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El barrio de las Letras, un refugio de literatos y bohemios

La Carrera de San Jerónimo, el Paseo del Prado y las calles de Atocha y de la Cruz establecen los límites de uno de los barrios más mágicos de la capital. Esta pequeña área de la ciudad albergó las residencias de personalidades tan relevantes para la literatura nacional como Lope de Vega, Quevedo o Miguel de Cervantes. Actualmente, el pavimento de las calles del barrio exhibe en letras doradas algunas de sus citas más célebres, a modo de humilde homenaje hacia aquellos insignes escritores.

En realidad, el barrio de las Letras no es un barrio propiamente dicho, al menos si interpretamos el término barrio en el sentido de una división administrativa de la ciudad. De hecho, la zona a la que aludimos cuando hablamos de barrio de las Letras se integra, administrativamente, en el barrio Cortes del distrito Centro de Madrid. Sin embargo, se trata de una denominación simbólica, e incluso cariñosa, de los madrileños a un conjunto de calles que, a su modo de entender, sí que poseen una identidad propia debido a su significación cultural e histórica.

Qué ver en el barrio de las Letras

A menudo las plazas actúan de motores de actividad de los barrios. Es donde se desayuna al sol una mañana de domingo, donde se pasea a los perros y el lugar en el que los niños corren detrás de una pelota. La plaza de Santa Ana es sin duda el corazón del barrio de las Letras. Su nombre procede del antiguo convento de Santa Ana, residencia de las carmelitas descalzas desde el siglo XVI hasta que fue demolido en 1810. Aquí, donde en su momento estuvieron algunos de los corrales de comedias más míticos de la capital, como el del Príncipe y el de la Pacheca, encontramos hoy el Teatro Español y las esculturas de dos de los poetas y dramaturgos más grandes del país: Federico García Lorca y Pedro Calderón de la Barca.

A escasos 200 metros hallamos la plaza de Jacinto Benavente, el autor de La Malquerida, la cual acoge también edificios de gran interés, como el Teatro Calderón o el antiguo Cine Ideal, una de las salas más antiguas de la ciudad, cuya fachada merece ser contemplada prestando especial atención a sus coloridas vidrieras.

Asimismo, debemos recorrer la calle de las Huertas, una arteria que cruza en diagonal el barrio y que reúne tiendas de todo tipo, restaurantes con propuestas innovadoras y bares de los de siempre. Además, en su intersección con la calle del León se encuentra la Real Academia de la Historia, una institución que cobija un impresionante legado bibliográfico y documental, la cual curiosamente nació en 1735 como una reunión literaria entre amigos. Más tarde, Felipe V la autorizó, le concedió su protección y acabo convirtiéndose en Academia de la Historia. A corta distancia de ella, el Ateneo de Madrid (calle del Prado, 21) aparece como otra de las instituciones con más solera del barrio, presentando una biblioteca de más de 200.000 volúmenes y un salón de actos de estilo neogriego.

Ya en la calle Lope de Vega —paralela a Huertas—, se halla el convento de las Trinitarias Descalzas de San Ildefonso, donde fue enterrado Miguel de Cervantes. Y a pocos pasos, precisamente en el número 11 de la calle de Cervantes, encontramos la Casa Museo Lope de Vega, vivienda en la que residió el poeta desde 1610 hasta su muerte, en 1635.

De compras por el barrio de las Letras

Más allá de los rincones de interés histórico, que sin duda proliferan entre sus calles, el barrio de las Letras concentra tiendas que nos trasladan a otra época, como la mítica Pastelería del Pozo (calle del Pozo, 8), y pequeños comercios que destacan por su originalidad. Es el caso de Kamchatka Magic Toys (calle de San Agustín, 18), una tienda especializada en juguetes ecológicos que evitan cualquier connotación sexista o violenta.

Por otro lado, un sábado cada mes se celebra el popular Mercado de las Ranas, una iniciativa de la Asociación de Comerciantes del Barrio de las Letras en la que participan más de 260 locales. Durante esta jornada, las tiendas sacan parte de su género a la calle en una atmósfera festiva. El mercado se concibe como una manera de fomentar el comercio local e incluye conciertos y actuaciones teatrales.

Dónde comer en el barrio de las Letras

Si se os ha abierto el apetito, estáis de suerte, ya que el barrio dispone de opciones gastronómicas para todos los gustos: peruanos, griegos, vietnamitas, portugueses… y, sí, también hay alternativas nacionales. Aquí va nuestra propuesta de restaurantes del barrio de las Letras:

  • Vi Cool (Calle de las Huertas, 12). Este original establecimiento, en sus orígenes dirigido por el chef catalán Sergi Arola, está protagonizando una segunda etapa, pero conserva parte de su esencia. Tiene una estética rompedora (posee un sofá extremadamente largo en el que se sientan los comensales de diferentes mesas), sin embargo, es mucho más que un ambiente armónico y emplatados bonitos. Si no nos creéis, probad sus famosas bravas. Son la prueba de que estética, innovación y sabor pueden ir de la mano.
  • Taberna Maceira (calle del Prado, 16). Para los más tradicionales, esta taberna gallega es el lugar perfecto para degustar un buen pulpo o un arroz caldoso, acompañados, como no podría ser de otra forma, de un albariño o un ribeiro.
  • Gofio (Lope de Vega, 9). Se trata de un pequeño restaurante dirigido por el chef Safe Cruz, el cual ofrece menús degustación con sabores típicamente canarios. El almogrote y las papas arrugadas se mezclan con propuestas más novedosas, como el tartar de aguacate, panceta y alioli.

Si queréis cerrar la noche tomándoos una copa y disfrutando de jazz en vivo, no dejéis de visitar el mítico Café Central (plaza del Ángel, 10), un local que os enamorará, más si cabe, del barrio de las Letras.

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