×
Otros destinos ×

La Viña

El barrio de la Viña es el más popular del Cádiz intramuros (o casco histórico). Hoy lo habitan en torno a 8.000 personas, aunque en los últimos años se está produciendo una bajada casi constante de vecinos. Muchas de esas personas que se marcha del barrio lo hacen en busca de viviendas más amplias y con mayores comodidades en otras zonas de la ciudad y alrededores. El sabor y la tipicidad que muestran muchas de las calles y plazuelas del barrio esconde, en muchos casos, infraviviendas más propias de épocas pasadas que de pleno siglo XXI.

Esto no es algo nuevo en La Viña. De hecho, es la zona que adoptaron para vivir las clases populares de la urbe, a partir del siglo XVIII, al no interesarle el barrio a aquellos ricos comerciantes que preferían construir sus casas con torres de vigilancia en torno al puerto.

En Cádiz el concepto de barrio popular y sencillo se traduce también en una personalidad desbordante. Para empezar, los vecinos de La Viña, con su satírico sentido del humor y de afrontar la vida, son los que han mantenido viva la llama del Carnaval a lo largo de los siglos. Incluso en aquellos momentos en los que las autoridades franquistas intentaban controlar las letras de chirigotas, comparsas y coros. Aquella vergonzante censura, lejos de disuadir a los habitantes de La Viña, lo que consiguió fue afilar su ingenio para burlarla. Y eso explica que hoy el barrio de la Viña, en las semanas en las que dura el Carnaval, se convierta en un escenario al aire libre donde la imaginación y la crítica mordaz son las principales protagonistas de la fiesta.

Pero no todo es Carnaval en La Viña. Este barrio es también, con permiso de Jerez de la Frontera, uno de los epicentros del flamenco, que se puede escuchar tanto en las peñas organizadas como, a veces, de forma espontánea, en los muchos bares de la zona. Buena parte de estos locales se concentran en torno a la calle Virgen de la Palma. Por lo demás, esta es una bonita vía jalonada de casas blancas, con muros levantados a partir de la típica piedra ostionera.

En la calle de la Palma, por otra parte, se puede comer o cenar en sus agradables terrazas, que permanecen abiertas durante buena parte del año. En esta calle, cerrada por la iglesia que le da nombre, también hay una capilla encastrada en el muro de una de sus casas, que marca el punto hasta donde llegaron las grandes olas originadas por el tsunami posterior al llamado terremoto de Lisboa (1755).

El lugar con mejor ambiente del barrio de la Viña, sobre todo durante los meses más cálidos del año, es la playa de la Caleta. Enmarcada por los castillos de San Sebastián y Santa Catalina, está ocupada en parte por el edificio de un balneario construido en los años 20 del siglo XX.

Aquí no solo se viene a bañarse en el mar y a tomar el sol. Sobre todo, los vecinos del barrio vienen a relacionarse entre ellos y, también, con los muchos visitantes que la frecuentan. Una de las estampas más conocidas de La Caleta son las timbas de bingo que se montan a la caída de la tarde sobre las típicas mesas y sillas plegables. La cantidad de dinero que se juega es simbólica, pero la competición es real y resulta muy divertida.

Junto a La Caleta llama también la atención la armónica fachada del antiguo Hospicio Provincial de Cádiz, edificio del siglo XVIII que hoy está en desuso. Junto a él existen dos inmensos árboles (ficus), conocidos como “el árbol del Mora”. Se plantaron en el año 1903 y sus troncos tienen perímetros de hasta 10 metros. ¡Nada menos!

Planes cercanos

Planes relacionados