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Barranco de Guayadeque, yacimientos en un entorno natural

El barranco de Guayadeque, de 15 kilómetros de largo, serpentea desde las profundidades de Gran Canaria hasta la costa este de la isla. Se abre paso a trompicones entre las escarpadas laderas cubiertas de vegetación autóctona, contorsionándose y doblándose sobre sí mismo. En su interior, se esconden los restos del pasado aborigen de Gran Canaria: una sucesión de casas cueva y yacimientos arqueológicos, que conviven con casas particulares excavadas en la roca y pintorescos hoteles y restaurantes.

Guayadeque, una visita en Gran Canaria entre historia y naturaleza

Su cauce alimenta a las localidades de Agüimes e Igenio, que se encuentran separadas de forma natural por este barranco, uno de los más grandes y verdes del archipiélago canario. Tanto el extenso valle como los pliegues montañosos y paredes verticales están forrados de hermosas tabaibas, cardones, pataconejos, sauces y bejeques. Aparte de las más de 80 especies endémicas (que solo pueden encontrarse en la isla), también hay especies exóticas como la pita y la tunera, originarias de México y el sur de los Estados Unidos. Además, las tunas, plantadas en el pasado para el consumo de sus sabrosos frutos y para el cultivo de la cochinilla, son muy populares en Canarias porque de ellas se extraen colorantes naturales.

Barranco de Guayadeque

Barranco de Guayadeque

Bajo la sombra de pinos y palmeras, correteando entre las rocas o en el interior de las profundas cavernas, viven numerosos animalillos, todos ellos imperceptibles al primer vistazo. Se podría afirmar que los reptiles son los reyes del lugar. Lagartos gigantes, lisas y perenquenes, tres especies endémicas de Canarias, campan a sus anchas y se tumban cómodamente bajo el sol. Son rápidos, sin embargo siempre se les oye agitar los matorrales a su paso. Más sigilosos son los conejos, que saltan tímidamente alejados de los senderos. En las zonas húmedas y entornos acuáticos destacan las ranas y, en mayor presencia, las águilas. En el valle hay de todo tipo: cernícalos, búhos, lechuzas y cuervos. En las copas de los árboles cantan los hermosos y juguetones canarios, mirlos y jilgueros. Y a sus pies, el menú del día: una amplia variedad de insectos.

Visita el barranco de Guayadeque

Para los amantes del senderismo hay varias rutas señalizadas que permiten disfrutar del entorno y la naturaleza. La más común y completa es la Ruta circular del Barranco de Guayadeque. De dificultad media, con tramos pendientes y descensos complicados, su duración es de unas 4 horas. De todos modos, se puede recorrer parte del barranco en coche, facilitando la visita a familias con niños o personas mayores.

En el inicio de la carretera se encuentra el centro de interpretación del Barranco de Guayadeque, un museo con información y exposiciones sobre la actividad humana en el valle. Dejando atrás el edificio, la GC-103, un sinuoso camino asfaltado, asciende en zigzag hasta el macizo rocoso de Montaña de las Tierras, un mirador con vistas de infarto y el último punto accesible en coche a unos 7 kilómetros del centro de visitantes. Al final de este camino comienza el sendero hacia la caldera de Los Marteles.

barranco guayadeque

Barranco de Guayadeque. Gran Canaria.

Casas cueva de Guayadeque

Este barranco fue el hogar de los primeros pobladores de Canarias. Los aborígenes acostumbraban a vivir en cuevas y terrenos elevados; sin embargo, el arroyo que circula en sus profundidades –la única fuente de agua que había en la isla durante todo el año– era la clave de su asentamiento. El ‘lugar donde corre el agua’ –que es como se traduce Guayadeque– es hoy en día uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de las islas. Sus hallazgos se encuentran en el Museo Canario.

En esta Reserva Natural hay cientos de cuevas que fueron el cobijo de los aborígenes canarios. Actualmente, y siguiendo con la tradición, también vive gente en pequeñas casas enclavadas en las paredes rocosas, que se deslizan desde lo alto del barranco y se reparten por las escarpadas laderas. Su acceso, a través de empinados caminos y tramos de escaleras, deja sin aliento a cualquiera, aunque las vistas del barranco no tienen desperdicio. Incluso hay una diminuta capilla tallada en la roca, muy popular en la celebración de bodas locales, conocida como la ermita de Guayadeque.

Pero esto no es todo. Algunas de estas casas se han adaptado al turismo que busca aislarse del ruido de la ciudad. A primera vista, forman parte del barranco, no desentonan con el entorno natural y conservan su esencia tradicional. Cuentan con unas vistas impresionantes mañana, tarde y noche. Otra de las casas que destaca en el valle es la Casa Cueva Canaria, una tienda de artesanía y productos locales ubicada en el tramo final de la carretera. Aunque no estés interesado en comprar te recomendamos que visites la tienda. Tiene una alegre decoración y su estilo arquitectónico es realmente curioso.

Restaurantes cueva en barranco de Guayadeque

Abrigadas en invierno y frescas en verano, las cuevas de la zona comenzaron a albergar pequeños bares que servían lo básico (papas, aceitunas, queso y vino) para los habitantes y turistas que recorrían los senderos del barranco. Hoy en día, hay cinco restaurantes de estilo rústico y ambiente tranquilo donde elegir. Algunos de ellos cuentan con espectaculares terrazas donde disfrutar de las vistas de Guayadeque. Esta es, sin duda, la experiencia gastronómica que se lleva la palma. Si visitas esta zona, no puedes irte sin probar el delicioso cochino a la sal.

Información de interés

Cómo llegar:

  • En coche: Carretera GC-1 hasta la salida 18 y, después, carretera GC-191 hasta el barranco.

 

 

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