio picnic y prepárate para disfrutar de un día inolvidable.

La Playa del Silencio

La Playa del Silencio

Playa de Gulpiyuri

Tan apreciada como la playa del Silencio es la playa de Gulpiyuri, declarada Monumento Nacional en 2001. Es una de las más singulares de Asturias y de las más codiciadas por los viajeros. Lo que la convierte en un enclave tan especial es que se encuentra visualmente alejada de la costa, y eso no es lo propio de una playa. Además, tiene forma circular, con unos 50 metros de arena y está resguardada por acantilados y vegetación.

¿Y cómo llega el agua a esta playa? Muy sencillo, cuando sube la marea recibe el agua del mar a través de un conducto subterráneo. Aparentemente podría parecer una piscina natural pero no lo es, ya que sufre los efectos de la pleamar y de la bajamar.

Para poder verla hay que dirigirse a la población de Naves, en el concejo de Llanes.

Playa de Gulpiyuri

Playa de Gulpiyuri

Otras playas imprescindibles en Asturias

En el listado de playas recomendables de Asturias hay que sumar a la playa del Silencio y a la playa de Gulpiyuri otro surtido de bonitos arenales.

El viajero no debe perderse la playa de Torimbia, en Niembro (concejo de Llanes), en un paisaje protegido de la costa oriental. Se trata de una playa nudista, pero recibe todo tipo de visitantes. Tiene una longitud de 500 metros y forma de concha. Está resguardada por enormes acantilados, lo que la convierte en una playa salvaje y prácticamente virgen.

En el recorrido por la costa asturiana sorprende también la playa de Ballota.

Está en Cué (concejo de Llanes) y es otro paisaje protegido por su importancia medioambiental. Es una playa tranquila con oleaje débil y un islote muy fotogénico: el islote del Castro. Y la playa de Rodiles, junto a la desembocadura de la ría de Villaviciosa (concejo de Villaviciosa). Está rodeada por un bosque de pinos y eucaliptos y pertenece a la Reserva Natural de la Ría de Villaviciosa. Es de las playas más concurridas en verano y atrae a surferos de toda España.

En la lista hay que incluir, además, la playa Cuevas del Mar, en la desembocadura del río Nueva (concejo de Llanes), paisaje protegido por su vegetación y formaciones geológicas. La playa de Poo, junto a la desembocadura del río Vallina (concejo de Llanes), considerada entre las mejores playas de Europa. Y la playa de Andrín, en Andrín (concejo de Llanes).

Y para acabar, otras dos opciones más: la playa de Penarronda, junto a Santa Gadea (concejo de Castropol y Tapia de Casariego), que forma parte de la Reserva de la Biosfera Oscos-Eo y ha sido designada como Monumento Natural. Y la playa del Aguilar, en Muros de Nalón (concejo del mismo nombre), donde comienza la ruta de los Miradores, un sendero que bordea la costa asturiana para observar las salvajes playas desde lo alto de los acantilados.

Bufones de Pría

Una visita imprescindible en Llanes es la de los conocidos Bufones de Prías. Con este nombre se conoce un fenómeno natural que se produce en la costa de Llames de Pría. Dicho fenómeno está ligado al efecto erosivo del mar y de la lluvia sobre la roca caliza. Debido al desgaste que producen se crean unas grietas que conectan el mar con la superficie del acantilado. Con la fuerza de las olas, se expulsa aire o agua, con una presión altísima, a través de esos conductos. Para verlo hay que dirigirse a la población mencionada. También existe una ruta de los bufones, que se puede hacer en unas cuatro horas.

Los Bufones de Pría

Los Bufones de Pría

Ciudades y pueblos imprescindibles

Oviedo, urbe señorial entre el ayer y el hoy

Oviedo, capital del Principado de Asturias, es una ciudad que llama la atención por su elegancia y carácter tranquilo. Todo en ella transmite la sensación de limpieza, orden, comodidad y un cierto halo histórico. Es como si no acabara de desprenderse de las palabras de Clarín en su célebre novela La Regenta. En sus páginas el escritor calificó esta población como “vetusta” y “extremadamente vieja, anticuada”. El tiempo ha pasado y Oviedo se ha ido renovando, añadiendo a su carácter tradicional, nuevos atractivos.

La ciudad ha ganado en modernidad y cosmopolitismo. Ser la sede de los Premios Príncipes de Asturias, que se otorgan a importantes figuras del ámbito internacional, ha contribuido a ello. Pero mantiene el sabor de antaño y es precisamente esa combinación entre el ayer y el hoy lo que la hace tan interesante. Es esa mezcla la que captó el cineasta Woody Allen cuando visitó la ciudad para recibir el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Entonces la describió como “una ciudad de cuento de hadas donde todo es antiguo, limpio y agradable…”

A esa sensación, tan bien reflejada por el director neoyorquino, contribuye el mimo con que los ovetenses cuidan su patrimonio histórico-artístico. Allen, por cierto, cuenta con una estatua de bronce, que recuerda su estancia, en la calle de las Milicias Nacionales. La ciudad conserva sus tesoros con esmero y no reniega de lo acontecido, pero introduce cambios que la enriquecen. La reciente peatonalización de su centro y la ampliación del Museo de Bellas Artes, son reflejos de su avance.

