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Sierra de Aracena

A medio camino entre Extremadura y Portugal, la sierra de Aracena fue históricamente un territorio de frontera, recibiendo durante siglos ataques diversos acometidos tanto por tropas lusas como musulmanas. Esto explica que prácticamente todos los pueblos que la integran presenten fortalezas que dominan sus núcleos urbanos, los cuales destacan por la luminosidad de sus casas encaladas, marcando un bello contraste con el manto verde —ocre en otoño— de los robles, castaños, encinares y alcornoques que visten sus montañas.

Si recorremos la sierra de este a oeste, debemos detenernos en primer lugar en Aracena, que es la capital de la comarca y la localidad que le da nombre. Como anunciábamos, el pueblo está coronado por un castillo que ofrece vistas espectaculares de buena parte de la provincia onubense. Además, junto a uno de los lienzos de su muralla se encuentra la iglesia prioral de Nuestra Señora del Mayor Dolor, cuya torre gótico-mudéjar está ornamentada con un paño de sebka que nos remite directamente a la Giralda de Sevilla.

Ahora bien, uno de los atractivos más preciados de Aracena se encuentra bajo tierra. Nos referimos a la Gruta de las Maravillas, una de las primeras cuevas turísticas abiertas al público en España que dispone de más de 2.000 metros de galerías subterráneas, de los cuales 1.200 son transitables. Los amantes de la espeleología disfrutarán a buen seguro contemplando sus lagos subterráneos y sus atractivas formaciones calizas.

Antes de abandonar la localidad es conveniente descender hasta la plaza Marqués de Aracena para admirar el edificio del Casino Arias Montano, un hermoso exponente de la arquitectura regionalista proyectado por el sevillano Aníbal Rodríguez.

La sinuosa carretera HU-8105 conecta Aracena con Linares de la Sierra, que posiblemente sea el pueblo que mejor preserva la esencia tradicional de la comarca. Sus calles empedradas y sus inmaculadas casas blancas parecen paradas en el tiempo. La nota artística de este núcleo urbano la ponen los “llanos” o “alfombras”, unos pintorescos mosaicos pétreos que adornan las entradas a las viviendas con motivos geométricos, florales o religiosos.

Junto a la localidad de Alájar se encuentra otro de los miradores más impresionantes de todo el parque natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche. Hablamos de la Peña Arias Montano, lugar escogido en el siglo XVI por Benito Arias Montano, insigne teólogo y consejero del monarca Felipe II, para retirarse a meditar y estudiar. Sus panorámicas dominan el pueblo de Alájar, así como buena parte del parque natural, llegando incluso a distinguirse el mar a más de 80 kilómetros de distancia.

Para finalizar este recorrido por la sierra de Aracena, vale la pena acercarse a Almonaster La Real, cuya ermita de Nuestra Señora de la Concepción se erige en un valioso edificio que reaprovecha elementos romanos, visigodos y musulmanes; y Cortegana, municipio que también cuenta —cómo no— con su respectivo castillo y con la atractiva iglesia del Divino Salvador, en la que se entremezclan elementos góticos, renacentistas y barrocos.

Más allá del patrimonio, en esta comarca es obligatorio degustar el jamón ibérico de Jabugo, ya que se trata del producto estrella de la región. Eso sí, la oferta gastronómica de la sierra de Aracena es mucho más amplia, con chacinas, quesos, mieles e incluso setas (en temporada) que conviene probar, a ser posible, regadas por un buen vino de El Condado.

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