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Realejo-San Matías

El antiguo barrio judío de Granada es, hoy en día, un distrito ecléctico y multicultural que carga a sus espaldas una larga y riquísima historia. Los judíos ya vivieron aquí mucho antes de la llegada en el siglo VIII de los árabes, quienes llamaron a esta zona Garnata al-Yahud (Granada de los judíos). Siglos más tarde, cuando tras la conquista cristiana de la ciudad en 1492 los Reyes Católicos firmaron la expulsión de todos los sefardíes de la península ibérica, el barrio quedó casi deshabitado por un tiempo y fue renombrado como el Realejo. Es entonces cuando el distrito, que sí mantiene en su parte alta el entramado de callejuelas empinadas y escalonadas típico de las juderías, perdió gran parte de sus sinagogas y vestigios judíos, sobre los que se construyeron iglesias y palacetes cristianos. Esta amalgama de culturas y civilizaciones ha hecho del Realejo un lugar pintoresco con un carácter propio del que los “greñúos” -como se conoce a sus cerca de 17.000 vecinos en referencia a las rizadas melenas que lucían antaño los sefardíes- están muy orgullosos.

El corazón del barrio se encuentra en el Campo del Príncipe, una animada plaza conocida por sus tapas en la que ya desde tiempos de la dinastía nazarí se celebraban festejos y actos públicos. Debe su nombre y fisionomía actual a los Reyes Católicos, quienes en 1497 la ampliaron y bautizaron en honor del reciente matrimonio de su hijo el príncipe Juan de Aragón con doña Margarita de Austria. Nadie puede visitar el Realejo sin pedir tres deseos a la célebre imagen del Cristo de los Favores que ocupa el centro de la plaza desde 1682, cuando los “greñúos” decidieron colocar aquí el Cristo que habían pagado en una colecta vecinal.

En el Realejo conviven diferentes atracciones turísticas que dan idea de la superposición de culturas que ha sido Granada a lo largo de la Historia. Es el caso del antiguo Convento de San Francisco, construido en 1507 sobre los restos de una mezquita y del que hoy apenas queda nada. O de la estatua del sabio judío granadino Yehuda Ibn Tibon, situada a pocos metros de la Plaza de Isabel La Católica. La célebre Casa de los Tiros, un bello edificio del siglo XVI con aspecto de torreón defensivo, perteneció a los Granada Venegas, un linaje de nobles nazaríes que tras la conquista de Granada tuvo que renegar de sus orígenes -y sus verdaderos apellidos- para adoptar el cristianismo. La Cuesta del Realejo ofrece un ejemplo de una típica calle escalonada de judería, mientras que a un tiro de piedra está la Iglesia de Santo Domingo, donde el Tribunal de la Santa Inquisición solía celebrar sus vistas. Y en lo alto de la colina del Mauror dominan desde hace siglos las Torres Bermejas, un baluarte defensivo que podría ser incluso más antiguo que la Alhambra, de tiempos de la dinastía zirí. Son solo algunos ejemplos de cómo la Historia se condensa a cada paso en los bellos contrastes del Realejo, que también atesora, en lo alto de su colina, dos de los cármenes más bonitos de Granada: la Fundación Rodríguez-Acosta y el Carmen de los Mártires.

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