×
Otros destinos ×

Mallorca, un paraíso para las actividades “single”

Frente a la Mallorca de los complejos turísticos, la Mallorca interior resiste como un llamamiento al ocio discreto, ideal para el viajero que gusta de la compañía tanto como de la soledad. Se trata de actividades singles al alcance de cualquier bolsillo, tales como la visita a una necrópolis prehistórica con vistas al mar, el peregrinaje de un día a un monasterio místico, el descenso apasionante de un torrente seco, o la visita intercalada de centros culturales en las zonas más alejadas de la isla. Planes que evocan aventuras épicas propias de la antigüedad, pero cuya realización tan sólo requiere de apetito por lo desconocido. ¿Te convence?

Cultura talayótica a pie de playa

En plena Bahía de Alcudia, en un punto intermedio de la carretera que une los municipios costeros de Can Picafort y Artà, el viajero solitario encontrará la llamada Finca Pública de Son Real: un tesoro de la arqueología balear cuya heterogénea propuesta natural y cultural promete altas dosis de diversión y aprendizaje a quien la visite. Adquirida por el Gobierno balear en 2002, hoy en día esta monumental finca a pie de playa revela al público general evidencias de ocupación humana, cuya fecha más antigua se remonta a hace más de 4.500 años.

Como adelantábamos, el atractivo más importante de esta zona se encuentra en la Necrópolis de Son Real, un conjunto de dólmenes y cuevas de enterramiento cuya visita final no hace sino rematar un precioso trayecto a través de dunas y sabinares. También se visita durante el recorrido un espectacular centro de interpretación y museo arqueológico, antiguas residencias mallorquinas —o possessions—, canteras de arena en desuso y torres vigía del siglo XVI.

Y una vez en la playa virgen de Son Real, mayoritariamente rocosa y muy tranquila, es hora de reponer fuerzas con un baño refrescante. Es tan baja la ocupación de esta playa, incluso en temporada alta, que un sector de la misma se ha convertido con el paso de los años en zona nudista. ¿A partir de dónde? Concretamente a partir del Islote des Porros, una pequeña isleta rocosa situada muy cerca de la orilla en cuyos alrededores, por cierto, se recomienda el buceo por su interesante flora y fauna submarina.

Un día místico en el Santuario de Santa María de Lluc

La figura del peregrino siempre ha estado asociada al viajero solitario e incansable, cuyo fuerte anhelo por alcanzar el lugar sagrado lo empuja a recorrer distancias casi inverosímiles. El Santuario de Santa María de Lluc, ubicado en plena Sierra de Tramontana, es uno de esos lugares rodeados de misticismo que a lo largo de cientos de años ha atraído sin distinción a decenas de miles de personas en la isla balear. Aún a día de hoy, cada primer sábado de agosto, 50.000 personas se movilizan en la conocida como Marcha des Güell a Lluc, una jornada de peregrinaje mítica en Mallorca que parte desde la ciudad de Palma y cubre cerca de 50 kilómetros de sendero empedrado y montaña antes de alcanzar Lluc.

Por supuesto, este recorrido es realizable durante todo el año, pero si por circunstancias varias no dispones del tiempo, de la forma física o de la vocación para hacerlo, el acceso al monasterio y sus alrededores es fácil tanto en coche —el municipio de Escorca es el más cercano— como en autobús —línea 330 desde el centro de Palma—.

Una vez allí, este monasterio, cuya construcción de estilo renacentista data del siglo XVII, nos regalará un verdadero remanso de paz y naturaleza. Sin embargo, su secreto mejor guardado está en el interior del mismo, en la llamada Moreneta: una menuda virgen esculpida en roca negra cuyo descubrimiento por parte de un pastor y un clérigo en un torrente cercano explica la peregrinación posterior a la zona. En los alrededores también existe, además, la posibilidad de iniciar numerosas rutas senderistas, adentrarse en las cuevas conocidas como Ses Cometes des Morts, dar un paseo por el Jardín Botánico de Lluc, o visitar el museo del santuario. En definitiva, toda una experiencia, independientemente de tu grado de espiritualidad actual.

Ruta “a lo Indiana Jones” por el Torrent de Pareis

Precisamente desde el municipio de Escorca también parte, en dirección opuesta a la del monasterio, la ruta del Torrent de Pareis. Se trata de un cañón de tres kilómetros de recorrido cuyas paredes verticales de hasta 200 metros de altura terminan por conducir a la preciosa cala de Sa Calobra. Declarado Monumento Natural en el año 2003, este descenso natural hasta el mar es considerado como una de las rutas estivales más valoradas en Mallorca. Y conviene remarcar “estivales”, puesto que al tratarse de una ruta por mitad de un río lo recomendable es descenderlo cuando su cauce está seco.

Durante el recorrido irán apareciendo cuevas —Cova des Soldat Pelut o Cova des Romegueral son sólo dos de las más curiosas—, pasos técnicos y pequeñas pozas, todo ello mezclado con inmejorables vistas de la Sierra de Tramontana más agreste.

Tras cinco horas aproximadamente, el senderista debería comenzar a divisar la desembocadura del cauce, o lo que es lo mismo, la preciosa cala de Sa Calobra, con sus cantos rodados y su estampa paradisiaca entre dos grandes acantilados. De cualquiera manera, dado que se trata de una ruta solamente de ida, conviene tener en cuenta que la vuelta sólo podrá realizarse en bus —última salida a las 15:00h—, en taxi o en coche.

Galerías de arte y chiringuitos en la Mallorca menos concurrida

A estas alturas, ya se advierte que esta propuesta de planes singles pone su foco en la Mallorca interior, la que se esconde entre montañas y valles, lejos del clamor del turismo mayoritario. Ahora bien, este manifiesto a favor de lo rural no debería estar reñido con actividades “más o menos cosmopolitas”, como pueden ser la visita a un bar, a un concierto o a una galería de arte. Con la llegada del siglo XXI, muchas partes alejadas de Mallorca han visto cómo antiguos edificios en desuso cobraban vida de nuevo en forma de centros culturales y gastrobares, haciendo de lo campestre un valor en alza.

La Fàbrica Ramis, en la ciudad de Inca, es un buen ejemplo de este fenómeno revitalizador. Habitada durante más de cien años por los artesanos del cuero, hoy en día esta fábrica acoge un centro cultural privado, en dónde los conciertos de música se entremezclan con citas de teatro, talleres artísticos y salas de coworking. Y, conviene no olvidarse de su restaurante, que ofrece menús asequibles en los que, de la mano del chef Marcel Ress, el visitante se acerca a sabores netamente mallorquines.

Más de lo mismo se repite en Vila de Santanyí, un encantador municipio del sureste mallorquín en donde cada año se celebra, entre abril y septiembre, su Festival Internacional de Música. En clave de música clásica, este festival permite al visitante disfrutar de Mallorca con un sonido de fondo diferente. Además, gracias a la condición de Santanyí de paraíso de artistas, el Festival convive con multitud de galerías de arte escondidas en estrechos callejones.

Y, para terminar, ¿qué tal una noche de música y playa en el pequeño pueblo costero de Ses Covetes? Situado al sureste de Mallorca, este pequeño paraíso alberga, entre pinos y dunas, al chiringuito S´Embat, de inspiración hippy en su decoración y con multitud de conciertos semanalmente. La Playa Es Trenc, además, resuena durante toda la noche como una invitación interminable al baño nocturno.

Planes cercanos

Planes relacionados