Son muchos los lugares de interés en Oviedo, el segundo municipio más poblado de Asturias (después de Gijón). En el casco antiguo llaman la atención las muchas estatuas que se va encontrando el visitante en su paseo. No puede faltar una de Ana Ozores, la protagonista de ‘La Regenta’. Se la ve muy distinguida, con un libro en las manos, en la plaza de Alfonso II, frente a la Catedral, un lugar idóneo para detenerse a observar el ritmo de la urbe.

La Catedral de Oviedo, erigida en honor de San Salvador, es uno de los grandes orgullos de la capital del Principado. Es del siglo XV y estilo gótico pero está mezclada con elementos de otros estilos arquitectónicos. Posee una única torre, lo que le otorga una singular asimetría. La fachada fue diseñada por Juan de Badajoz. En su interior sobresale la capilla de Santa Bárbara y el altar de Santa Teresa. También destaca el balcón donde se expone el Santo Sudario y la cámara Santa.

Catedral de Oviedo

La catedral de Oviedo

Muy cerca se encuentra el Museo de Bellas Artes de Asturias. Está formado por dos edificios históricos: el Palacio Velarde, del XVIII, y la Casa de Oviedo-Portal, del XVII. Y de un tercero, con el que se ha ampliado, obra del arquitecto navarro Francisco Mangado. En este espacio el viajero puede disfrutar de obras tan sobresalientes como el Jovellanos y el Retrato de Carlos IV, de Goya, o el Cristo en la Cruz de Zurbarán. También se detendrá admirado ante cuadros de Regoyos, Sorolla, Nonell, y Ramón Casas, entre otros artistas.

Son muchos los atractivos de la ciudad, tanto en su barrio viejo como en el nuevo. El casco histórico de Oviedo, con su laberinto de calles y sus fachadas barrocas y modernistas, merece un paseo detenido. En los alrededores del Ayuntamiento se encuentra el Fontán, una coqueta plazoleta porticada rodeada por tiendas de artesanía, sidrerías y un animado mercado. Iglesias como la de San Isidoro o la de Santa María la Real, van saliendo al paso. Y llaman la atención edificios históricos como el de la Universidad y palacios como el de Valdecarzana, donde hoy se ubica la Audiencia Provincial.

Merece la pena recorrer el Paseo del Espolón, donde se asentaron los indianos que regresaron con fortuna de América. Y acercarse a tomar un respiro en hermosos parques como el del Campo de San Francisco, donde una escultura recuerda a Clarín. Otro lugar precioso en Oviedo es el Parque de Invierno donde se encuentran las piscinas al aire libre de San Lázaro, el palacio de los Niños, una pista de skate y un laberinto formado por 650 laureles. Los interesados en el senderismo deben de saber que el parque enlaza con el camino Fuso de la Reina.

Gijón, una interesante ciudad tras la playa

La primera imagen de Gijón, la que se queda fijada en la memoria de quienes la visitan, es la de la playa de San Lorenzo. Mide un kilómetro y medio de longitud y es el lugar indiscutible de esparcimiento y encuentro de los lugareños. Está bordeada por un muro de piedra sobre el que se extiende el paseo marítimo. La mejor manera de atrapar el espíritu de la ciudad es recorrerlo. Cuenta con 15 accesos de bajada a la playa, siendo el más conocido el de Escalerona. Si el tiempo ayuda, es toda una tentación darse un baño, o recorrer el arenal húmedo.

San Lorenzo está situada entre la iglesia del mismo nombre y la desembocadura del río Piles. En uno de sus extremos destaca la Iglesia de San Pedro. Y detrás se levanta la ciudad. Hay que descubrir sus muchos rincones de interés una vez se ha tomado contacto con el mar. San Lorenzo no es el único punto para darse un chapuzón en Gijón. También hay otras playas como Poniente, que se encuentra junto al puerto deportivo y donde se ubica el Acuario de la ciudad.

Si hay un lugar que hace las delicias de los visitantes es el antiguo barrio de pescadores de Cimadevilla. Es un placer perderse en su laberinto de callejuelas de piedra e ir descubriendo distintos rincones de interés. Por ejemplo, la Casa Natal de Jovellanos, del siglo XVIII. O el cerro de Santa Catalina, asomado al Cantábrico. Aquí se ubica una de las piezas más emblemáticas de Eduardo Chillida, Elogio del horizonte. En la zona se encuentra la plaza del Lavaderu, donde los gijoneses acostumbran a sentarse en las escaleras para tomar un culín de sidra. Y también otro popular punto de encuentro, la Cuesta del Cholo. En ella sorprende el Árbol de la Sidra, una escultura confeccionada con botellas verdes de la típica bebida asturiana.

