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Lanzarote con niños: un viaje inolvidable en familia

Viajar a Lanzarote en familia es una decisión acertada en cualquier estación, ya que goza de un clima cálido todo el año y cuenta con decenas de atractivos para los niños. Su temperatura media anual de 21ºC, la escasez de lluvia y el sol casi siempre presente permite que se puedan realizar decenas de actividades del gusto de los más pequeños. Los especiales rasgos de esta isla canaria también ofrecen a los padres una buena oportunidad para contar a los hijos su origen volcánico y las características orográficas del terreno.

Las lecciones de historia y geografía se pueden combinar con la diversión a través de experiencias que formarán parte de su recuerdo para siempre. Os daremos algunas ideas para combinar visitas didácticas con otras donde los niños puedan dar rienda suelta a su energía.

4 experiencias para tu viaje a Lanzarote con niños

Los padres se plantean muchas veces cuál es el mejor modo de afrontar un viaje con niños, qué actividades son más recomendables y cómo hallar el equilibrio entre educación y ocio. En unas vacaciones a Lanzarote con niños esta cuestión está resuelta, ya que la isla dispone de diversos espacios, denominados Centros de Arte, Cultura y Turismo, que ofrecen una interesante lección a toda la familia. ¿Qué niño no querría visitar un lugar llamado las Montañas de Fuego? Su tonalidad rojiza y sus ondulaciones asemejan el paisaje del Parque Nacional de Timanfaya al planeta Marte. Es un escenario perfecto para hablarles de actividad volcánica y de la creación de islas tras la erupción de un volcán. Por supuesto, si todo esto se les cuenta cuando estén a lomos de los dromedarios (explicadles que no son camellos porque tienen una sola joroba), no servirá de mucho porque estarán extasiados mirando a los animales y el paisaje que les rodea.

La Cueva de los Verdes con niños

La segunda visita recomendable para hacer con niños es a la Cueva de los Verdes, que será como sumergirles dentro de la obra de Julio Verne ‘Viaje al Centro de la Tierra’, tanto si han leído el libro como si han visto la película, estarán entusiasmados por descubrir las entrañas del planeta. Esta cueva se encuentra en la parte superior de los tubos volcánicos que parten del Volcán de la Corona y llegan hasta el océano. Antes de llegar al Atlántico, y gracias a la creatividad de César Manrique, hijo predilecto de Lanzarote, se puede visitar una increíble intervención que se denomina Los Jameos del Agua. A los pequeños lo que más les llamará la atención será el Jameo Grande con una atractiva piscina y rodeado de vegetación autóctona. Si os descuidáis intentarán meterse. En este lugar se puede aprovechar para hablarles de unas pequeñas criaturas que viven allí, unos cangrejos blancos y pequeños –apenas de un centímetro– que son ciegos y muy sensibles a la luz.

Se debe tener precaución en ambas porque puede haber zonas húmedas y no está permitida la entrada con silla de paseo. Es mejor dejarla en la entrada y emplear una mochila portabebés si son pequeños.

La última visita didáctica la hemos dejado para el Charco de los Clicos, un sorprendente paisaje que parece salido de una película de superhéroes. El charco está situado junto a una playa y ambos forman parte del cráter de un volcán. Lo que más les sorprenderá es el color verde fosforito del agua, producto de las algas que se encuentran en el fondo. Cerca de este lugar se encuentra el pueblecito de pescadores de El Golfo, un buen lugar donde hacer una parada para comer. Desde su mirador, las vistas del paisaje volcánico y del Charco de los Clicos es impresionante.

Un viaje divertido a Lanzarote

Si les preguntáis a vuestros hijos con qué relacionan una isla puede que os digan que con palmeras, playas y piratas. Como palmeras y playas ya habrán visto, ¿qué os parece llevarlos a vivir una aventura de piratas en un castillo de verdad? En el castillo de Santa Bárbara, situado en el municipio de Teguise, se halla el Museo de la Piratería, que dispone de un programa de visitas para niños (descargad previamente el cuadernillo de su página web). Esta fortaleza fue construida en el siglo XVI con el fin de protegerse de la incursión de piratas y corsarios.

Una vez que se hayan quitado el parche del ojo, es un buen momento para divertirse en el agua, algo a lo que ellos nunca dirán que no. Depende de la edad de los niños, pero puede ser un buen momento para que comiencen a practicar snorkel (para el submarinismo hay que esperar al menos a los 14 años). Los fondos marinos de Lanzarote y sus aguas transparentes permiten que se pueda observar la vida en el océano. Dos playas que pueden resultar seguras para esta actividad son Papagayo, en la zona sur, habitualmente con poco oleaje y peces casi en la orilla, y Caletón Blanco, situada en el norte, cerca de Órzola, donde sus aguas poco profundas permiten que los niños jueguen sin peligro.

Más planes con niños

Si aún quedan ganas de diversión, una actividad en la que disfrutarán hijos y padres es una excursión marítima de un día a la Isla de la Graciosa, ya que la travesía apenas dura media hora y, una vez allí, se puede visitar la capital y explorar los alrededores. Por último, aunque no se realiza de forma permanente, merece la pena consultar la agenda de talleres del Monumento al Campesino, ya que organizan actividades muy interesantes para toda la familia, como la de “crea tu propia salsa canaria”. Los pequeños chefs se lo pasarán en grande.

Información de interés

Consultar información actualizada sobre horarios de las visitas (varía a lo largo del año) en la web oficial de Centros de Arte y Cultura del Cabildo de Lanzarote.

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