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Moncloa-Aravaca

El distrito de Moncloa-Aravaca, el tercero más extenso de Madrid, se extiende hacia el noroeste de la capital como un conglomerado heterogéneo de siete barrios desplegados a ambos lados de la M-30. El distrito se fue construyendo durante el siglo XX sobre terrenos de monte arbolado pertenecientes a la Casa Real o Patrimonio Nacional, a excepción del casco antiguo de Aravaca, que se anexionó a la capital en 1949. El núcleo urbano del distrito se encuentra en el barrio de Argüelles, una zona muy estudiantil por la cercanía de la Ciudad Universitaria, que en 2017 conmemoró los 90 años del comienzo de su construcción, interrumpida por los combates de la Guerra Civil. El sur está ocupado por la Casa de Campo, el pulmón de Madrid con una extensión cinco veces más grande que el neoyorquino Central Park, mientras que hacia el noroeste se despliegan Aravaca y barrios residenciales que han empujado los límites de la ciudad como Valdezarza, Valdemarín y El Plantío.

En Argüelles, barrio de estudiantes y de familias de clase media-alta, se encuentran algunos de los iconos más reconocibles del distrito conectados por la calle Princesa, una de las principales arterias comerciales y de ocio de Madrid. De un lado, en el mismo extremo del barrio, encontramos la Plaza de España, presidida por su famoso Monumento a Cervantes. Del otro, llegamos al Arco del Triunfo, construido en los años 50 para conmemorar la victoria del bando franquista en la Guerra Civil, el Cuartel General del Ejército del Aire y el Faro de la Moncloa, una torre de 110 metros de altura con magníficas vistas de toda la capital (es posible subir en ascensor). En esta zona encontramos también el muy recomendable Museo de América, la sede de la Junta Municipal del distrito, que sorprende por su edificio en forma de panteón, y el intercambiador de transportes de Moncloa.

Si por algo destaca Moncloa-Aravaca, es por ser el distrito más verde de Madrid. El Parque del Oeste ofrece un remanso de paz y árboles centenarios en el que perderse, además de reservar una sorpresa en su extremo sur: un templo egipcio original de 2.200 años de antigüedad. El Templo de Debod, un regalo del gobierno egipcio, que quiso salvarlo así de quedar inundado tras la construcción de la gran presa de Asuán, ofrece desde 1972 uno de los atardeceres más románticos de Madrid. Como curiosidad, el templo está reconstruido sobre la Montaña de Príncipe Pío, donde se alzó el Cuartel de la Montaña, foco de la sublevación militar de 1936 en Madrid, y escenario de los fusilamientos del 2 de mayo de 1808 célebremente retratados por Goya.

Más al sur, las 1.722 hectáreas de la Casa de Campo constituyen un entorno natural ideal para pasear, hacer running, montar en bici, disfrutar de su lago (recientemente remodelado) y visitar su piscina municipal en verano. El parque, que fue en sus orígenes una finca de recreo comprada por Felipe II para unir el Palacio Real con el cazadero de El Pardo, acoge también el Parque de Atracciones y el Zoo Aquarium de la capital. Un clásico madrileño consiste en llegar a la Casa de Campo sobrevolando la ciudad con el Teleférico, que puede tomarse en el Parque del Oeste.

Por último, merece la pena acercarse a pasear por la ribera del Río Manzanares, muy agradable tras su reforma como zona peatonal y de recreo, y sentarse a tomar algo en una de sus terrazas mientras se disfruta del único río de Madrid, al que Quevedo desdeñó con sorna: “Manzanares, Manzanares, arroyo aprendiz de río”

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