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Excursiones cerca de Barcelona para una escapada inolvidable

Si eres de esos que piensan que un viaje no está completo hasta que conjugas ciudad y naturaleza a partes iguales, este artículo te puede interesar. Porque, aunque Barcelona es una ciudad apasionante, frenética, en la que perderse durante toda una semana embarcado en planes de toda clase, lo cierto es que sus alrededores darían para todo un año. Cataluña, en general, posee un muy buen sistema de trenes, y a muchos sorprendería los lugares inhóspitos a los que es capaz de acceder. Así que, dicho esto, agarra el macuto y presta atención, porque a continuación vas a conocer sitios interesantes para visitar cerca de Barcelona. Desde playas y calas, hasta pueblos medievales, pasando por una propuesta breve de excursiones de senderismo. ¡Allá vamos!

Playas cerca de Barcelona

Si nos levantamos con ganas de sol y playa, una opción prometedora podemos encontrarla en la archiconocida Costa Brava, aquella zona costera que comienza en Blanes y acaba en la frontera con Francia. ¿Por qué? Porque sus cerca de 215 kilómetros de paisaje agreste y escarpado aúnan bellas playas y calas salpicadas de pinos, con pueblos marineros de singular belleza. Y es que, a pesar de su fama salvaje, en la actualidad muchos de estos puntos de interés son fácilmente accesibles en coche, gracias a la red de caminos —tradicionalmente conocidos como caminos de ronda— que la policía abrió durante el siglo XIX a fin de controlar el contrabando en la frontera marítima española. Veamos sólo dos de los más importantes:

·         Camino de ronda en el Cap de Creus:

Su recorrido debemos encontrarlo en el tramo costero que va desde el municipio gerundense de Rosas hasta el de Port de la Selva, a tan sólo dos horas en coche de Barcelona. Se trata de un paraje inscrito en el que fuera declarado parque natural en 1998 debido a su riqueza geológica, el del Cabo de Creus. Aquí podremos encontrar, a través del mencionado camino de ronda, tesoros acuáticos tan emocionantes como la Cala Montjoi, la Cala Prona o la Cala Jugadora, todas de ensoñadoras aguas turquesas ideales para realizar snorkel. Y si buscamos verdaderos rincones salvajes, de esos que no gustan de grandes audiencias, las calas de Galera y Talabre, inaccesibles en coche, invitan a alquilar un kayak en Portlligat o Port de la Selva, y echarse a remar en su busca.

Por cierto, el bello y pintoresco pueblo pesquero de Cadaqués descansa a mitad del recorrido, como una excusa perfecta para detenernos a probar su arroz negro, y a conocer la estrecha relación del pueblo con el pintor Salvador Dalí a través de su Casa Museo.

·         Camino de ronda desde Tossa de Mar:

En esta ocasión, el tramo a recorrer lo encontramos delimitado por el municipio medieval de Tossa del Mar, y la cercana Cala Pola. A tan sólo una hora y cuarto de Barcelona, su visita puede funcionar como una escapada perfecta de un día. En ella encontraremos, además de calas escondidas y bellos senderos con vistas, un trazado sin igual por el concurrido pasado de la región. Porque Tossa del Mar, antes de ser pueblo de veraneo, fue enclave neolítico, íbero y romano, tal y como lo demuestran sus restos patrimoniales, los cuales enamoraron a estrellas del cine como Ava Gardner o James Mason.

Tres kilómetros de recorrido, con repechos de infarto, que recompensan con vistas impresionantes desde lo alto de acantilados, calas inolvidables como Cala Bona y Cala Pola, y cuevas sólo accesibles por mar.

Pueblos bonitos cerca de Barcelona

Ahora bien, si las playas de Barcelona ya han saciado nuestro apetito playero, también podemos planear una escapada al rico repertorio de pueblos que rodean a la ciudad condal. Considerado uno de los más bonitos de Cataluña, el pueblo marinero de Sitges es, además de sede del famoso festival del cine, uno de los más cercanos a Barcelona (a tan sólo 40 minutos en coche). Con 300 días —de media— de sol al año, no sorprende el hecho de que Sitges contenga 26 playas en su haber; y no uno, sino tres puertos deportivos. Y no se queda ahí.

Sitges posee también un gran patrimonio arquitectónico enraizado al modernismo catalán de finales del siglo XIX y principios del XX. El Palacio Museo Maricel es quizá su mejor ejemplo, con además una extensa colección de maquetas del modernismo catalán en su interior. Y para completar, otros protagonistas de este pueblo son la gastronomía —la zona del puerto es ideal para degustarla—, y el ocio nocturno —la calle del Pecado es su mejor zona de bares—.

Y más cerca todavía se encuentra la Colonia Güell: una pequeña colonia industrial situada a veinte minutos del centro, cuya historia se remonta a la segunda mitad del siglo XIX, cuando el empresario Eusebi Güell i Bacigalupi decide fundarla a fin de expandir su negocio textil. Dado que la familia Güell era por aquel entonces una de las diez familias más ricas del mundo, no nos sorprenderá saber que el encargado del diseño de la colonia fuera, nada más ni nada menos, que el arquitecto Antonio Gaudí. Dicho esto, todo lo demás sobra, porque una escapada a la Colonia Güell significa, sin exagerar, un viaje al centro del modernismo catalán. Por su lado, la inacabada cripta Güell, declarada Patrimonio UNESCO desde 2005, es quizá el máximo exponente de este movimiento dentro del vasto legado arquitectónico que la colonia acoge.

Senderismo cerca de Barcelona

A cualquiera que preguntes te dirá que una de las mejores rutas de senderismo en Cataluña es la que lleva hasta el mismísimo Monasterio de Montserrat. Ubicado en el parque natural homónimo, a 50 kilómetros de Barcelona, su paisaje singular de grandes picos redondeados —llamados agujas— acoge uno de los lugares más místicos de toda España. Epicentro de la religiosidad catalana, a través de los siglos ha cautivado la atención de muy diversas personalidades: San Ignacio de Loyola, Leonardo da Vinci, Goethe, Humboldt…

Pero Montserrat es mucho más que religión y espiritualidad. Su paraje natural, a una altura de 720 metros sobre el nivel del mar, está plagado de rutas de senderismo y de escalada, además de una serie de miradores, cuyas vistas al valle del río Llobregat y a los Pirineos los convierten en lugares privilegiados de paso. El Camí dels Degotalls es como se conoce a una de estas rutas que nos lleva, a través de un ascenso moderado por su orografía peculiar, hasta el santuario de Montserrat. Allí, en la cima, encontraremos tanto el conjunto monacal como los edificios destinados a atender a peregrinos y visitantes, con una oferta de restaurantes, tiendas y zonas de alojamiento, y un poco conocido (pero muy recomendable) museo de arte.

Nota: también se puede ascender por medio de un tren cremallera, o a través de un funicular.

Otra posibilidad de senderismo nos lleva directamente al Parque Natural del Delta del Ebro, ubicado en la provincia de Tarragona. Antagónico, en términos geográficos, al anterior destino, sus largas playas, sus campos de arroz, sus dunas móviles y sus bosques de ribera son protagonistas de este espacio. Una escapada al mismo permite explorarlo a través de diferentes maneras. Por ejemplo, a través de la observación de las variadas especies aviares que acoge, siendo el Centro de Interpretación MónNatura Delta de l´Ebre el más importante para hacerlo. Pero también se puede realizar senderismo a través de diferentes zonas, como la Punta del Fangar, cuyo carácter protegido tan sólo permite el tránsito a pie.

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