Iglesia San Pedro Gijón

Iglesia de San Pedro en Gijón

Ya en el centro de la ciudad destacan edificaciones como el palacio de Revillagigedo, de estilo barroco. Se encuentra en el área del puerto deportivo, junto a la Colegiata de San Juan Bautista, y funciona como un centro cultural. La Plaza Mayor, donde se encuentra el Ayuntamiento, es otro de esos rincones donde se aprecia el latido de la ciudad. Del mismo modo que la plaza de San Miguel y la calle Corrida, llena de terrazas. Culturalmente Gijón depara interesantes visitas. El Teatro Jovellanos ofrece una variada programación. Y hay museos como el Barjola, dedicado al pintor expresionista, y abierto a exposiciones temporales. También otros artistas nacidos en el municipio cuentan con centros que mantienen vivos sus legados, caso de Evaristo Valle y Nicanor Piñole.

Entre los centros culturales de interés destaca el Museo Pueblo de Asturias, en el paseo del Doctor Fleming. Está dedicado a la etnografía de la región y en su exterior se recrea una aldea asturiana con su bolera, su hórreo y su panera. Proporciona una especie de excursión al mundo rural de antaño.

A unos 3 kilómetros del centro merece la pena acercarse a la Antigua Universidad Laboral de Gijón, más conocida como Laboral Ciudad de la Cultura o La Laboral. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, se ubica en un monumental edificio (270.000 m2), de estilo clasicista, obra de Luis Moya. Destaca su alta torre y su iglesia de planta elíptica, hoy desacralizada. El complejo contiene un teatro de fachada helenística y el LABoral Centro de Arte y Creación Industrial, entre otras instituciones.

Enfrente se encuentra el Jardín Botánico Atlántico, un moderno espacio de 25 hectáreas. Aquí se custodia y se cuida el denominado Jardín de la Isla, un jardín histórico con más de 150 años, y el Monumento Natural de La Carbayeda del Tragamón, un bosque natural con árboles de hasta 400 años.

Llanes, acantilados, playas y destacados monumentos

La pequeña villa de Llanes se levanta al borde del mar Cantábrico y tiene los Picos de Europa como fondo. Dos circunstancias geográficas que ya marcan la belleza de este lugar que parece pintado por un artista en tonos de verde y azul. La hermosura de los paisajes y su importante patrimonio arquitectónico convierten a este rincón de Asturias en un destino turístico privilegiado.

Con apenas 48 kilómetros de extensión y una población aproximada de 14.000 habitantes, el concejo de Llanes cuenta con el litoral más extenso de Asturias. Entre las características geológicas de la zona destacan sus acantilados acuchillados, resultado de la misma erosión cárstica que ha formado los Picos de Europa. A los pies de los mismos se extienden numerosas y hermosas playas. Son cerca de 40, muchas de ellas de pequeño tamaño, con arenas que pueden aparecer y desaparecer según los ritmos de las mareas.

Entre las más conocidas están la playa de Toró, a la que se puede llegar caminando desde la misma localidad. Y la de San Antolín, de una naturaleza salvaje y una de las favoritas de los surfistas. Desde esta se accede a pie a Gulpiyuri, una de las joyas escondidas del entorno.

Recorrer las playas de Llanes se convierte en toda una aventura para el visitante. Esta ruta bucólica despierta los sentidos. La playa de Poo, a unos 3 kilómetros de Llanes, es una excelente opción si se busca un sitio tranquilo al que acudir con niños, sobre todo si la marea está alta. La playa de Torimbia regala espectaculares paisajes y permite la práctica del nudismo. Y también son muy recomendables las playas de Ballota y Cuevas del Mar.

Llanes

Llanes

Pero, además de las playas, en Llanes el viajero se debe dejar cautivar por el casco antiguo de la villa. En él se encuentran monumentos declarados Bienes de Interés Cultural. La población se fundó durante la Baja Edad Media y entre sus numerosos encantos conserva buena parte de sus murallas. En el conjunto destaca el torreón de Llanes, edificación defensiva hecha con piedra caliza en el siglo XIII.

En un paseo por las calles empedradas de la localidad no puede dejar de visitarse la Basílica Menor de Santa María de la Asunción de Llanes. Se caracteriza por la mezcla de románico y gótico y posee un retablo plateresco en la nave central. También merece la pena acercarse al palacio de Gastañaga, un edificio señorial gótico; a la capilla de la Magdalena; al palacio de Posada Herrera o al edificio del Casino, de clara inspiración modernista.

En la localidad hay otros dos recorridos que enamoran. El primero es el del Paseo de San Pedro. Se trata de un camino levantado entre los acantilados y cubierto por una alfombra de hierba, que bordea el pueblo desde el puerto. Es una especie de pasarela natural, a través de la cual se observa sin obstáculos toda la villa medieval. Al fondo, la sierra de Cuera parece nacer directamente del mar y, si el día está claro, se puede ver hasta los Picos de Europa.

