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Costa Brava, calas salvajes y villas de pescadores

El nombre de la Costa Brava evoca playas de arena dorada, calas rocosas golpeadas por las olas, un mar cristalino y turquesa, poblaciones inmaculadas y, sobre todo ello, la chispa de Dalí. Este litoral, que se prolonga durante más de 200 kilómetros de la provincia de Girona, dispone de una oferta turística tan amplia que necesitarías al menos una semana para conocerlo. Te proponemos que reserves unos días en tu viaje a Barcelona para dedicarlo a recorrer sus pueblos más singulares, pasear por algunos espacios naturales, bucear para descubrir sus fondos marinos y el resto del tiempo a disfrutar de su excelente gastronomía.

Descubre los pueblos de la Costa Brava

Aunque por el nombre del litoral puede parecer que si nos vamos de ruta solo visitaremos localidades asomadas al mar, no hay que olvidar que la demarcación también incluye preciosas villas medievales en el interior. Comenzaremos el itinerario de norte a sur partiendo de Cadaqués y visitando, entre otros, Roses, Figueres, Pals, Begur, Calella de Palafrugell, Palamós, Tossa de Mar, Lloret de Mar y Blanes.

  • Cadaqués y Rosas

El pequeño pueblo de Cadaqués, con apenas tres mil vecinos, se encuentra en plena península del Cabo de Creus. El éxito de esta preciosa villa, antaño de pescadores, se debe a su belleza natural, a su entorno salpicado de idílicas calas, y a que atrajo desde siempre a artistas de fama internacional como Dalí. Precisamente de este artista se conserva la Casa-museo de Portlligat, un espacio cargado de simbolismo que nos habla de esta figura del surrealismo y de Gala, su mujer. La vivienda se fue construyendo de forma anárquica añadiendo diversas barracas de pescadores. Actualmente se puede visitar el taller, la biblioteca, los dormitorios y el jardín. También puedes acercarte a Figueres para admirar otra de sus oníricas construcciones en forma de teatro. Te sorprenderá.

A pocos kilómetros de Cadaqués se encuentra Roses, una población entre el mar y la montaña, con una oferta turística perfecta tanto para los amantes de los deportes náuticos como para aquellos que les guste bucear en la historia. Si te identificas con estos últimos, no olvides visitar el conjunto histórico-artístico de la Ciudadela, una fortaleza renacentista del siglo XVI, el castrum visigótico, el castillo de la Trinidad y un conjunto megalítico. Sus calas, situadas dentro del Parque Natural Cap de Creus, muestran su aspecto más auténtico con la vegetación autóctona casi besando el agua. Las playas son menos salvajes pero también de gran calidad.

  • De Pals a Calella de Palafrugell

El itinerario podría continuar a pocos kilómetros del mar, en Pals, un pueblo de trazado medieval, viviendas de piedra y encantadores rincones donde hacer magníficas fotografías. Su centro histórico, salpicado de elementos góticos, fue reconocido como Conjunto Histórico Artístico. También dispone de cuatro kilómetros de litoral por los que puedes terminar el día dándote un chapuzón en el Mediterráneo.

Camino de Calella de Palafrugell detente para dar un paseo por Begur, cuyo núcleo de población se extiende alrededor de los restos de un castillo del siglo XV situado sobre una gran roca. Te llamarán la atención algunas viviendas señoriales que recuerdan a la época colonial, son las casas de los indianos que regresaron con fortuna.

La siguiente parada la haremos en Calella, que es uno de los tres núcleos de Palafrugell y una villa que parece no haber sido tocada aún por la mano del turismo. Sus calles estrechas, las casas de poca altura y con cubierta de tejas transmiten calma y relax. No dejes de visitar su jardín botánico, el Castillo del Cap Roig y el poblado íbero de San Sebastián de la Guarda.

  • Palamós y Tossa de Mar

En Palamós, nuestro próximo alto en el camino, el mar es una constante en su trayectoria. Te sugerimos que aproveches tu estancia para aprender todo lo relacionado con el océano en el Espacio del Pescado, un aula gastronómica donde te enseñan a reconocer los peces y también a cocinarlos. Para saber sobre el arte de la captura tendrás que dirigirte al Museo de la Pesca, que es la introducción perfecta a una visita al puerto pesquero. Tras un paseo por la villa antigua y una visita a sus calas más salvajes, deberías terminar degustando la famosa gamba roja de Palamós, cuyo sabor y textura te dejarán un recuerdo imborrable.

Si te quedas con ganas de tumbarte en una playa de arena dorada, dirígete a Tossa de Mar donde sus acantilados protegen coquetas ensenadas que permiten disfrutar del baño. No te pierdas la Platja Gran, con la silueta del recinto amurallado como telón de fondo. Las callejuelas empedradas de la villa invitan a ser recorridas sin prisa y disfrutando del momento.

  • Lloret de Mar y Blanes

Entramos en la recta final del circuito por la Costa Brava cuando llegamos a Lloret de Mar, uno de los pueblos más turísticos del litoral por su amplia oferta para el turista: tiene un interesante núcleo histórico, playas muy cuidadas, los bonitos Jardines de Santa Clotilde y Water World, uno de los mayores parques acuáticos de Europa.

Blanes pone el broche al viaje con sus cuatro kilómetros de playas y calas. Si bien, este no es su único reclamo para el viajero sino que también cuenta con un valioso conjunto monumental gótico y dos jardines botánicos. Uno de ellos es el Jardín Botánico de Marimurtra, un espacio que comenzó a crear Carlos Faust en 1920. Por sus senderos se pueden admirar más de 4.000 especies mediterráneas y subtropicales, un estanque, un templete y un mirador que regala bellas panorámicas.

Con estas vistas terminamos la ruta de pueblos de la Costa Brava pero te invitamos a continuar conociendo otros lugares como Peralada, Besalú o el monasterio de Sant Pere de Rodes, que también merecen una visita.

Playas y espacios naturales

Es difícil elegir playas como las mejores de la Costa Brava porque todas tienen algo especial. Algunas brindan un extenso arenal con chiringuitos y una amplia serie de servicios, y otras son calas recónditas y salvajes. De todos modos, no te pierdas la cala Sa Boadella, de Lloret de Mar; cala Pola, en Tossa de Mar; Sa Tuna, en Begur; la playa Es Castell, en Palamós; Port-Bo, en Palafrugell; y playa Sa Conca, en Platja d’Aro. Son valores seguros.

Y si te apetece hacer alguna excursión, puedes plantearte recorrer los senderos y las calas del Parque Natural del Cabo de Creus, o navegar hasta las Islas Medas, para disfrutar de sus fondos marinos.

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