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Norte de Gran Canaria, el lado más salvaje de la isla

El norte de Gran Canaria tiene los paisajes más agrestes y escarpados de la isla. Su costa está serpenteada por impresionantes acantilados que frenan la furia del Atlántico. Un mar que ha ido formando con su empuje pequeñas calas, farallones, piscinas naturales y playas con encanto, la mayoría de arena negra, que hacen las delicias de los viajeros que llegan a esta zona de Gran Canaria. Unos espacios que se combinan también con otros atractivos del interior donde impera una naturaleza abrupta en la que han colaborado activamente la erosión y la historia volcánica de la isla.

Además de ser la zona de la isla en la que abunda más el agua, un recurso que han sabido gestionar de forma extraordinaria, también existen aquí importantes testimonios de los aborígenes canarios. Y se dan en esta parte también las masas de bosques más extensas de la isla, que van desde la vega de Arucas hasta el  fabuloso pinar de Tamadaba. Y es que la humedad de los vientos alisios ha permitido la generación de grandes espacios naturales con laurisilvas, sabinares y palmerales.

Los destinos que no puedes perderte del norte de Gran Canaria en tu escapada a esta isla son Arucas, Firgas, Moya, Santa María de Guía, Gáldar y Agaete.

Guía del norte de Gran Canaria. Arucas y otras poblaciones

La ruta del norte de Gran Canaria pasa necesariamente por Arucas, uno de los pueblos más bonitos de la isla, que está enclavado en un valle de color verde donde reina fundamentalmente la platanera. Tradicionalmente, esta localidad, situada a 12 kilómetros de Las Palmas, tuvo en la agricultura su principal riqueza. Merece la pena visitar su centro histórico, protegido por ley desde 1976. Su plaza principal, la de San Juan, está junto a la imponente iglesia de San Juan Bautista, donde se venera al patrón de los aruqueses, que es conocida popularmente como “la catedral” debido a su carácter monumental. En su interior se conserva un díptico del taller de Pedro de Mena.

Arucas, que tiene salida al mar por la playa de Bañaderos-El Puertillo o la playa de San Andrés, conserva otros atractivos para los amantes de los lugares curiosos. Por ejemplo, es interesante descubrir la Heredad de Aguas de Arucas y Firgas, que ofrece, con su gran reloj de agujas situado en la alta torre del edificio, “la hora del agua”. Se puede ver desde cualquier punto de la ciudad. Junto al Ayuntamiento, encontramos los jardines municipales, conocidos también con el sobrenombre de “Ciudad de las flores”, porque aquí crecen plantas llegadas de los cinco continentes. También hay en Arucas un Museo del Ron, situado dentro de la Destilería Arehucas, que fundó en 1884 la familia Gourié, de origen francés, para producir azúcar, ron, alcohol y derivados.

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Arucas. Gran Canaria.

Moya y sus parques naturales

A 12 kilómetros de Arucas, se encuentra Moya, la denominada “villa verde” de Gran Canaria, que es célebre por haber sido lugar de residencia del dirigente aborigen Doramas. Si puedes, acércate hasta su iglesia parroquial, donde hay una bonita imagen de la Virgen de Candelaria del siglo XV, y otras tallas del escultor canario Luján Pérez. Y en el centro del pueblo descubrirás el singular edificio del Ayuntamiento y la Heredad de Aguas del Chorro. Cuenta con numerosos parques naturales y, por eso, es una zona muy transitada por los senderistas. Uno de ellos es la Reserva Natural Especial de Los Tilos de Moya, que conserva una de las superficies mayores de bosque de laurisilva de Gran Canaria, además de una gran variedad de plantas y manantiales con efectos beneficiosos para la salud.

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Moya. Gran Canaria.

Parque Natural de Doramas

Este gran espacio natural, que en su día estuvo dedicado prácticamente a la agricultura, conserva lugares tan especiales como Los Tilos de Moya, además de los yacimientos de La Montañeta y la cueva de Doramas.

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Parque Natural de Doramas. Gran Canaria.

Santa María de Guía y su queso de flor

A unos 10 kilómetros de Moya, nos encontraremos con Santa María de Guía, una localidad de casas de colores que está junto a la costa del norte de Gran Canaria. Se ha ganado merecida fama por su queso de flor, llamado así porque la leche se cuaja con la flor de un cactus conocido con el nombre de cardón. También es muy célebre por su cerámica y sus cuchillos con empuñadura labrada. Es una localidad enclavada entre vegas fértiles que conserva uno de los pocos molinos hidráulicos (el Say-Say) que sigue funcionando en el norte de Gran Canaria. Aquí vivió durante algún tiempo el compositor francés Camile Saint-Saens. No dejes de dar un paseo por su casco histórico, porque sus edificaciones te harán pensar que estás en Andalucía. Las construcciones civiles de mayor interés, el Ayuntamiento y la Casa del Capitán Gonzalo de Quintana, datan de los siglos XVII y XVIII.

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Santa María de Guía. Gran Canaria.

Gáldar y sus playas y piscinas naturales

Es una de las localidades del norte de Gran Canaria con mayor número de playas (destaca la de la Sardina) y piscinas naturales. Está a poco más de 2 kilómetros de Santa María de Guía y en sus inmediaciones se encuentran la necrópolis de Gáldar, localizada por azar en 1934 por unos pescadores, y la Cueva Pintada, hoy convertida en museo del arte aborigen canario.

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Gáldar. Gran Canaria.