El segundo nos conduce hasta los Cubos de la Memoria, símbolo indiscutible de Llanes. Se trata de una intervención en el puerto llevada a cabo por Agustín Ibarrola. El artista utilizó los bloques de hormigón del enclave para crear con ellos distintas obras artísticas. Los pintó con diferentes motivos y colores, jugando con los efectos del agua y la luz. Son muchas las sensaciones que atrapan al visitante en este espacio singular. En realidad, todo Llanes resulta un intenso estímulo para los sentidos.

Cudillero, entre los pueblos más bonitos de España

Cudillero, situado en la costa centro occidental de Asturias, a 50 kilómetros de Gijón, aparece siempre en las listas de los pueblos más bonitos de España. Sus casas escalonadas y coloridas, sus miradores y sus espectaculares vistas al mar, convierten a esta pequeña y preciosa villa en toda una joya del Principado.

El entramado de cuestas es característico del trazado de esta localidad con sabor marinero. Para conocer mejor la importancia del mar en su historia es recomendable una visita al Aula Didáctica «Los pixuetos y la mar». Se encuentra en una antigua lonja de pescado, en la plaza de la Marina. Y ofrece información detallada sobre la historia y las costumbres del pueblo, conocido también como Villa Pixueta, en alusión al dialecto del bable propio de sus habitantes.

Tras esta primera aproximación se puede realizar la ruta de los miradores (que son un total de ocho). Es una experiencia altamente estimulante que depara vistas de extraordinaria belleza de toda la zona. Entre las opciones más habituales está la del recorrido de la Espera. Consiste en un paseo por el pueblo, pasando por cuatro miradores: el del Pico, el del Contorno, el del Baluarte y el del Palación. La otra ruta más popular es la del Recorrido de los Barrios Pesqueros, que transita los miradores de Cimadevilla y la Estrecha.

Puerto de Cudillero

Puerto de Cudillero

Acercarse al faro también es una excursión con recompensa. Se erige en la llamada Punta Roballera, a 75 metros de altura. Al lugar se llega ascendiendo unas escaleras desde el paseo marítimo, y recorriendo un pequeño sendero.

Ya en el pueblo, llaman la atención distintas casas de indianos, tan características de Asturias. Sorprenden edificaciones como el palacio la Quinta de Selgas,

conocido popularmente como el Versalles asturiano. Si hay un punto de encuentro de los lugareños es la plaza de la Marina, la famosa plaza multicolor ­–o anfiteatro, como la llaman cariñosamente–. Si hay un lugar que se fotografía una y otra vez es el puerto viejo, con sus llamativas casas de colores. Según la costumbre, cada familia pintaba su vivienda y su bote del mismo color para que así la gente del pueblo les identificara rápidamente.

Otra plaza, la de San Pedro, invita a visitar su iglesia parroquial. Y tras subir las empinadas pendientes de las calles San Juan y Salsipuedes, se llega a la construcción más antigua de Cudillero: la capilla del Humilladero, un pequeño edificio gótico del siglo XIII. Si hace buen tiempo, no puede faltar un baño en alguna de las playas del entorno. De aguas cristalinas, aparecen entre espectaculares acantilados. Destacan la del Silencio, con su forma de concha regular. Y la de La Cueva, en la cercana localidad de Oviñana.

Cangas de Onís. Historia, espiritualidad y naturaleza

La localidad asturiana de Cangas de Onís se encuentra en un excepcional enclave natural, que a su vez es uno de los grandes atractivos del concejo del mismo nombre. Los Picos de Europa, el río Sella o los lagos de Covadonga son algunos de los lugares más apreciados por quienes visitan la zona.

Merece la pena acercarse al Puente Romano, uno de los indiscutibles emblemas de la población. Está situado sobre el río Sella y separa los concejos de Cangas de Onís y de Parres. De él pende la Cruz de la Victoria, icono del Principado de Asturias. De sus brazos cuelgan las letras griegas alfa y omega, que simbolizan el principio y el fin (la infinita extensión de Dios).

Antes de abandonar el pueblo, es interesante acercarse a la capilla de Santa Cruz, un templo católico levantado sobre un dolmen. Rinde culto a la Cruz de la Victoria y en él está enterrado Favila, el segundo rey de Asturias, hijo de don Pelayo, y de la reina Froiluba. Es un buen preludio antes de visitar el santuario de Covadonga.

Es obligado también pasear por el cercano Parque Natural Picos de Europa. Situado en la cordillera Cantábrica, es una de las reservas naturales mejor conservadas del mundo. En él se disfruta de una gran diversidad de paisajes. Su fauna, formada por rebecos, águilas, osos y lobos, es un gran atractivo para los amantes de los animales. La riqueza de su flora atrae a expertos y curiosos.

