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Dónde comer en Mallorca durante todo el año

No es demasiado difícil saber dónde comer en Mallorca. Lo cierto es que la isla está plagada de buenos restaurantes en los que se sirven desde los clásicos de la cocina mallorquina hasta creaciones de altísima gastronomía.

Mallorca, desde luego, es un buen lugar para disfrutar de los sabores de la cocina mediterránea y también para experimentar con nuevas técnicas, sabores y presentaciones. Sobre todo, en sus mejores restaurantes, esos que, año tras año, son reconocidos por las mejores guías de gastronomía tanto nacionales como internacionales.

Por supuesto, también la Guía Michelin, que en su edición de 2019 reconoció a siete restaurantes mallorquines con alguna de sus anheladas estrellas. Uno de ellos, Zaranda, con dos estrellas, está en Es Capdellà, en plena Sierra de Tramuntana. En la mesa de este local se conjugan técnicas culinarias internacionales con los mejores productos locales, de acuerdo con la creativa forma de entender la cocina de Fernando P. Arellano.

Dónde comer en Mallorca

La mayor parte de los mejores restaurantes donde comer en Mallorca se concentran en la capital de la isla, Palma. Pero también hay un buen número de locales repartidos por sus principales núcleos costeros, como Calviá, Andrach, Deià, Port de Sóller, Pollença o Alcúdia,

También en el interior, sobre todo en el entorno de la ya citada Sierra de Tramuntana y en Manacor, donde la mayor parte de los restaurantes se caracterizan por mostrar los sabores más genuinamente mallorquines y tradicionales.

Casi se podría decir que existen dos formas de comer en Mallorca: a la campesina y a la marinera. Dos tipos de cocina complementarios que casi siempre acaban confluyendo en los menús degustación de los mejores cocineros locales.

Restaurantes Palma de Mallorca

Así pues, la capital de la isla, Palma, concentra buena parte de sus mejores restaurantes y también de los más premiados y reconocidos. Algunos de los más interesantes son:

  • Marc Fosch (La Missió, 7): es, junto con el siguiente restaurante, uno de los dos reconocidos en Palma con una estrella Michelin. Cocina muy mediterránea, a base de ingredientes de temporada y proximidad, que siempre ponen a prueba la creatividad de este cocinero.
  • Adrián Quetglas (Passeig de Mallorca, 20): cocina de autor en un restaurante con diseño actual y muy elegante. Una buena forma de acercarse a la cocina de este argentino con abuelos mallorquines es su menú de mediodía, con “solo” cinco pasos.
  • Sa Roqueta (La Sirena, 11): local ideal para disfrutar de la cocina balear más marinera. Un clásico familiar que lleva abierto más de 30 años y que es conocido por la frescura y calidad del género con el que trabajan.
  • Forn de Sant Joan (Sant Joan): todo un clásico en la zona de La Lonja, ahora uno de los barrios más activos de la capital balear. Un restaurante elegante, de cocina mediterránea muy auténtica y en el que, pese a su tamaño (tiene tres plantas), conviene reservar con mucha antelación.
  • Can Cera (Sant Francesc, 8): la chef Tina Bestard ofrece una cocina contemporánea tan atractiva como el palacete histórico en el que se encuentra su restaurante.
  • Casa Maruka (Reina María Cristina, 7): el lugar ideal para probar los sabores de la cocina mallorquina tradicional. Se sirve en una ecléctica finca de estilo balear decorada con obras de arte cubano contemporáneo.

De tapas por Mallorca

Antes de salir de tapas por Mallorca conviene aclarar que esta es más tierra de grandes y prolongadas comilonas que de aperitivos informales junto a la barra del bar. Pero, como era de prever, esa divertida manera de disfrutar de la cocina en pequeñas porciones va conquistando muchos bares de la isla y ya forma parte de las costumbres gastronómicas de muchos de sus habitantes y de quienes los visitan.

