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Chamartín

El distrito de Chamartín, situado al norte de la capital, se compone de seis barrios: El Viso, Prosperidad, Ciudad Jardín, Hispanoamérica, Nueva España y Castilla. Asimismo, linda con los distritos de Fuencarral al norte, Ciudad Lineal al este, Salamanca al sur, y Chamberí y Tetuán al oeste; conformándose en la actualidad como una zona de alto estatus y fuerte presencia empresarial.

No obstante, a pesar de estar hoy sólidamente integrado en el conjunto de la ciudad madrileña, el distrito de Chamartín fue en otro tiempo una villa independiente con un marcado carácter rural. Surgido entre los siglos XI y XIII como aldea de repoblación durante la reconquista cristiana, su verdadera expansión no comenzaría hasta 1561, cuando la corte de Felipe II fue trasladada a Madrid. Por entonces, Chamartín proveía a la vecina metrópoli de productos agrícolas —en especial vinos—, al tiempo que una riada de nobles recién llegados comenzaba a construir en sus terrenos suntuosas haciendas al calor de la maquinaria real.

En 1627, el rey Felipe IV decidió vender el control jurisdiccional de Chamartín al marqués Francisco de Trejo, uno de tantos y tantos nobles por cuyas manos pasarían los terrenos en el lapso de dos siglos. De mano en mano, Chamartín fue acumulando restos de complejos palaciegos que el transcurso del tiempo relegaría al olvido; y si bien muchos de aquellos casones y palacios hoy ya no están, un buen ejemplo de aquella época aún pervive en uno de los módulos del edificio del actual Colegio Sagrado Corazón (Calle Marqués de Torroja, 4). Precisamente fue una de las estancias de este palacio la que acogió, tal y cómo relata Benito Pérez Galdós en uno de sus Episodios Nacionales, al mismísimo Napoleón Bonaparte en su viaje a Madrid con ocasión de la Guerra de Independencia.

No fue hasta 1948 cuando el municipio de Chamartín —oficialmente Chamartín de la Rosa en aquel momento—, desbordado por el vertiginoso aumento de su población, fue anexionado a Madrid. Desde entonces, la historia del distrito ha conocido una profunda transformación y modernización. Ejemplos clave son la construcción de la Estación de Madrid-Chamartín en 1933 sobre el que fuera cementerio del pueblo; el levantamiento del Estadio Santiago Bernabéu en 1947, dónde el Real Madrid disputa sus partidos cada fin de semana; o el parque empresarial de Cuatro Torres, cuyos impresionantes rascacielos se alzan junto al paseo de la Castellana.

Estos últimos parecen, de hecho, una antesala del megaproyecto urbanístico que el norte de Madrid espera emprender en los próximos años bajo la denominación Madrid Nuevo Norte —antes Operación Chamartín—.  Bajo el patrón del urbanismo responsable y sostenible, el objetivo principal será conectar barrios aislados, con la estación de Chamartín como corazón del proyecto.

El ocio, a su vez, se ha convertido en otra pieza clave del distrito: desde puntos de interés cultural como el Auditorio Nacional de Música, con una activa programación de conciertos, o el Museo de Ciencias Naturales; hasta espacios verdes en los que disfrutar de un simple paseo, como el Parque del Canal de Isabel II, o el Parque de Berlín.

Por otro lado, la oferta gastronómica es amplia. El brunch del Pipa&Co (Paseo de la Habana, 105) o los cocktails del Lolita Lounge & Bar (Manuel de Falla, 3) —dos de las terrazas más modernas de Chamartín—; contrastan con las hamburguesas castizas del Tates Pradillo (Calle Nieremberg, 24) o las suculentas tapas del bar El Enfriador (Calle Plaza de Perú, 1).

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