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Pla de Mallorca

En el centro de Mallorca, una depresión de 600 kilómetros cuadrados se despliega entre las dos cadenas montañosas de la isla: la sierra de Tramuntana (al noroeste) y la de Llevant (sureste). Es la comarca del Pla de Mallorca, un llano salpicado de colinas con el que nos adentramos en la Mallorca más rural, esa en la que los payeses han trabajado el campo y cuidado del ganado desde hace siglos. El auge del turismo de interior en los últimos años, sin embargo, ha convertido muchas de estas possesions o fincas agrícolas mallorquinas en casas rurales desde las que lanzarnos a conocer los encantos de la humilde tierra. Catorce pequeños pueblos -Algaida, Ariany, Costitx, Lloret de Vistalegre, Llubí, Maria de la Salut, Montuïri, Petra, Porreres, Santa Eugènia, Sant Joan, Sencelles, Sineu y Vilafranca de Bonany- integran una comarca en la que aún perviven las últimas escenas de la vida payesa tradicional. ¿Te animas a descubrirlas?

Los mercados semanales que tienen lugar en cada pueblo, donde se venden los productos más frescos de la huerta mallorquina, son una de las tradiciones más longevas de la región. El más importante y antiguo de todos es el mercado de Sineu, el único de Mallorca en el que se siguen vendiendo animales vivos. Se celebra todos los miércoles en la Plaça d’es Fossar, y está documentado desde el año 1252. Las numerosas ferias y fiestas patronales también caracterizan a la comarca, siendo las más importantes las festividades de Sant Bartomeu, el 24 de agosto en Montuïri, y Sant Honorat, el 16 de enero en Algaida, donde podremos asistir al antiguo baile de los cossiers, que data del siglo XIV. Más recientes, pero muy populares, son las deliciosas Fiesta del Melón de Vilafranca de Bonany (en septiembre) y Feria de la Miel de Llubí (en noviembre). Y durante todo el verano, el Festival Internacional de Música de la Mancomunitat Pla de Mallorca ofrece conciertos de música clásica gratuitos en las iglesias de cada pueblo.

La huella de la vida rural está presente en muchas possesions, en las que podemos encontrar antiguos pozos, norias, aljibes y molinos harineros. Una de las mejores excusas para ir de pueblo en pueblo es realizar la Ruta de los Molinos, que nos lleva por más de 30 molinos en buen estado de conservación, como los de Xina –hoy convertido en un estudio de artistas- y Pau en el municipio de Algaida, ambos del siglo XVIII. Otro recorrido interesante, conocido como Ruta Mística, nos lleva  por ermitas y santuarios medievales perdidos en los montes donde se desarrolló la larga tradición eremítica de la isla. Es muy bonita la excursión desde Algaida al Puig de Randa, adonde el filósofo y místico Ramon Llull se retiró como ermitaño en el siglo XIII.

Tampoco podemos perdernos museos de la comarca que mantienen vivo su pasado como el Museo de Vidrio Gordiola (en Algaida), con preciosas piezas artesanales realizadas por esta familia que se ha pasado el oficio de padres a hijos durante generaciones, o centros de divulgación científica como el Observatorio Astronómico de Mallorca y el Museo de Ciencias Naturales, ambos situados en Costitx.

Para los interesados en épocas prehistóricas, el Pla de Mallorca es un excelente lugar para visitar yacimientos talayóticos: construcciones megalíticas y restos de poblados de esta cultura que habitó el archipiélago balear en la Edad de Hierro. Muchos se encuentran en los alrededores de Sencelles y Costitx, aunque uno de los poblados mejor conservados de la isla es el de Es Racons, a medio kilómetro de Llubí.

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