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Aloe Vera, un milagro en Lanzarote

La planta del aloe barbadensis miller —aloe vera canario—, considerada generalmente una de las mejores del mundo, crece desde hace siglos en las laderas pedregosas de Lanzarote al calor de su clima tropical, de sus vientos alisios y de la riqueza mineral de sus suelos volcánicos. Con reconocidos beneficios para la salud, entre los que destacan propiedades desintoxicantes, analgésicas, antisépticas o antiinflamatorias, su uso ha estado ligado a la isla desde tiempos prehispánicos. Se sabe que incluso Cristóbal Colón, a su paso por Canarias, se aprovisionó de unos cuantos ejemplares antes de su partida definitiva al Nuevo Mundo en 1492. La tendencia reciente a adoptar hábitos de vida saludables, unida al creciente turismo del que viene participando el archipiélago, han hecho que en las últimas tres décadas la producción de aloe canario se haya incrementado notablemente. Actualmente son muchas las plantaciones ecológicas que ofrecen visitas gratuitas en Lanzarote con el objetivo de ampliar el conocimiento entorno a esta planta milenaria.

Un vistazo rápido a la historia del aloe vera

La historia del aloe vera está trufada de anécdotas y misticismo. Su más temprana descripción se encuentra en un papiro egipcio datado 1.500 años antes del nacimiento de Cristo. No es de extrañar que Nefertiti y Cleopatra, las reinas más bellas de Egipto, la consideraran planta milagrosa, haciendo uso de la misma tanto como cosmético como amuleto protector. También se sabe que los griegos, a través de escritos de Hipócrates y Teofrasto, estudiaron el aloe como planta medicinal, y que el segundo incluso sugirió a Aristóteles el aprovisionamiento masivo de la misma a fin de aliviar las heridas sufridas por los soldados de Alejandro Magno, su pupilo.

Los árabes del Al-Ándalus, grandes amantes de las propiedades terapéuticas de esta planta, nos la legaron en forma de grandes cultivos cuando la reconquista cristiana llegó a su fin. Y de igual manera, fueron los jesuitas españoles quienes, a través de sus misiones religiosas, introdujeron el aloe en la recién descubierta América, a través principalmente de las Antillas. En la Europa del Renacimiento, su valor farmacológico se vio empañado por un uso ornamental como planta de tiesto, y solamente de manera residual encontró utilidad como laxante o como antiséptico de plazas públicas en épocas de peste.

En la historia más reciente, queda constancia de su uso como regenerador celular en los primeros pacientes expuestos a rayos X o en las víctimas de los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki al término de la II Guerra Mundial. En 1970 se consigue aislar por primera vez la aloína —la molécula activa más preciada del aloe—, comenzando así la proliferación de fórmulas de producto cosmético y, con ello, su producción masiva.

 La producción de aloe en Lanzarote

El origen exacto del aloe barbadensis miller nunca ha encontrado consenso en la investigación científica. Su nacimiento originario ha sido ubicado a lo largo y ancho del globo, desde las zonas tropicales de Jamaica, Barbados o la Guayana, hasta la desértica península arábiga o el África tropical. También son muchos los que encuentran en el endemismo de Socotra, del que forma parte el archipiélago canario, las condiciones idóneas para que esta planta viera la luz por primera vez hace miles de años.

Lo cierto es que hoy en día, las islas Canarias pueden decir con orgullo que son la primera región de Europa en producción de aloe vera. Se cultiva principalmente en la parte más septentrional del archipiélago —Lanzarote, Fuerteventura y Gran Canaria—, debido a las peculiaridades de su suelo, con un nivel de acidez muy concreto, fresco, profundo y sin riesgo de encharcamientos. Solamente en Lanzarote, cerca de 150 hectáreas de tierra son destinadas al cultivo del aloe, con una producción que alcanza los 6 millones de kilos al año.

El aloe canario, concretamente su gel en estado puro, cuenta con numerosas propiedades terapéuticas, entre las que destacan su poder cicatrizante, calmante y coagulante en uso externo; o sus beneficios como regulador digestivo en uso interno.

Visita a la plantación ecológica de Lanzaloe

Una visita a Lanzarote puede ser una oportunidad fantástica para conocer más acerca de su aloe vera autóctono. Desde hace años, varias plantaciones ecológicas de la isla vienen ofreciendo al interesado visitas gratuitas por sus instalaciones. Es el caso de Lanzaloe, una empresa fundada en 2001, volcada en la elaboración de productos cosméticos y alimenticios a base de aloe vera ecológico —sin pesticidas, herbicidas ni fertilizantes químicos—.

Ubicada en el municipio de Órzola, al norte de la isla, su puerta de piedra volcánica da la bienvenida al visitante, mostrando tras de sí una finca perfectamente integrada en el paraje natural que la acoge. Una rápida degustación de bizcocho y licor a base de aloe vera es la antesala de un interesantísimo viaje por el proceso productivo que realizan, desde el cultivo de la planta, pasando por la posterior extracción de su jugo, su transformación en producto, y finalmente su envasado y etiquetado. Para terminar, una visita a su tienda nos da la posibilidad de adquirir uno de los productos recién terminados.

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