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El flamenco, un signo de identidad de Granada

Hablar de flamenco es hablar de Granada. La ciudad de la Alhambra, desde sus comienzos, ha sido una cuna indiscutible del flamenco. Son muchos los artistas flamencos que han salido de Granada y han triunfado por todo el mundo, y es que el sello propio de la ciudad se nota.

Los grandes escritores de la Generación del 27 eran fanáticos reconocidos de este arte. Por eso Federico García Lorca o Manuel de Falla, a lo largo de su obra, se han relacionado en varias ocasiones con el flamenco.

Desde sus primeras representaciones en los Cafés Cantantes, donde se hacían espectáculos en directo en pequeños tablaos montados en bares y cafeterías, el flamenco ha ido creciendo como espectáculo hasta el punto de ser una cátedra de estudio que se puede hacer en varias ciudades del sur de España, como Jaén y Córdoba.

El propio Arcángel, cantaor y ahora director de la cátedra de Flamencología en Córdoba dijo en una entrevista que “La gente debe venir a Granada en particular y a Andalucía en general a ver algo que se llama flamenco”. Los más entendidos de este arte coinciden: Granada es una de las ciudades donde se puede disfrutar de un auténtico espectáculo flamenco con esencia y tradición.

Tan profundo ha arraigado el flamenco en la cultura andaluza, que en el año 2010 la UNESCO lo incluyó como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, y desde entonces, recibe mayor apoyo institucional para preservar esta cultura y darla a conocer por todo el mundo.

El Sacromonte, la cuna del flamenco en Granada

Dentro del distrito del Albaicín se encuentra el Sacromonte, el lugar que propició los espectáculos flamencos en Granada. En un primer momento fue el asentamiento escogido por los primeros gitanos que llegaron a la ciudad. Aquí convivieron con los árabes y judíos que ya estaban presentes en la península y de esta mezcla, surgió este arte que tanta personalidad y tradición tiene en toda Andalucía.

Las cuevas donde antes vivían estas poblaciones han pasado a transformarse en tablaos flamencos. Aunque en un primer momento pudiera considerarse un barrio marginal, el Sacromonte ha evolucionado de manera que personas -de diferentes nacionalidades y posición económica- han optado por este enclave para situar su segunda residencia.

Los tablaos flamencos que encontramos allí son antiguas cuevas donde gitanos practicaban este arte. Cabe destacar la Zambra María la Canastera, que lleva el nombre de la cantaora y bailaora María Cortés, que vivió en esa cueva junto a sus hijos. Cuando llegaban visitantes a la zona, la artista hacía un espectáculo flamenco en su salón y esa es la esencia que ha quedado en esta cueva.

El arte del flamenco

Cantar y bailar son los pilares básicos de este arte, pero luego tiene mucha más profundidad. Un espectáculo flamenco, en primer lugar, se compone de tres partes: el ‘cante’, el baile y el ‘toque’.

Está claro que el baile es la parte del espectáculo más llamativa, la pasión y la profundidad se ven reflejados en cada taconeo. El cante, es una de las partes más desgarradoras ya que el ‘cantaor’ interpreta la obra con profundo sentimiento. “Jondo” o “grande” son adjetivos que describen este tipo de cante, ya que la intensidad en su interpretación es protagonista. Y el ‘toque’ representa la importancia de la guitarra en este arte, tanto la postura como el ritmo del ‘tocaor’ son característicos del flamenco.

Las variantes del flamenco se conocen como palos, y afectan a todas sus partes, aunque siempre tienen una por protagonista. Si hablamos de una Soleá vemos como el ‘cante’ adquiere mayor importancia, las letras hablan de penas, de amor, de sentimientos muy profundos. Se baila con ‘peso’, con fuerza y ‘jondura’.

Si buscamos un palo que de más protagonismo al baile, podemos referirnos a las Bulerías. Los expertos definen su ritmo como ‘endemoniado’, y es que es uno de los más rápidos. Durante una fiesta siempre se recurre a las bulerías, tanto el cante como el baile de este palo son característicos del ‘fin de fiestas’.

Si hablamos de flamenco también tenemos que hablar de la Zambra. Este ritual, tan característico del Sacromonte, tiene su origen en las bodas moriscas del siglo XVII y ha evolucionado hasta nuestros días como un sinónimo de jaleo, de la fiesta, protagonizado por el ‘cante’ y el baile flamenco.

 ¿Dónde está el flamenco en Granada?

Sin duda, los espectáculos más auténticos los vas a poder ver en el Sacromonte. Aquí, además del show, podrás disfrutar de una cena con gastronomía típica de la zona. Para vivir la experiencia flamenca al completo hay que hacerlo en el Sacromonte.

Una de las cuevas más populares es la de La Rocío, regentada por varias generaciones de la familia Maya, una de las más consolidadas en el arte del flamenco. Sus espectáculos cuentan con la peculiaridad de dividirse en tres partes: una representación imitando a una boda gitana, una más estética con palos más fuertes y una rumba final donde se anima a participar a todos los asistentes.

Pero si bajas del Sacromonte, también puedes ver espectáculos flamencos. El Albaicín, además de su tradición árabe, cuenta con una cara diferente del flamenco. Aquí vas a encontrar peñas flamencas donde, de vez en cuando, se dan recitales de este arte.

Para encontrar ‘duende’ en Granada tienes que ver un espectáculo flamenco. Por la cultura e historia que tiene, por el gusto de disfrutar de un espectáculo cargado de sentimiento, y por hacerlo en uno de los lugares de su creación.

El flamenco es un arte muy agradecido con Granada ya que es una de sus cunas y el lugar con más historia de esta cultura. El sitio idóneo para ver un espectáculo de este calibre.

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