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La Puerta del sol, el kilómetro 0 de Madrid

Resulta prácticamente imposible pasear por el centro de Madrid y no desembocar en la Puerta del Sol. Y es que constituye el punto de encuentro de las avenidas con mayor tránsito de la capital, entre ellas, la calle de Alcalá, Arenal o la bulliciosa vía comercial Preciados.

De puerta de la muralla a centro de la capital

Si en la actualidad identificamos la Puerta del Sol como el centro de Madrid, esto no siempre fue así. De hecho, en el siglo XV no era más que una puerta de la muralla que rodeaba la ciudad, proviniendo su nombre de un sol que, en forma de bajorrelieve, la ornaba.

Cuatro siglos más tarde, concretamente en 1768, se erigiría el edificio más representativo de la misma: la Casa de Correos, inmueble que hoy alberga la sede de la Presidencia de la Comunidad de Madrid. Sin embargo, no fue hasta el siglo XIX cuando la Puerta del Sol adquirió las dimensiones y la forma semicircular que presenta actualmente. Fue a raíz de un real decreto promulgado en 1856, el cual ordenaba la ejecución del ensanche y la reforma de dicho espacio urbano. Esta se llevaría a cabo entre 1859 y 1868 bajo la dirección de los arquitectos Lucio del Valle, José Morer y Juan Rivera, quienes, tomando la Casa de Correos como referente, reforzaron visualmente su protagonismo al darle un diseño cóncavo al frente contrario de la plaza.

Puerta del Sol en 1880

Foto de la Puerta del Sol en 1880

Durante el siglo XX se produjeron nuevas modificaciones, como por ejemplo la instalación de las dos fuentes que podemos observar en la actualidad, al tiempo que se reordenó el espacio de la plaza, colocándose la escultura de Carlos III en el centro de la misma.

Además, la Puerta del Sol ha sido el escenario de relevantes acontecimientos históricos, como la proclamación de la II República en 1931.

Qué ver en la Puerta del Sol de Madrid

El patrimonio escultórico de la Puerta del Sol

La Puerta del Sol reúne tres esculturas muy significativas para la ciudad de Madrid:

  • El Oso y el Madroño. La estatua ejecutada por Antonio Navarro Santafé en 1967 se ha convertido en uno de los monumentos icónicos de la población, siendo un punto habitual de quedada entre madrileños, ya que es céntrico y reconocible por todos. La escultura representa a un oso rampante que aproxima su hocico a la copa del árbol, escena que figura en el escudo de la ciudad.
  • La estatua ecuestre de Carlos III. Si bien no alcanza cotas tan altas de popularidad en el imaginario colectivo, su posición central demuestra la importancia que la ciudad concede a Carlos III, considerado históricamente el “mejor alcalde de Madrid”. El cariño hacia el monarca lo justifica el hecho de que durante su mandato impulsara decididamente las infraestructuras de la villa, convirtiéndose así en el gran artífice del Madrid moderno. La estatua es una reproducción en bronce del modelo de Juan Pascual de Mena custodiado en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, muy cerca de la Puerta del Sol.
Estatua Carlos III en la Puerta del Sol

Estatua Carlos III en la Puerta del Sol

  • La Mariblanca. Esta representación de una mujer y un niño situada en el arranque de la calle Arenal —vía que sale de la Puerta del Sol en dirección al Palacio Real— pasa desapercibida para muchos, fundamentalmente por sus reducidas dimensiones. Se trata en realidad de una réplica de la figura que coronaba una fuente ubicada justamente en el mismo lugar. La original se puede contemplar en la Casa de la Villa.

La esfera que más miradas concentra: el reloj de la Puerta del Sol

Reloj de la Puerta del Sol

Reloj de la Puerta del Sol

Cada 31 de diciembre miles de madrileños abarrotan la plaza para despedir el año al ritmo de las campanas del mítico reloj de la Puerta del Sol. Este se encuentra situado en la parte superior de la Casa de Correos, en un pequeño torreón diseñado específicamente para custodiar su mecanismo.

La historia del reloj de la Puerta del Sol es bastante curiosa, ya que fue un regalo del relojero leonés José Rodríguez Losada a la ciudad. Al parecer, los relojes que anteriormente habían presidido la plaza fallaban con demasiada frecuencia. De hecho, los continuos errores generaban retahílas de bromas entre los madrileños, quienes afirmaban que no podían fiarse nunca de la hora indicada. Así pues, Losada —residente por aquel entonces en Londres— resolvió el problema diseñando un complejo mecanismo, que le supondría tres años de trabajo y sería inaugurado en 1866 por la reina Isabel II.

El Km 0 y el cartel de Tío Pepe

Km 0 Puerta del Sol

Placa Km 0 en la Puerta del Sol

Antes de abandonar la Puerta del Sol conviene detenernos en dos elementos emblemáticos de la misma:

  • El Km 0. Pese a su aparente sencillez —se trata de una humilde placa del tamaño de una baldosa—, el conocido como Kilómetro 0 es uno de los rincones más fotografiados de la plaza. La explicación es que simboliza el lugar del que parten las seis carreteras radiales del país. Estas son las que conectan la capital con Galicia, Extremadura, Andalucía, el País Vasco, Cataluña y Valencia. Por otro lado, actúa también de centro simbólico de la ciudad, pues el inicio de la numeración de todas sus calles lo determina el extremo que se encuentre más próximo a la Puerta del Sol.
  • El cartel de Tío Pepe. El letrero luminoso de Tío Pepe, la famosa bodega jerezana, es sin duda una de las imágenes más características de la capital. Hasta el punto de que el Ayuntamiento, que debería haberlo retirado siguiendo lo dictado por las normas relativas a la contaminación lumínica, hizo una excepción atendiendo al valor simbólico que posee para los madrileños.

No se puede comprender una ciudad como Madrid sin descubrir su punto de partida, su epicentro, su corazón.

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