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Comarca metropolitana de Huelva

La Comarca Metropolitana de Huelva puede presumir de haber sido el puerto donde se fraguó la gesta que cambiaría el rumbo de la historia moderna: el descubrimiento de América. Como no podía ser de otra forma, las calles de su capital recuerdan dicha hazaña a través de su toponimia, al igual que lo hace el Monumento a Cristóbal Colón ubicado en la céntrica plaza de las Monjas.

Cualquier paseo por Huelva debería llevarnos en algún momento hasta su catedral, templo que originariamente formaba parte del antiguo convento mercedario y que adquirió la condición de templo mayor en 1953, cuando fue establecida la nueva diócesis onubense. Su aspecto actual responde a diferentes reconstrucciones llevadas a cabo tras dos terremotos acontecidos en la segunda mitad del siglo XVIII, los cuales provocaron graves daños en su fábrica. Además, a inicios del siglo XX se le agregaron las dos espadañas que coronan su fachada.

Otros edificios de interés que salpican el centro de Huelva son el palacio de Mora Claros, una elegante residencia proyectada por Moisés Serrano en la que se mezclan armónicamente referencias afrancesadas, motivos ornamentales modernistas y elementos propios de la arquitectura vernácula; el Ayuntamiento de Huelva, construcción de estilo neoherreriano levantada en el antiguo solar del convento de San Francisco; y la Casa Colón, un bello hotel decimonónico que desde 1974 ejerce de sede del Festival Internacional de Cine Iberoamericano.

Junto a la Casa Colón nace la Alameda Sundheim, que fue la arteria elegida por la alta burguesía local para instalar sus residencias en la primera década del siglo XX y en la que podréis visitar el Museo de Huelva, un interesante centro cultural que reúne piezas de gran valor arqueológico. El museo también dispone de una sección dedicada a artistas contemporáneos de la tierra y de un conjunto de piezas que permite al visitante reconstruir la historia minera de la provincia.

Al final de la alameda se encuentra el Barrio Obrero —o Barrio Reina Victoria—, toda una rareza urbanística, pues se trata de una especie de ciudad dentro de la ciudad, la cual fue erigida en 1916 para acoger las viviendas de los trabajadores de la empresa Rio Tinto Company Limited, la encargada de explotar los yacimientos mineros de Riotinto entre 1873 y 1954. El lenguaje arquitectónico de las casas que conforman este barrio nos remite directamente al gusto inglés, aunque en él también podemos apreciar matices correspondientes a las tradiciones constructivas de la región.

Cambiando de tercio, los que deseen rememorar el descubrimiento de América completando la ruta de los Lugares Colombinos deben cruzar el río Tinto y visitar Moguer, donde encontrarán el convento de Santa Clara, que fue el lugar donde Colón pronunció su juramento ante los Reyes Católicos; Palos de la Frontera, punto del que partió la expedición y donde aún puede visitarse la Casa de Martín Alonso Pinzón (el capitán de la carabela La Pinta); y el monasterio de La Rábida, en el que estuvo hospedado el navegante genovés antes del trascendental viaje. A apenas 500 metros del convento está ubicado el Muelle de las Carabelas, espacio en el que pueden contemplarse las reproducciones de los tres históricos navíos (la Pinta, la Niña y la Santa María) que en agosto de 1492 cruzaron el Atlántico. Las mismas fueron ejecutadas con motivo del quinto centenario del descubrimiento.

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