Aquí hay algunas buenas referencias para disfrutar del tapeo mallorquín:

  • Bar Flexas (La Llotgeta, 12, Palma): propiedad de Pepa Charro, actriz y cantante más conocida como La Terremoto de Alcorcón, es ideal para un tapeo divertido. También para las copas de primera hora de la noche.
  • Bazaar Gastrobar (Plaça d’en Coll, 3, Palma): tapas clásicas, con acento español y mediterráneo, a unos precios más que asequibles.
  • Agapanto (Camino del Faro, 2, Port de Sóller): un bar de playa, ideal para unas tapas informales que pueden acabar convirtiéndose en una suculenta comida “de sentado”.
  • Bar Nou (Antoni Maura, 13, Pollença): en su barra se sirven algunos clásicos de las tapas españolas (patatas bravas, croquetas, choricitos a la sidra, pimientos de Padrón, gambas al ajilo…), pero también algunos platos mallorquines como el tumbet.
  • Malgrats Tapas y Cañas (Avinguda Rei Jaume I, 82, Calvià): sin sorpresas, aquí se sirve lo que adelanta el propio nombre del local, tapas clásicas mediterráneas y cervezas bien tiradas. Para qué más.

Restaurantes románticos mallorquines

Ver atardecer sobre el Mediterráneo sentados en alguno de los restaurantes con vistas de Mallorca es, desde luego, una de las experiencias más románticas que puede regalar la isla. Para esos momentos especiales en los que el amor triunfa hay aquí muchísimas opciones. Estos son algunos locales donde comer en Mallorca con acento romántico:

  • Blue Restaurant & Lounge (paseo de Illetas, 15 Calviá). Despedir el día desde el Barceló Illetas Albatros, un hotel sólo para adultos ubicado junto a una cala de la bahía de Palma, es todo un privilegio. En el preciso instante en el que el sol se oculta, llega el momento de brindar con cócteles, tomar aperitivos o probar algunas de sus especialidades. Una recomendación: prueba el risotto, no te defraudará. Disfruta de su ambiente sintiendo la brisa del mar en la cara.
  • Restaurante La Veranda (playa de Formentor, 3, 07460 Port de Pollença). Con unas bellísimas vistas al mar Mediterráneo e integrado en el histórico hotel Formentor (ahora Formentor A Royal Hideaway hotel, este restaurante ofrece al comensal una auténtica experiencia mediterránea con productos de primera calidad. Además de este relajante espacio, en el hotel también se puede disfrutar del romántico aire colonial de El Colomer, que ofrece una carta con platos nacionales e internacionales. Mucho más distendido es el ambiente de L’Espigó, situado a pie de playa y con una rica oferta marinera. Consulta sus fechas de cierre estacionales para no llevarte ninguna sorpresa.
  • Quadrat (Sant Francesc, 5, Palma): iluminación y música suave, una decoración de lujo pero sin estridencias. Cocina mediterránea de gran calidad, que también puede disfrutarse en las mesas del jardín interior. Y, después, para prolongar las buenas sensaciones, nada como un cóctel con vistas desde la terraza.
  • Béns d’Avall (Ctra. Deià, km 56, Sóller): un restaurante algo recóndito (pero, por eso, más privado) con vistas al mar desde su terraza con balaustrada. Aquí se sirve una cocina mediterránea de autor (la de Benet Vicens) con un servicio excepcional.
  • Arrels by Marga Coll (Las Illetas, 7, Palma): en este íntimo local, con amplios ventanales al mar, impacta tanto la cocina mallorquina de Marga Coll como la delicadeza y profesionalidad con que se sirven los platos de su magnífico menú degustación.
  • Maricel (Ctra. Andratx, 11, Palma): aquí la propuesta romántica (y con vistas al mar) no es la cena, sino el desayuno. ¡Pero qué desayuno! Esta atrevida apuesta del cocinero catalán Didac Velve y de la chef repostera Mariló Escobar conquista a todo el que se sienta en algunas de las mesas de este restaurante.

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