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La plaza Mayor de Madrid, el escenario de la ciudad de los Austrias

La madrileña plaza Mayor se abre en el corazón de la capital española como un sorprendente espacio diáfano rodeado de calles angostas. En la actualidad, la vida invade los bares y cafeterías de los soportales, así como sus agradables terrazas, donde se congregan turistas y madrileños para tomar un café o, cumpliendo con la tradición, un bocadillo de calamares acompañado de una cerveza bien fresquita. Sin embargo, bien entrada la noche, cuando las farolas arrojan su luz anaranjada sobre los adoquines y el número de visitantes ha menguado, haciendo un esfuerzo, todavía podemos imaginar cómo sería la villa del siglo XVII, aquel Madrid apellidado de los Austrias y reconocible por la estética de sus edificios de ladrillos rojos, granito y la inconfundible pizarra de sus tejados y chapiteles.

Juan Gómez de Mora y Juan de Villanueva: Los dos juanes que definieron la imagen de la Plaza Mayor

El origen de la plaza Mayor se remonta al año 1617, cuando Felipe III le encomendó a Juan Gómez de Mora la ejecución del proyecto para el que se pretendía que fuera el escenario de los festejos más importantes de la villa. El diseño del arquitecto conquense, conservado el Archivo Histórico de la Villa, implicaba la unificación estilística de una serie de edificios, así como el derribo de otros, un sacrificio imprescindible para concebir el gran espacio rectangular que hoy luce en el centro de la capital.

Vista general de la Plaza Mayor de Madrid

Vista general de la Plaza Mayor de Madrid

La plaza Mayor sería durante la Edad Moderna el escenario y telón de fondo de relevantes acontecimientos festivos organizados por la corte, ya que la teatralización de las celebraciones colectivas constituía uno de los fundamentos claves de la sociedad barroca. Así pues, la plaza Mayor acogió desde corridas de toros con más de 50.000 espectadores hasta proclamaciones de reyes, así como procesiones, juegos de cañas e incluso ejecuciones, bien en la horca o por medio del garrote vil.

No obstante, el aspecto actual de la plaza difiere en gran medida del que tuvo originariamente, pues la misma se ha visto afectada por diferentes incendios a lo largo de la historia. El más devastador fue sin duda el que se produjo en 1790, a raíz del cual se le encargaría a Juan de Villanueva, el gran referente de la arquitectura neoclásica española, su reconstrucción. Villanueva fue el responsable de cerrar las esquinas de la plaza, definir los arcos de ingreso y eliminar dos alturas en sus fachadas. En efecto, su intervención resultó decisiva.

Qué ver en la plaza Mayor de Madrid

Arco en la Plaza Mayor con vistas a la iglesia de San Isidro

Arco en la Plaza Mayor con vistas a la iglesia de San Isidro

La Casa de la Panadería

El edificio que preside la fachada norte empezó a construirse en 1590 bajo las órdenes de Diego Sillero —es decir, con anterioridad al diseño de la plaza—, si bien sería acabado y transformado por Gómez de Mora para integrarlo en el conjunto. Su nombre explica el hecho de que fuera sede de la tahona principal de la ciudad, la institución encargada de regular el precio del pan para que este fuera accesible a las ciudadanos menos pudientes. Vale la pena recrearse en las pinturas murales de su fachada, del pintor madrileño Carlos Franco, entre las que podemos identificar figuras mitológicas vinculadas a la capital española, como por ejemplo la diosa Cibeles.

La Casa de la Carnicería

Enfrentada a la anterior y con una ornamentación mucho más austera, la Casa de la Carnicería alojaba el depósito de carnes y abastecía a los principales mercados de la ciudad.

Los arcos

A la plaza Mayor se accede por medio de 10 monumentales arcos, algunos de los cuales reflejan en su topónimo la actividad comercial que albergaban antiguamente. Entre ellos, el arco de Cuchilleros, el de Botoneras o el de la Sal.

Estatua de Felipe II

La estatua de Felipe III

Se trata de una elegante escultura ecuestre diseñada por el italiano Juan de Bolonia —Giambologna— y terminada por Pietro Tacca, su discípulo, en 1616. La misma fue realizada siguiendo la técnica del vaciado de cobre y se hallaba originalmente en el acceso a la Casa de Campo, hasta que en 1848 la reina Isabel II decidió prestarla a la ciudadanía. Desde entonces, la escultura ha lucido en el corazón de Madrid, excepción hecha de los periodos correspondientes a las dos repúblicas españolas.

Los bocadillos de calamares de la plaza Mayor, una parada obligatoria

Sí, nos gusta la historia, nos apasiona la arquitectura, pero también nos encantan los bares. Además, se da la casualidad de que nos encontramos en el lugar idóneo para degustar uno de los platos más típicos y castizos de la capital: el bocadillo o bocata de calamares. Pese a su aparente sencillez, son muchos los establecimientos situados en la plaza o en sus inmediaciones que lo preparan, y cada uno a su manera. Puede variar la forma en que fríen los calamares, su tamaño o el tipo de pan empleado. Hay bares que incluso apuestan por imprimir toques vanguardistas a un bocado tan clásico, elaborándolos con tempura o presentando el bocadillo deconstruido. Lo que no cambia es su acompañamiento estrella: una cerveza fresquita y bien tirada.

Si se te empieza a hacer la boca agua, dirígete a alguno de estos establecimientos:

  • Cervecería Plaza Mayor (Plaza Mayor, 2).Tras sus puertas de un verde intenso encontraréis un local que, además de los clásicos bocatas de calamares, proporciona una tapa con cada consumición.
  • Casa María (Plaza Mayor, 23). Las paredes de ladrillo y su estética general nos trasladan a un establecimiento más moderno en el que conviene probar, asimismo, la tortilla francesa con chistorra.
  • Bar Postas (Postas, 13). A escasos metros de la plaza Mayor, en una de las calles que ascienden a la misma, se encuentra esta mítica freiduría. Costará hacerse un hueco en la barra, pero merecerá la pena, pues se trata de uno de los bares más auténticos de la capital.
  • La Campana (Botoneras, 6). Esta cervecería, fundada en 1870 y antiguamente denominada Bodegas Sierra, no promete grandes lujos, pero garantiza unos excelentes bocadillos a precios muy económicos.

No puedes marcharte de Madrid sin visitar la plaza Mayor, uno de los rincones esenciales de la capital tanto por su belleza como por su relevancia histórica.

Bocadillo de Calamares en Plaza Mayor

Típico bocadillo de Calamares de la Plaza Mayor

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