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La Casa de Campo, el pulmón verde de Madrid

Esta impresionante extensión verde de más de 1.700 hectáreas, situada a los pies del núcleo urbano de Madrid, fue concebida en el siglo XVI como lugar de recreo para la monarquía y su corte. En la actualidad sigue empleándose como zona de asueto, si bien ahora se trata de un espacio público donde los madrileños y afincados en la capital disfrutan del running, pasean o simplemente se relajan.

La Casa de Campo, una finca adquirida por Felipe II para cazar

En efecto, el proyecto de la Casa de Campo surgió cuando el rey Felipe II decidió establecer en Madrid la capitalidad de España. Esta resolución, en la que sin duda influyó la posición central de la villa en la península, fue tomada el 8 de mayo de 1561. Un año más tarde, el monarca se hizo con un terreno hasta entonces propiedad de la familia Vargas, con el objetivo de crear un área inmensa de caza y recreo que conectara el palacio con el cazadero de El Pardo.

Ya durante el reinado de Fernando VI, la Casa de Campo fue declarada bosque real, mientras que Carlos III (considerado popularmente entre los ciudadanos de la villa “el mejor alcalde de Madrid”) impulsaría decididamente el desarrollo de la agricultura y la ganadería en la misma.

Fue durante la Segunda República cuando la titularidad de esta extensa zona boscosa pasó del Estado al Ayuntamiento, garantizándose de este modo su disfrute por parte de los madrileños. Sin embargo, durante la Guerra Civil estos no la pudieron disfrutar demasiado, pues en ella tuvieron lugar distintos enfrentamientos bélicos. De hecho, aún hoy se conservan ciertos vestigios de la contienda, habiéndose declarado la zona bien de interés cultural en la categoría de sitio histórico.

Afortunadamente, en los años posteriores a la guerra la Casa de Campo recobró la calma y se convirtió en el gran pulmón verde de la capital. Prueba de ello es que en la actualidad es el espacio preferido de muchos ciudadanos para salir a correr durante el fin de semana o para pasear entre sus árboles y arroyos.

El lago de la Casa de Campo

Son muchos los atractivos que empujan a los locales hasta dicha área boscosa. Destacan entre ellos su agradable paisaje, dotado de especies arbóreas realmente diversas —como olmos, fresnos, pinos, encinas…—, así como las hermosas panorámicas que ofrece del núcleo urbano madrileño e incluso la existencia de edificios civiles y recreativos de cierto interés.

Sin embargo, el lago de la Casa de Campo es, si no el que más, al menos sí uno de los grandes reclamos de este impresionante parque público. Se trata de un estanque artificial proyectado ya en época de Felipe II por el arquitecto Juan Bautista de Toledo, célebre, entre otras cosas, por ejecutar las trazas del monasterio de San Lorenzo de El Escorial.

Con una extensión de 80.150 metros cuadrados, el lago de la Casa de Campo es el lugar ideal para dar un paseo romántico en alguna de sus barcas, o bien para practicar deporte subido en una piragua o en una canoa. Además, junto a él se encuentra el Centro Entomológico Manuel Ortego, que posee una espectacular colección de mariposas y escarabajos con cerca de 15.000 ejemplares.

El zoo de Madrid

Si preferís dejar a un lado los insectos y contemplar animales llegados de prácticamente todo el planeta, el zoo de Madrid se halla también en plena Casa de Campo, a menos de 3 kilómetros del lago.

Es un plan perfecto si viajáis con niños, quienes seguro que se lo pasarán en grande viendo koalas, jirafas, osos o tiburones. Sus instalaciones incluyen un acuario, un delfinario y un aviario, y albergan más de 6.000 animales. Asimismo, el zoo de Madrid organiza espectaculares exhibiciones con leones marinos, delfines y aves rapaces y exóticas.

El Parque de Atracciones de Madrid

Situado entre el zoo y el lago de la Casa de Campo, el Parque de Atracciones de Madrid constituye también una alternativa ideal para quienes viajan en familia. Sus cerca de 50 atracciones se clasifican en base a las siguientes categorías:

  • Muy exigente. Se incluyen aquí las atracciones más espectaculares en función de las velocidades alcanzadas y de la adrenalina que generan. El Tornado, la Lanzadera, el Tifón o el Vértigo son algunas de las más clásicas. ¡Ojo!, no son recomendables para personas que se marean con facilidad.
  • Emocionante. Esta categoría engloba atracciones que, sin resultar tan espectaculares como las anteriores, permiten vivir una experiencia muy emocionante, como, por ejemplo, el Rotor, un típico carrusel de sillas voladoras, o los Rápidos, un refrescante descenso acuático.
  • Familiar y Nickelodeonland. Finalmente, estas dos categorías son las adecuadas para disfrutarlas en familia, especialmente si se viaja con niños pequeños.

El teleférico de Madrid, la mejor manera de llegar a la Casa de Campo

Como habrás podido comprobar, la Casa de Campo dispone de una oferta turística realmente completa. Pero es que, además, puedes desplazarte hasta ella con un medio de transporte que te permitirá gozar de unas vistas únicas de su bello paisaje boscoso y contemplar desde el aire el parque del Oeste, la estación de trenes de Príncipe Pío o la ermita de San Antonio de la Florida.

El teleférico recorre en tan solo 11 minutos la distancia de 2,5 kilómetros existente entre la estación del paseo Pintor Rosales y el corazón de la Casa de Campo, alcanzando una altura máxima de 40 metros. ¿Se te ocurre una mejor manera de llegar al pulmón de Madrid?

Información de interés

Cómo llegar

  • Dirección: Paseo Puerta del Ángel, 1.
  • Metro: Batán (L10), Casa de Campo (L5 y L10) y Lago (L10).
  • Autobuses: 31, 33, 36, 39 y 65.

Horario

  • Permanece abierta todo el año, aunque las puertas del paseo de Extremadura, el zoológico, el Parque de Atracciones y la zona del lago permanecen cerradas por la noche, desde las 01:00 hasta las 06:00 horas.

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