Puente Cangas de Onís

Cangas de Onís

Ribadesella, una villa señorial con pinturas rupestres

Ribadesella, una de las localidades protagonistas del descenso del río Sella, se abre al Cantábrico. Entre el mar y los prados, la pequeña villa marinera es un encantador rincón de Asturias que, una vez conocido, cuesta abandonar. Las casas de aldea y los hoteles de playa conviven en esta localidad tranquila. Aquí el sosiego acompaña al viajero, quien percibe encantado el aire de épocas pasadas en calles señoriales del casco urbano como la de López Muñiz y en plazas como la de María Cristina.

El esplendor de otras épocas se refleja en distinguidas casonas como la de Ardines, con el escudo de una ilustre familia de comerciantes, navegantes y militares; la del Pixuecu o La del Collado, célebre porque en ella nació el pintor Darío de Regoyos. El ayuntamiento tiene su sede en el palacio de Prieto Cutre, ejemplo de estilo renacentista del siglo XV.

La ciudad cuenta con muchos otros atractivos que invitan a prolongar la estancia.  Tiene un puerto de recreo y playas tan apreciadas como la de Santa Marina, rodeada de palacetes indianos convertidos en hoteles. Merece mucho la pena un paseo por el antiguo barrio de pescadores, El Portiello, con sus estrechas calles. En este pintoresco entorno llama la atención la Escalera de colores, en la que diferentes vecinos, representantes deportivos, culturales y políticos del municipio, han dejado su marca personal pintando un escalón y una frase.

Ribadesella

Ribadesella

El concejo brinda, en sus 80 kilómetros, hermosas rutas como la de los Molinos y la posibilidad de visitar las pinturas paleolíticas de la cueva de Tito Bustillo. Alberga uno de los conjuntos de arte rupestre del Paleolítico más valiosos a nivel mundial. Fue declarada por la Unesco, en 2008, Patrimonio de la Humanidad. Grabados y pinturas zoomorfas y otras representaciones artísticas de diversa variedad técnica y estética se suceden en sus 12 salas. El visitante solo puede acceder a la más significativa: la sala del Panel Principal. El Centro de Arte Rupestre pone a disposición de los visitantes una información exhaustiva sobre el lugar.

Avilés, mucho más que el Centro Cultural Niemeyer

Durante mucho tiempo la principal seña de identidad de Avilés fue su carácter industrial. Estar rodeada de las mayores empresas siderúrgicas de Asturias contribuyó a alejarla de los focos turísticos. Pero esa imagen se ha quedado muy atrás. El Centro Cultural Niemeyer ha otorgado a la ciudad una gran proyección internacional y la ha situado en la onda de las urbes europeas de vanguardia. Avilés ya no es ese lugar gris, anodino y desconocido para los viajeros. Todo lo contrario.

El Niemeyer atrae a muchos visitantes. Es un foco de atracción que anima a descubrir otros indudables atractivos de esta localidad asturiana. El casco antiguo, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1955, es uno de los centros urbanos más bonitos del Principado. Se articula a partir de la plaza de Pedro Menéndez de Avilés y cuenta con zonas peatonales destacadas como La Galiana o la calle Rivero, llena de soportales, que desemboca en la plaza de España. Aquí se ubica el Ayuntamiento y otros edificios palaciegos.

Otras plazas igual de animadas en el centro de Avilés son la plaza del Mercado, rodeada de balcones y galerías de madera, y la plaza del Carbayu, en el antiguo barrio marinero de Sabugo, un buen lugar para descansar tomando algo en una de sus terrazas. Si lo que apetece es un paseo, el visitante deberá dirigirse hacia el parque del Puerto o hacia el parque de Ferrera, uno de los más bonitos y escenográficos de Asturias. Está concebido al estilo de un parque público británico y, mucho antes de que abriera sus puertas al público, fue la finca de caza del palacio de los Ferrera.

En la ciudad destacan otras edificaciones como el palacio de Valdecarzana, el edificio civil más antiguo de Avilés (siglo XIV), de estilo gótico; y la Iglesia de los Padres Franciscanos, un pequeño templo de estilo románico (siglo XII), joya del patrimonio religioso en la ciudad. Ya en los alrededores, merece la pena darse un paseo por la Ría de Avilés. Un estuario natural que comunica la ciudad con el mar, junto a la localidad de San Juan de Nieva y su bonita playa de arena. Y, por supuesto, no puede faltar una visita al Centro Cultural Niemeyer.

Luarca, la villa blanca de la costa verde

Luarca, capital del concejo de Valdés, es un encantador pueblo marinero, conocido como ‘La villa blanca de la costa verde’, que conquista con sus hermosas vistas y contrastes. Situada en la costa occidental de Asturias, a 92 kilómetros de Oviedo, se ubica entre altas paredes de montaña y está atravesada por el río Negro, que parte en dos el casco urbano y atraviesa siete puentes hasta desembocar en la playa.

Localidad de paso del Camino de Santiago, Luarca ofrece al visitante el colorido y el bullicio de su puerto, pero también la serenidad de sus miradores, lugares idóneos para el silencio y la contemplación de la impresionante belleza del Cantábrico. Merece la pena pasear por sus calles, entre casas de pescadores y elegantes casonas de indianos.

