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Sierra de Cádiz: entre castillos árabes y pueblos blancos

El sueño de Washington Irving, el autor estadounidense que en el siglo XIX idealizó una Andalucía secreta y romántica en sus Cuentos de la Alhambra, se materializa en una comarca que parece haberse detenido en el tiempo: la de la Sierra de Cádiz. Situada al norte de la provincia que lleva su nombre, comprende una franja horizontal que arranca en Arcos de la Frontera, acoge el Parque Natural de Grazalema y se prolonga hacia el este para limitar, casi sin darnos cuenta con la serranía de Ronda, ya en la provincia de Málaga.

Asimismo, la región acoge un entorno natural con un altísimo valor ecológico. La sierra de Grazalema es conocida por su variedad botánica, en especial por ser el reino de una especie de abeto endémico: el pinsapo.

Desde este lugar es sencillo comenzar la famosa Ruta de los Pueblos Blancos. Una escapada a esta comarca se puede plantear, en definitiva, como ruta “panorámica” en coche a través de sus pueblos encalados y de aroma arabesco, sin renunciar a conocer su encanto natural a pie, a través de los múltiples itinerarios que por derecho propio forman parte de las mejores caminos de senderismo de Cádiz.

Pueblos de la Sierra de Cádiz. Qué ver en una escapada

Los pueblos de comarca de la Sierra de Cádiz tienen un denominador común: un pasado fronterizo entre el mundo cristiano y el musulmán, de ahí que muchos de sus nombres acaban con la coletilla “de la Frontera”. El contexto en el que surgieron, por tanto, también ha terminado por configurar la estampa que ahora nos resulta encantadora: localidades fortificadas enclavadas sobre un monte y con casas encaladas según la tradición morisca. La Sierra de Cádiz se compone de 19 pueblos, todos con este aroma pintoresco.

Arcos de la Frontera

Con casi 31.000 habitantes, Arcos de la Frontera es la localidad más relevante de la zona. Situado sobre un escarpado barranco sobre el río Guadalete, la leyenda asegura que un hijo de Noé lo fundó, aunque lo más probable es que su origen sea íbero. En época árabe, Arcos se configuró tal y como nos ha llegado, con sus callejones blancos y laberínticos, que ascienden hasta el castillo.

El corazón de esta localidad lo constituye la plaza del Cabildo. Esta plaza lleva al mirador de la Peña Nueva, desde donde se contempla una impresionante estampa de la cuenca del Guadalete que, si se presencia especialmente al atardecer, llega a sobrecoger. En la plaza del Cabildo se encuentra un castillo árabe del siglo XI que fue reconstruido por los cristianos tras la Reconquista. En un lado está la iglesia de Santa María de la Asunción, cuyo edificio original data del siglo XIII, construido sobre una mezquita árabe, y del que se suceden varios estilos como el gótico tardío, el mudéjar o el neoclásico.

El Bosque

A escasos 27 kilómetros al este de Arcos se sitúa la localidad de El Bosque. Con unos 2.100 habitantes, se trata de la puerta de entrada al Parque Natural de la Sierra de Grazalema. El blanco de sus calles contrasta ahora más si cabe con la frondosidad del entorno. Situado en una pequeña vaguada en el centro de un gran bosque de pinos, también pueden verse encinas, álamos y quejigos. El pueblo es atravesado por el río Majaceite, donde se pescan truchas, especialidad gastronómica de la zona.

Ubrique

Ya en plena sierra de Grazalema aparece enclavado en el fondo de un valle un pueblo que tal vez se sienta antes por el olor que por su visión. Dicho aroma no es otro que el del cuero. De fama internacional por los productos realizados con este material, por todas las calles del centro de Ubrique aparecen talleres y tiendas donde se venden bolsos y zapatos de enorme calidad. Pueblo de gran belleza y enorme tranquilidad, también es conocido por ser la cuna del torero ya retirado Jesulín de Ubrique.

