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Barcelona: alrededores y provincia

Cuando una ciudad como Barcelona tiene un foco tan luminoso sobre sí misma, lo que existe en sus inmediaciones puede pasar injustamente desapercibido. En su beneficio, se puede también decir que la capital catalana goza de una ubicación privilegiada, que le permite ser el punto de partida de decenas de escapadas a menos de dos horas de trayecto. Desde una metrópolis donde la vida cultural es tan abrumadora, salir a disfrutar de la naturaleza tanto en la costa como en la sierra o buscar exponentes arquitectónicos ocultos en la montaña es un placer al que no se debe renunciar.

La escapada más demandada desde Barcelona es la Costa Brava, donde esperan más de doscientos kilómetros de litoral plagado de playas con buenos servicios o calas vírgenes que parecen sacadas de una postal. En esta franja, que pertenece a la provincia de Girona, destacan algunas poblaciones como Cadaqués, Roses, Begur, Calella de Palafrugell, Palamós, Tossa de Mar, Lloret de Mar y Blanes. Todos ellos tienen una oferta parecida: un animado núcleo turístico, buenas playas y excelentes restaurantes. Si, además, se quiere añadir una pincelada cultural diferente habría que dirigirse a Cadaqués, donde se puede visitar la Casa-Museo de Dalí, un conjunto de barracas de pescadores unidas donde buscar el espíritu del genio del surrealismo. Para ver alguna obra más del artista, habría que acercarse a Figueres, donde se alza un teatro poco conocido, pero con una arquitectura sorprendente. Otra escapada cultural podría ser a Girona, a 85 km de Barcelona, para visitar su judería perfectamente conservada y un casco histórico donde se han rodado escenas de la popular serie Juego de tronos.

Un poco más cerca, sin salir de la provincia de Barcelona, se encuentran algunas poblaciones como Sitges y Calella, ambos con atractivas playas rodeadas de terrazas donde gozar de los sabores de la cocina catalana. Sitges, además, es conocido, por su Festival Internacional de Cine de Cataluña y por su animado ambiente LGTB+, aunque también merece la pena profundizar en su vida cultural, que la tiene. Y Calella, la capital de la Costa del Maresme, es tan agradable que es difícil no dejarse seducir por su faro, sus playas doradas o unas calles peatonales que invitan a caminar despreocupadamente.

Si hubiese que elegir una sola escapada religioso-monumental alrededor de Barcelona, esa sería el Santuario de Montserrat. Resulta tan sorprendente el escenario montañoso que lo alberga como la propia construcción. En este conjunto formado por una basílica y varias plazas se venera a la “Moreneta”, la patrona de Cataluña. Muy cerca se encuentra también un monasterio benedictino, además de un espacio audiovisual y un museo al aire libre.

La cultura también dispone de un lugar destacado en la Colonia Güell, uno de los mayores referentes de turismo industrial de la provincia de Barcelona. La particularidad de este pueblo obrero de Santa Coloma de Cervelló es que su promotor, Eusebi Güell, le encargó la iglesia a Gaudí. El conjunto, de arquitectura modernista, fue declarado Bien de Interés Cultural.

Por último, es necesario señalar propuestas naturales como el Parque Natural del Montseny, a solo 50 km de Barcelona, y que se encuentra al abrigo de varios macizos montañosos. Es un territorio perfecto para practicar senderismo y visitar las tres comarcas que componen el parque. En segundo lugar, otro destino verde que merece la pena es el Parque Natural Delta del Ebro, situado en la provincia de Tarragona, y que muestra una gran riqueza de flora y fauna.

Tras recorrer la provincia de Barcelona y otras limítrofes se llega a la conclusión de que la ciudad de Barcelona dispone de una oferta complementaria y cercana para el viajero.

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