Un recorrido por la localidad incluye visitas al puerto y a la Mesa de Mareantes, una

construcción de piedra que recuerda el lugar en el que los antiguos marineros debatían sobre la conveniencia de salir al mar en función de los vaivenes climatológicos. Se encuentra en lo alto del típico barrio marinero de Cambaral, con sus calles escalonadas, sus pintorescas viviendas y las impresionantes vistas desde el faro, en la Atalaya, donde, entre los siglos XV y XVI existió un antiguo fuerte defensivo desde el que proteger la villa de los ataques corsarios.

Luarca

Luarca

También merece la pena acercarse a la ermita de la Virgen de la Blanca y al bello cementerio en la colina, con sus espectaculares vistas sobre el mar. En el mismo se encuentra enterrado uno de los vecinos más ilustres de la localidad asturiana, el Premio Nobel de Medicina Severo Ochoa, de quien existe una ruta turística que recorre sus rincones favoritos y ofrece una visión más personal e íntima de la localidad.

Otros puntos de interés en la villa son los jardines de la Fonte Baixa, el jardín botánico privado más grande de España, en la población de El Chano, al que se puede acceder desde el barrio de la Pescadería. Y el Parque de la Vida, un lugar dedicado a la divulgación científica y a la preservación del entorno natural.

La playa de Luarca, en las inmediaciones del puerto, es otro de los atractivos indudables de este rincón de Asturias. Con forma de concha, está resguardada por espigones y tiene la particularidad de unas piedras en medio que la separa en dos partes (Luarca 1 y 2). Otras opciones para el baño en la zona son la playa de Salinas, a la que se accede a pie desde el paseo marítimo, y la de Portizuelo.

Lastres, terrazas sobre el Cantábrico

Lastres, alzado en terrazas sobre el Cantábrico, parece un escenario de cuento o de película. Imposible no dejarse cautivar por las panorámicas desde sus elevados miradores, destacando de entre todos el de San Roque. Imposible marcharse del lugar sin haber hecho cientos de fotografías. Y lo mismo sucede cuando se conoce la zona del puerto y la playa.

Esta localidad enamora también con sus calles empedradas, sus casas con miradores de madera acristalados, sus palacios y mansiones con portadas decoradas con escudos blasonados, sus templos de oscura piedra, su torre del Reloj… Por haber, hay incluso numerosas huellas de la presencia de dinosaurios en la zona, muchas de ellas recogidas en el singular Museo del Jurásico, que está próximo a la localidad.

El citado mirador de San Roque se encuentra en el llamado Campo de San Roque, presidido por la capilla del mismo nombre, un pequeño templo del siglo XVII en el que se venera la imagen del santo, muy vinculado a la cofradía de pescadores de la localidad. Aquí se celebra cada año una romería, con merienda incluida, que tiene lugar durante un fin de semana del mes de agosto.

Lastres

Lastres

Esta atalaya es una visita obligada en la villa, igual que la playa, considerada un paisaje protegido. La playa de Lastres también se conoce como del Astilleru, en referencia a que aquí se fabricaban y reparaban los barcos balleneros que tanta importancia tuvieron para la economía de la zona en el pasado. Eso, hasta la construcción del puerto pesquero actual.

Lastres ha ganado en popularidad y en visitantes gracias a la serie de televisión ‘Doctor Mateo’, que se emitió en 2010. Durante cinco temporadas, los personajes interpretados por Gonzalo de Castro, Natalia Verbeke, Álex O’Dogherty, Gorka Otxoa, Rosario Pardo y María Esteve, entre otros, se pasearon por las calles de este hermoso rincón asturiano. La oficina de turismo local llegó incluso a diseñar la ruta del Doctor Mateo, que conduce a diez puntos de la localidad.

Senderismo en Asturias

Ruta del Cares, el sendero más conocido de Asturias

La ruta del Cares es el sendero más conocido de Asturias y, probablemente, de España. El recorrido en sus orígenes, trazado entre impresionantes murallones de roca que alcanzan los 2.000 metros de altura, se realizó para los trabajadores de la central hidroeléctrica de Camarmeña. Con el tiempo, la ruta se ha convertido en una de las favoritas de los senderistas. Es una excursión de increíble belleza y apta para casi todos.

Este rincón de la montaña asturiana atrae a cientos de miles de personas de todas partes del mundo. Los caminantes pueden disfrutar, a lo largo de los más de 12 kilómetros de ruta (casi 25 en caso de hacer el camino de ida y vuelta), de algunos de los paisajes más espectaculares de los Picos de Europa. La mayor parte del recorrido discurre en paralelo a la garganta del río que le da nombre: el Cares. Se suele denominar como la Garganta Divina, pues es evidente la belleza (casi mágica) del lugar.

