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Planes singles en Barcelona para no quedarte solo

La ciudad de Barcelona recibe con los brazos abiertos a todo tipo de visitantes, ya sean familias, parejas, amigos o, como es el caso, viajeros en solitario. Afortunadamente hace ya tiempo que se desterró la idea errada de que viajar solo significa viajar en soledad, y para celebrarlo, queremos proponerte una serie de planes que lo demuestran sin perder de vista la bella ciudad condal. En las siguientes líneas descubrirás desde un paseo contemplativo por el laberinto que esconde el distrito de Horta, hasta un baño de masas en el Poble Espanyol de Montjuïc. También un par de chivatazos sobre los mejores bares y discotecas para singles, o una recomendación de escapada de un día al entorno agreste y salvaje de Lloret de Mar, el pueblo más cercano dentro de lo que se conoce como Costa Brava.

Perderse y encontrarse en el Laberinto de Horta

Nuestro primer plan te transporta, viajero solitario, a las entrañas románticas del conocido como Parque del Laberinto de Horta, un jardín histórico situado en el distrito de Horta-Guinardó. A tan sólo 45 minutos en transporte público desde el centro, sus puertas enrejadas esconden el que es considerado jardín más antiguo de Barcelona, siendo 1791 el año de su fundación. Inicialmente ideado por la familia aristócrata de los Desvalls en sus terrenos de Horta —por entonces un municipio independiente a la ciudad condal—, no sería hasta 1971 cuando este jardín-museo fuera abierto al público de mano de su nuevo propietario, el Ayuntamiento de Barcelona.

En la actualidad, un precio casi simbólico de tres euros permite nuestro adentramiento al parque, a través de dos áreas principales: un jardín neoclásico del siglo XVIII, y un jardín romántico del XIX. A estos se suma el antiguo palacete de la familia Desvalls, cuya estructura medieval esconde una torre aún más antigua, la torre Subirana, datada del siglo VIII. Y entre medias, toda una serie de obras de arte mitológico —en su mayoría esculturas de autor desconocido— repartidas por el parque; además de diversos estanques, cascadas, fuentes y canales.

Ahora bien, el plato fuerte lo encontramos en su laberinto, realizado a base de cipreses podados, a lo largo y ancho de una superficie de 45 x 50 metros. Aunque la primera imagen que les venga a muchos sea la de Jack Nicholson con la boca desencajada y el hacha al hombro, lo cierto es que el laberinto resulta ideal para perderse en soledad y dar rienda suelta a la imaginación de tiempos pasados. Más aún si nos fijamos en una suerte de relieves con citas mitológicas cuya colocación al inicio y al final del recorrido nos ayuda a sumergirnos en la magia del laberinto.

Poble Español, un paseo ameno por todas las regiones de España

Si el anterior plan nos llevaba a la Montaña de Collserola, este que llega nos dirige hasta lo más alto de la montaña de Montjuïc —alias montaña mágica de Barcelona—. Allí se encuentra, junto a tantos y tantos otros vestigios de la famosa Exposición Internacional de 1929, el Poble Espanyol: una síntesis de arquitectura, artesanía y riqueza cultural españolas desplegada en forma de parque temático. En otras palabras, se trata de un museo arquitectónico al aire libre compuesto por 117 edificios que tratan de emular, a través de calles, casas, plazas, teatros, escuelas, restaurantes y talleres artesanos, los diferentes paisajes urbanos de las regiones de España.

Para visitarlo existen mil y un motivos: uno puede ser el afán por conocer su interesante historia, desde su construcción como pabellón de España en la mencionada Exposición Internacional, hasta su época de decadencia durante los años cincuenta, sin olvidar su pasado oscuro como campo de prisioneros durante la Guerra Civil Española. Todo esto y más se explica en las visitas guiadas que ofrece a sus visitantes.

También puede ser excusa válida uno de los muchos conciertos de música en directo que acoge a lo largo del año; o las ferias de cerveza o artesanía —por decir sólo algunas—, que se celebran periódicamente dentro de su recinto. Además, cuenta con su propia colección privada de arte contemporáneo, con cuadros de Miró, Dalí, y Picasso, entre otros. Un plan de domingo en toda regla.

Reuniones singles en bares de Barcelona

Aunque pueda sonar a topicazo, dado el título de este artículo, la verdad es que los bares para singles nunca pasan de moda. Si a Barcelona has venido a buscar, además de historia, arquitectura, arte y gastronomía, personas con gustos compartidos, aquí vas a descubrir unos cuantos locales que organizan quedadas periódicas de esta índole.

El Bar Coctelería Snooker es uno de ellos. Muy cerca de Paseo de Gracia, en un ambiente glamouroso lleno de mesas de billar y propuestas de cóctel, se celebra cada miércoles a partir de las ocho una reunión de solteros. Los jueves sucede lo mismo en Plaza Urquinaona, en el The George Payne, un Irish Rock Pub con una llamativa decoración medieval. Toma nota, los rangos de edad van desde los 25 hasta los 40 años.

Y si te ves fuerte, en formato discoteca encontramos dos clásicos de las quedadas de single: el Duvet, en Avenida Diagonal; y el Oshum, en Avenida Dr. Marañón.

Sin embargo, si sientes que necesitas una actividad de por medio para conocer gente nueva, el intercambio lingüístico que se celebra los jueves, de 19:30 a 21:30, en el Baviera es inmejorable. Si te viene mal ese día, se repite el viernes y el sábado, a las 17h y a las 10h de la mañana respectivamente.

Una dosis de naturaleza en Lloret de Mar

Por último, no podía faltar un plan dedicado a los alrededores de Barcelona, porque no sólo de ciudad vive el hombre. Pero tampoco hay que irse muy lejos. A una hora en transporte público es posible plantarse en Lloret de Mar, uno de los primeros pueblos que aparecen en esa franja costera perteneciente a Girona conocida como Costa Brava. Se trata de una población turística que, dependiendo de la época del año, nos brinda mayor o menor intimidad.

Con restos arqueológicos que desvelan la presencia íbera y romana en la zona hace más de dos mil años, los edificios que más llaman la atención pertenecen al pasado indiano de la ciudad, cuando a partir del siglo XVIII muchos lloretenses deciden participar en el comercio con América en busca de riquezas.

Además, en sus contornos aparecen toda clase de atracciones: los Jardines de Santa Clotilde, considerados como unos de los mejores jardines históricos de tipo mediterráneo en Europa; el cementerio modernista, todo un museo al aire libre de la mano de los principales modernistas catalanes del siglo XIX; o el Museo del Mar, en el que es posible conocer de una manera amena el estrecho pasado de la ciudad con el mar y la navegación.

A todo lo anterior se suman unos alrededores plagados de playas y calas, explorables a través de los denominados Caminos de Ronda. Estos senderos que discurren en paralelo a la costa, permiten descubrir sobre la marcha joyas acuáticas en miniatura como Cala Sa Caleta, y desde esta, bordeando el Castillo d´en Plaja, otras tantas como la rocosa Cala dels Frares, o la preciosa Cala Trons.

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