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Sants-Montjuïc

Este distrito situado al abrigo de la montaña de Montjuïc cuenta con una larga trayectoria histórica y una identidad propia. Sants-Montjuïc se desliza desde las alturas hasta el mar dejando a su paso una serie de avenidas y plazas donde la vida comercial y el ocio permanecen más vivos que nunca. Con una superficie de 2.090 hectáreas, es el distrito más extenso de Barcelona. De hecho, ocupa una quinta parte de todo el término municipal de la Ciudad Condal. Esta gran superficie le permite, al mismo tiempo, gozar de una gran diversidad humana, social y cultural.

Se puede señalar el año 1897 como la fecha en la que nació Sants-Montjuïc, ya que fue en ese justo momento cuando la localidad independiente de Santa María de Sants se anexionó a Barcelona. Con el transcurso de los años, y a lo largo del siglo XX, se fueron sumando otras áreas como La Bordeta, Hostafrancs, Sants-Badal, Montjuïc, con su barrio Font de la Guatlla, (urbanizado con motivo de la Exposición Internacional de 1929), La Marina y el Poble-sec.

Teniendo en cuenta la integración de estas zonas en el puzle urbano es comprensible que hoy día Sants-Montjuïc revele una personalidad múltiple donde la integración no ha impedido que cada cual mantenga su propia identidad. Tampoco se han perdido las huellas que el tiempo ha ido dejando en cada etapa desde su nacimiento. De hecho, aquellos momentos en los que la economía rondaba alrededor de las industrias se perciben en barrios como La Marina o La Bordeta, donde aún permanecen viejas fábricas y viviendas de perfil obrero. Precisamente, en este último barrio, se encuentra la antigua fábrica textil de Can Batlló reconvertida en parte en un activo centro cultural autogestionado.

Quizás uno de los momentos claves en el plan urbanístico del distrito tuvo lugar a inicios del siglo XX cuando, debido a la organización de la gran Exposición Internacional de 1929, se tuvieron que crear espacios e instalaciones adecuados. Hoy día aún se pueden visitar, ya que gozan de una segunda vida como espacios públicos o culturales. Los imprescindibles son la Plaza d’Espanya, el Palau Nacional (sede del Museu Nacional d’Art de Catalunya), el Pabellón Alemán de la Exposición, la Fuente Mágica y el Poble Espanyol. Tras este gran evento llegó otro que supuso el segundo punto de inflexión: las Olimpiadas de 1992. En aquella ocasión se reformó el Estadio Olímpico (que procedía de 1929) y se completó el Anillo Olímpico con construcciones tan significativas como el Palau Sant Jordi, de Arata Isozaki, y la Torre de Comunicaciones, de Santiago Calatrava. Si a todo ello se le unen museos tan prestigiosos como CaixaForum o la Fundació Miró, este distrito se convierte en un lugar esencial en una visita turística.

Una de las zonas más coloristas y animadas de Sants-Montjuïc es el barrio del Poble-sec, en cuyas calles se sitúa un buen surtido de teatros, cafeterías y bares donde hacer un alto en el camino. Aquí se encuentra un refugio antiaéreo que construyeron los propios vecinos durante la guerra civil. Otro eje fundamental para disfrutar del ocio es la avenida Paral·lel, que justamente hace de límite con los distritos de L’Eixample y Ciutat Vella. Además de modernos restaurantes, en esta activa vía aún se pueden visitar salas míticas como Apolo y El Molino, además de decenas de bares, discotecas y teatros.

Este distrito, situado más al sur en el plano de Barcelona, goza también de un privilegiado emplazamiento que le permite mostrar su faceta más natural en el parque de Montjuïc, una zona verde vigilada por una montaña de 185 metros de altura. Recibe el nombre de Montjuïc (monte Judío) porque los sefarditas compraron estos terrenos para enterrar a sus muertos. Otra curiosidad es que de sus canteras salió la piedra para construir importantes monumentos barceloneses como la iglesia de Santa María del Mar. El gran desnivel en el que está situado –que se puede salvar en teleférico– le proporciona un privilegiado punto de vista que le permite admirar bellas panorámica del puerto y de la costa.

Sants-Montjuïc es, en resumidas cuentas, un distrito que concentra naturaleza, cultura, mercados, teatros, instalaciones deportivas y mucha vida social.

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