La ruta se puede acometer desde el lado leonés, desde el pequeño pueblo de Caín, o desde la localidad asturiana de Poncebos. Varios túneles, abiertos en el lado del río, aportan una gran espectacularidad al camino. Y también se pasa por tres puentes (de los Rebecos, del Bolín y el de la propia presa de Camarmeña), desde los que se aprecian las mejores y más espectaculares panorámicas de la zona.

Camino Ruta del Cares

Camino Ruta del Cares

Ruta del Oso

La popular Ruta del Oso nació a finales del siglo XIX como la senda de un tren minero que prestó servicio durante casi un siglo. Hoy, junto con la de Cares, es una de las rutas senderistas (y de bicicleta) más espectaculares del norte de España. Quienes se animen a caminar o pedalear por la Senda del Oso tienen casi 60 kilómetros, entre Tuñón y Cueva Huerta o Ricabo (hay dos ramales), para descubrir la Asturias natural más salvaje. Parajes muy próximos a los que habita el oso pardo, uno de los emblemas naturales del Principado. De hecho, el recorrido pasa junto al llamado Cercado de los Osos, donde habitan desde hace años varios ejemplares de estos plantígrados criados en cautividad.

Se trata de un sendero perfectamente señalizado y delimitado, rodeado de una vegetación exuberante. El caminante atraviesa tupidos bosques, puentes de madera que salvan espectaculares desniveles y túneles (iluminados) a través de las montañas. Un recorrido que cada año realizan miles de deportistas y amantes de la naturaleza.

Entre los lugares de interés que se van encontrando en el trayecto se hallan: Tuñón, un bonito pueblo típicamente asturiano en el que destaca la iglesia románica de Santo Adriano de Tuñón (siglos IX-XII). Proaza, una pequeña localidad donde está el cercado que habitan los osos. El embalse de Valdemurio, una de las áreas recreativas más frecuentadas del trayecto; y el desfiladero de Valdecerezales, un trazado a lo largo de millones de años por el curso del río Teverga, con enormes murallones de roca granítica.

Senda del Oso Asturias

Ruta del Oso

Merece la pena acercarse al Museo Etnográfico de Quirós, situado en parte de lo que fue la antigua explotación minera de esa localidad. En concreto, en los hornos de fundición. Aquí se puede comprender la forma de vida anterior y posterior a la llegada de la minería a la zona. Mientras, el Parque de la Prehistoria de Teverga permite una completa aproximación al Paleolítico Superior, a través de las reproducciones de hallazgos arqueológicos en diferentes lugares de Europa.

Rutas en el Parque Nacional Picos de Europa

Este parque es uno de los más relevantes del país por varios motivos. En primer lugar porque fue el primero en obtener la declaración de Parque Nacional en 1918 (aunque en ese momento se llamaba P.N. de la Montaña de Covadonga); en segundo, porque alberga uno de los santuarios más importantes del territorio nacional; y, por último, por su valor paisajístico, orográfico, de flora y fauna.

El visitante que se acerque a este parque, que forma parte de tres comunidades autónomas (Castilla y León, Cantabria y Principado de Asturias), debe tener más o menos claro qué es lo que quiere ver o experimentar en el mismo. Existen visitas organizadas gratuitas en las que acompañan los propios guías del parque. En el caso de Asturias, habría que decidir inicialmente si queremos hacer una ruta senderista o una de alta montaña, que exija un mayor esfuerzo físico.

Entre las numerosísimas rutas senderistas de Picos de Europa, algunas de las más populares son:

  • La Ruta del Cares, que tiene una dificultad media y que, si se hace completa, son más de 20 kilómetros (unas 5 horas y media).
  • La Ruta de los Lagos, que comienza en el aparcamiento de Buferrera y pasa por el centro de visitantes Pedro Pidal, el mirador del Príncipe, la mina de Buferrera, el lago Ercina, el lago Bricial, el hayedo de Palomberu, y la vega y el lago Enol. La distancia es de 5 kilómetros y se puede hacer en 2 horas y media.
  • Ruta al pico Naranjo de Bulnes o Pico Urriellu, el más emblemático del parque. Es una caminata de unos 12 kilómetros, con un desnivel de 900 metros. Se llega hasta la base de esta cumbre de más de 2.500 metros, pero es suficiente para disfrutar de su magnificencia.

En Picos de Europa también se localizan otros itinerarios más complejos de Gran Recorrido, el GR201, la Senda del Arcediano, de 27 kilómetros y dificultad media-alta; y el GR 2020, la Ruta de la Reconquista, que transcurre por 58,6 km y tiene una dificultad alta.

Si se va a emprender una ruta desconocida, aconsejamos descargar los mapas de la web del Parque Nacional Picos de Europa para evitar males mayores, o contratar una excursión guiada mucho más segura y didáctica.

Picos de Europa

Senderista en los Picos de Europa

Parque Natural de Redes

Reconocido como Reserva de la Biosfera por la Unesco en 2001, el Parque Natural de Redes está formado por un área compuesta por glaciares, cuevas, montes, bosques, y picos que alcanzan los 2.000 metros.