Grazalema

Situado en el centro del Parque Natural Sierra de Grazalema, este pueblo de tan solo 2.000 habitantes es uno de los más idílicos de la zona. Enamora con sus casas impecablemente encaladas, sus tejados árabes y las ventanas enrejadas con hierro forjado, que en primavera se decoran con todos los colores que ofrecen las flores que cuelgan de ellas.

Con una industria textil que otrora llenó de riquezas al pueblo, Grazalema es la localidad con mayor índice de lluvias de España. Este aspecto condiciona la estructura del pueblo, desde el empedrado de sus calles, concebido para que discurran sin problemas las precipitaciones, los portones de las casas, las techumbres de teja o las farolas. Todos estos elementos hacen único este lugar del que parten algunas de las mejores rutas senderistas de la zona.

Zahara de la Sierra y Olvera

Tal vez el tramo más espectacular de un recorrido en coche (o en bicicleta) por la comarca de la Sierra de Cádiz sea el que conecta Grazalema con Zahara de la Sierra. La escarpada carretera pasa por el puerto de las Palomas, situado a 1.331 metros de altitud y lleno de impresionantes curvas.

Igualmente impresionante es el aspecto agreste que ofrece Zahara, rodeando una vertiginosa hendidura a los pies de la sierra. Declarada Conjunto Histórico-Artístico en 1983, esta villa concentra lo mejor de un típico pueblo blanco. Sus rincones con altas palmeras invitan a la exploración, como la ascensión a la torre del Homenaje del castillo del siglo XII. Dicho castillo fue tomado por los nazaríes en 1481 en un ataque nocturno que provocó que los Reyes Católicos lanzaran la última fase de la conquista de Granada.

Abandonando por el noreste el Parque Natural de Grazalema, nos topamos con Olvera, antiguo refugio de bandoleros y hoy localidad pujante por el auge de sus cooperativas agrícolas, especialmente de aceite. De esta localidad parte una vía verde muy frecuentada por los cicloturistas.

Senderos de la Sierra de Cádiz

Desde el punto de vista ecológico, la zona de la Sierra de Cádiz, en particular el Parque Natural de Grazalema, tiene dos peculiaridades: se trata del lugar de la Península con mayor régimen de lluvias y crece el famoso pinsapo, un precioso árbol de la familia de los pinos que no aparece en ningún otro lugar peninsular. Estos dos motivos son más que suficientes para hacer algunas de las rutas senderistas.

Para visitar los bellos caminos de la zona, en especial el Pinsapar, se requiere de un permiso que se puede obtener gratis en el centro de visitantes de El Bosque, y pedirlo al menos con una semana de antelación en temporada alta.

Ruta del Pinsapar

Se trata de una de las rutas más conocidas. El recorrido de 14 kilómetros va de Grazalema a Benamahoma y se invierten unas seis horas en realizarse. El inicio de esta pista está señalado junto a la carretera CA531, a unos 40 minutos a pie desde Grazalema.

Ruta de El Torreón

Con 1.654 metros de alto, el Torreón es el pico más alto de Cádiz. La ruta más habitual para coronarlo es comenzar desde una senda que arranca a 100 metros al este del mojón del kilómetro 40 de la carretera entre Grazalema (a unos 8 kilómetros de esta localidad) y Benamahoma. Tras 2,5 horas de caminata se alcanza cumbre. En un día despejado se puede alcanzar a ver Gibraltar, Sierra Nevada e incluso las montañas del Rif de Marruecos.

Sendero Salto del Cabrero

Fuera del Parque Natural la ruta tal vez más destacada sea el sendero Salto del Cabrero. Discurre entre Grazalema y Benaocaz, por la vía del Boyar y a través de la parte oeste de la sierra del Endrinal. Se emplean unas cinco horas en una ruta que arranca en el sendero los Charcones, en la parte alta del pueblo de Grazalema hacia el puerto del Boyar. Desde ahí ya se toma el sendero del Cabrero, que discurre cuesta abajo. Durante este camino hasta Benaocaz hay que estar atento por si se localiza alguna orquídea salvaje de la zona, en cuyo caso lo mejor es inmortalizar el momento con una buena foto y dejar a la planta en su entorno.

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