Agaete y sus yacimientos arqueológicos

Esta localidad del norte de Gran Canaria está asentada sobre un antiguo núcleo aborigen, a juzgar por la abundancia de yacimientos arqueológicos encontrados: la necrópolis de Malpaís, las cuevas de Vizvique, las estructuras habitacionales del barranco del Juncal, el recinto de El Candil y los enterramientos del Roque Partido. Agaete cuenta con unas salinas con tres piscinas naturales que se pueden disfrutar en familia. Tampoco olvides disfrutar del puerto de las Nieves y del Parque Natural de Tamadaba.

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Agaete. Gran Canaria.

Granero de Valerón o Cenobio de las Harimaguadas

Se trata de uno de los yacimientos arqueológicos más importantes construidos en roca por los aborígenes canarios. Aunque en un principio se pensó que era un antiguo cenobio, lo cierto es que los investigadores se inclinan más por la tesis de que fuera un silo colectivo en el que se guardaban y protegían las cosechas. En el granero de Valerón hay más de 300 cuevas labradas en la roca, en cuyas paredes hay grabados y altorrelieves de diferente índole.

Puente del barranco de Silva

Estamos ante el puente más alto de Gran Canaria y se llama así porque en la zona fue derrotado el pirata portugués Diego da Silva, quien se atrevió a invadir el norte de la isla. Según los documentos de El Museo Canario, se le perdonó la vida y le acompañaron hasta la playa para que tomase, con sus naves, el camino de vuelta.

Firgas, pequeño pero agradable

De Firgas dicen que es el municipio más pequeño de Gran Canaria, y que no tiene salida al mar, pero nosotros añadimos que es una de las excursiones más recomendables en esta isla tan polifacética. Lo ideal es combinar una visita al casco histórico de Firgas con una visita a los miradores, una caminata senderista y un restaurante donde comer potaje de berros y rica carne de cerdo adobada. Apetece, ¿verdad?

Comienza paseando por las calles del casco histórico, entre casas blanqueadas, por los paseos de Gran Canaria y de Canarias. Allí podrás ver, en cuadros de azulejos, los 21 escudos heráldicos  de los municipios de la isla. Algunos lugares donde detenerse en el centro son la Casa de la Cultura, en una vivienda del siglo XIX, la plaza y la iglesia de San Roque, el edificio del Ayuntamiento, la antigua acequia real, el molino de agua, y el monumento al Ganadero.

Para acercarte a los miradores tendrás que salir de Firgas, el mirador de las Madres, a 300 metros del pueblo, se abre a impresionantes barrancos. Para llegar al mirador de las Pellas, en Las Pellas, tendrás que tomar la carretera que enlaza Firgas y Teror. El regalo allí son las vistas de lo que antaño fue la Selva de Doramas, ahora representada por unos tubos de acero corten. Y no olvides hacer alguna caminata por el barranco de Las Madres o el de Guadalupe.

Teror, peregrinación de la Virgen del Pino

Si bien la población de Teror, con sus bonitas plazas y arquitectura popular, merece una visita por sí mismo, su principal foco de atracción es la Basílica de la Virgen del Pino. Esta santa que suscita tanta devoción y que motiva la peregrinación de miles de personas es la patrona de Canarias. Para ver la imagen tienes que dirigirte a la plaza del Pino, donde se sitúa este templo construido en el siglo XVIII y reformado en siglos posteriores. El camarín de la virgen se oculta en la parte trasera del Altar Mayor.

Aprovecha la visita para conocer el monasterio del Císter, del siglo XIX, que acoge una comunidad de monjas de clausura. Y, siguiendo con la arquitectura religiosa, dentro del municipio están la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en Los Arbejales; la ermita de la Peña, en El Palmar; y el convento de las Dominicas, en la base del Pico de Osorio.

Si sueles llevarte “recuerdos gastronómicos”, no olvides comprar en Teror sus famosos chorizos y morcillas dulces para untar. Ten en cuenta que su nombre engaña, ya que tienen un toque picante. Y, por supuesto, otra opción es la repostería de las monjas del Císter.

Las Palmas de Gran Canaria

La capital de Gran Canaria es una de esas ciudades atípicas en las que las prisas y el estrés aún no han encontrado su lugar. Si cuando estás de vacaciones te apetece hacer alguna excursión urbana, te encantará conocer Las Palmas. Con casi 400.000 habitantes ofrece una amplia y variada oferta de cultural y de ocio.

Entre los planes que no defraudan en Las Palmas está pasear por el barrio de Vegueta para conocer el pasado de la ciudad y su arquitectura tradicional. Al paso saldrán edificios emblemáticos como la catedral de Santa Ana, las Casas Consistoriales, el Obispado, la Casa Regental y la plaza de Santa Ana. Algunos museos que debes llevar apuntados son la Casa de Colón, para conocer los detalles del viaje del Descubrimiento, el Museo Canario, el Museo de Arte Sacro, el Museo de la Ciencia y la Casa museo de Galdós.

Las opciones de entretenimiento y relax tampoco escasean en Las Palmas. Consulta las programaciones del teatro Pérez Galdós y del auditorio Alfredo Kraus, camina entre la flora autóctona del parque de Doramas, y curiosea por el Muelle Deportivo, el de mayor atraque del archipiélago.

Y si quieres terminar el día mirando al mar, en Las Palmas de Gran Canaria se encuentran varias playas. Entre ellas, la playa urbana de las Canteras, tres kilómetros de arena dorada, terrazas y bares.

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