Todo ello, en conjunto, configuran un espacio muy apetecible para emprender caminatas con mayor o menor dificultad donde no falten cursos fluviales y bonitos desfiladeros. Si no tienes muy claro qué ruta es la adecuada, lo más aconsejable es pasar por su centro de interpretación donde te ayudarán y te proporcionarán un mapa. No te pierdas la exposición permanente y su material audiovisual.

Entre las rutas más sencillas y aconsejables están las que llevan a tres sorprendentes Monumentos Naturales. Una de ellas es la Ruta del Alba, que comienza en Soto de Agues, sigue el curso del río Alba mostrando sus cascadas y pequeños rápidos y llega hasta un desfiladero en el final del sendero.

La segunda ruta que puede interesar finaliza en la Cueva Deboyu, de origen kárstico, y que tiene una profundidad de 200 metros. En ella se introduce el río Nalón, una imagen muy peculiar que se puede observar desde el puente Colorau (la salida del curso fluvial es desde el puente Deboyu).

Por último, también muy impactante, es el itinerario que conduce al Tabayón del Mongayu. Con este nombre se conoce un salto de agua de más de 50 metros que cae estrepitosamente. Se localiza cerca de la población de Tarna y a sus pies sólo se puede llegar caminando por la PR.AS-60, que comienza en Tarna y atraviesa un hayedo hasta llegar al salto de agua.

Existen muchísimas rutas senderistas que puedes consultar en la web de Parque de Redes.

Los museos más importantes de Asturias

Museo de Fernando Alonso

Uno de los espacios que no deben faltar en la agenda de los aficionados al automovilismo es el Museo de Fernando Alonso. Este deportista, el primer español en ganar un premio de Fórmula 1, cuenta con un espacio temático que exhibe una muestra de 270 piezas entre las que se pueden admirar monos, cascos, botas, trofeos, y algunos monoplazas con los que ha competido desde su infancia.

El museo forma parte de un complejo deportivo mucho más ambicioso que dispone de un sofisticado circuito de karting, que incluso puede albergar competiciones, y del Campo de Golf de La Morgal.

Museo del Jurásico

El MUJA o Museo del Jurásico es una de las visitas imprescindibles en cualquier viaje en familia a Asturias. Su singularidad comienza en su diseño arquitectónico en forma de huella tridáctila de dinosaurio y continúa en su colección, muy completa y didáctica.

Es aconsejable reservar una mañana o una tarde completa para disfrutar de todo lo que tiene que ofrecer en sus 2.500 m2, donde no faltan reproducciones ni esqueletos. Los niños disfrutan especialmente en su jardín, donde se encuentran 20 réplicas a tamaño real de estos increíbles animales prehistóricos que vivieron hace millones de años. Su ubicación en la rasa de San Telmo (Colunga) no es fortuita, ya que aquí se ha localizado un yacimiento de huellas de saurópodos.

Centro Cultural Niemeyer

Este complejo de arquitectura moderna es obra del genial arquitecto brasileño Oscar Niemeyer, quien se puso manos a la obra tras haber sido reconocido en 1989 con el Premio Príncipe de Asturias. Se trata de un conjunto de edificios de formas geométricas cuya blancura destaca en el casco histórico de Avilés. El contraste es aún mayor al compararlo con la arquitectura industrial de finales del siglo XIX y principios del XX, que ocupa buena parte de la ría junto a la que se asienta la localidad.

centro niemeyer

Centro cultural Niemeyer

La construcción se ha convertido en el escenario de las grandes manifestaciones culturales de la ciudad. Alberga, entre otros espacios, el Film Centre, salas de reuniones y oficinas, una tienda, un espacio educativo y también un gastrobar.

Y cuenta, además, con un auditorio y con una enorme sala de exposiciones denominada La Cúpula, que acoge muestras de todo tipo de artes y disciplinas. En el recorrido destaca La Torre, un mirador de 18 metros de altura sobre la ría. Es una visita obligada para los amantes del arte y la arquitectura.

Museo de la Minería

Pocas regiones españolas están tan ligadas a la minería como Asturias. Por este motivo, es una buena idea acercarse hasta la población de El Entrego, en San Martín del Rey Aurelio, donde se rinde homenaje a esta actividad.

El Museo de la Minería se puede considerar como el guardián de la memoria de esta dura labor, ya que las tareas vinculadas con las minas, maquinarias, minerales, etc. se distribuyen en varias salas.

Su ubicación también ha sido elegida cuidadosamente, ya que se encuentra muy cerca del histórico pozo San Vicente, que fue el primero autogestionado por un sindicato minero. A los más jóvenes les llamarán la atención algunas instalaciones como la jaula o la reproducción de un pozo minero.

La visita puede continuar en otros lugares próximos, que también son buenos ejemplos de turismo industrial, como el pozo Sotón, declarado Bien de Interés Cultural, el Ecomuseo del Valle de Samuño y la Fábrica de la Sociedad Metalúrgica Duro-Felguera.

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