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Qué ver en Candelaria, la villa de la Patrona de Canarias

La villa de Candelaria, a poco más de 17 kilómetros de Santa Cruz de Tenerife, sorprende al viajero. El recibimiento es llamativo, pues le están aguardando, delante de una extensa playa de arena negra, nueve imponentes figuras en bronce. Se trata de los menceyes que gobernaban la isla antes de la Conquista. Es difícil marcharse del lugar sin haberse hecho una fotografía en su compañía.

Los guanches de Candelaria son la primera imagen que se visualiza al llegar a esta localidad con sabor marinero y talante religioso. Están de espaldas al mar y miran hacia la plaza en la que se ubica un lugar emblemático del archipiélago. Se trata de la Basílica de Nuestra Señora de Candelaria, donde se encuentra la Morenita, la patrona de las siete islas.

Qué ver y visitar en Candelaria, un entorno pesquero

Cuando se llega a Candelaria lo primero que se hace es saludar a los menceyes y asomarse al Atlántico desde el muro en el que se encuentran situados. Un paseo por sus populares calles y por su amplia avenida marítima es una buena manera de tomar el pulso a esta villa marinera. La actividad pesquera se concentra en su pequeño puerto. Fue remodelado en 2005 y cuenta con un dique de unos 200 metros de longitud, paralelo a la costa, donde se ubican la lonja y los astilleros.

Llegar hasta él, a diez minutos andando desde la Basílica de Nuestra Señora de Candelaria, es una visita muy recomendable. Observar los barcos de colores y las labores tradicionales del oficio, que, durante generaciones, ha ocupado a los lugareños, da idea de la idiosincrasia de este rincón de Tenerife. Y, si hace buen tiempo no puede faltar un baño en las distintas playas del entorno, todas volcánicas, de tonalidad oscura. La lista es amplia: la playa de Punta Larga, Playa de La Arena, Playa del Alcalde, Playa del Pozo, Playa La Hornilla, Playa de Las Caletillas y Playa de La Viuda. La mayoría de ellas son accesibles y están cerca de zonas de aparcamientos, centros comerciales, de ocio y restauración.

Visita a la Basílica de Nuestra Señora de Candelaria

Son muchos los visitantes que acuden a la villa a visitar a la Virgen de la Candelaria, la patrona del archipiélago. La historia cuenta que, al finalizar el siglo XIV, unos cien años antes de que se produjera la conquista de Tenerife, apareció en las costas del valle de Güímar una talla gótica de la virgen. Los guanches le rindieron culto con el nombre de Chaxiraxi. Desde el año 1526, ya bajo dominio castellano, la imagen permaneció en el santuario de San Blas, mandado a construir por Pedro Fernández de Lugo. Desapareció en un temporal en 1826 y fue sustituida por la talla actual, realizada en 1827 por el escultor tinerfeño Fernando Estévez.

La Basílica de Nuestra Señora de Candelaria, en la plaza que también lleva su nombre, se edificó en 1959. Obra del arquitecto Enrique Marrero Regalado, es de estilo regionalista y destaca por su estructura en tres naves, con techumbre que imita el estilo mudéjar. Sobresale la torre central de 45 metros, que luce un balcón canario. La capilla mayor guarda la imagen de la Virgen de la Candelaria proclamada en 1599 por el Papa Clemente VIII Patrona del archipiélago canario.

El interior de la Basílica cuenta con elementos importantes como el Cristo de la Reconciliación; una custodia barroca labrada en Canarias en el siglo XVIII, y una pila bautismal, de gran valor histórico, perteneciente al siglo XVI. Junto a la Basílica se encuentra la Fuente de los Peregrinos y el Convento de los Dominicos.

Basílica de Candelaria

Visita a la Basílica de Nuestra Señora de Candelaria.

El antiguo Ayuntamiento y la Iglesia de Santa Ana

El antiguo ayuntamiento es otra de las edificaciones que destacan en el centro histórico de Candelaria. Contiguo a la Basílica, data del siglo XVII y llama la atención con su característico balcón canario. En el pasado sirvió de residencia temporal de los regidores de la isla, por lo que también se le conoce como Casa Cabildo. Con el tiempo se ha utilizado como escuela, juzgado, ayuntamiento y, más recientemente, como sala de exposiciones.

En el casco antiguo del municipio se encuentra la Iglesia de Santa Ana. Está junto al mirador que lleva su mismo nombre y fue fundada por los vecinos de la localidad en 1575. Cuenta con un rico patrimonio artístico en su interior. Entre las variadas imágenes que alberga, son especialmente relevantes la de Santa Ana, patrona de la localidad, que data del siglo XVIII, y el Cristo Crucificado, tallado en madera y de estilo barroco, del siglo XVII.

La Cueva de Achbinico

La cueva de Achbinico, también denominada de San Blas, fue el primer templo de la Virgen en Candelaria. Puede decirse que aquí se cruza la cultura guanche con la castellana. Durante la época aborigen la cueva y el entorno próximo eran utilizados como lugar para el ordeño del ganado por los guanches, quienes la denominaban Achbinico. Cuando el territorio fue conquistado, se convirtió en el lugar donde los primeros pobladores de Tenerife empezaron a venerar la imagen de la virgen de la Candelaria.

La ermita, una edificación de arquitectura tradicional canaria sencilla, se construyó respetando y recubriendo la cueva, situada a orillas del mar. Guarda en su interior una pequeña talla en madera de san Blas de Sebaste. En el altar mayor fue colocada en el año 2000 una réplica en bronce de la imagen original de la Virgen de Candelaria.

Centro alfarero Casa de las Miquelas

Otro edificio que atrae a los turistas en Candelaria es el Centro Alfarero Casa de las Miquelas. Está ubicado en una vivienda tradicional rehabilitada y debe su nombre a las dos últimas artesanas del barrio de Santa Ana. En este lugar se aprecia hasta qué punto la alfarería fue, durante los siglos XVIII y XIX, la principal industria del municipio de Candelaria.

A través del recorrido por tres salas se descubren los oficios tradicionales y las claves del proceso de producción de las distintas piezas de alfarería, muchas de ellas de inspiración guanche. También se muestran las dependencias de un taller, una colección de vasijas y vestimenta típica. Al final, los visitantes pueden comprar objetos típicos de la zona.

Las esculturas de los Menceyes

Los antiguos pobladores de la isla, los guanches, están representados en nueve imponentes esculturas de bronce que se encuentran en la Plaza Nuestra Señora de Candelaria, ante la basílica. En 1494, año en que Alonso Fernández de Lugo inició la conquista de Tenerife, la isla estaba dividida en nueve reinos gobernados por menceyes. Eran la máxima autoridad civil, religiosa y militar en la región en la que gobernaban.

Las esculturas de Candelaria representan a Acaymo, mencey de Tacoronte; Adjona, mencey de Abona; Añaterve, mencey de Güímar; Beneharo, mencey de Anaga; Pelicar, mencey de Icod; Pelinor, mencey de Adeje; Romen, mencey de Daute; Tegueste, mencey de Tegueste y Bencomo, mencey de Taoro.

Esculturas de Candelaria

Las esculturas de los Menceyes

Bencomo es especialmente relevante porque se negó a pactar y lideró las fuerzas aborígenes que se opusieron a la invasión castellana. Por ello se le conocía como el Rey Grande. Falleció en una batalla frente a las tropas de Fernández de Lugo. Su hijo Bentor le sucedió como mencey. Al verse derrotado por los castellanos, tras la batalla de la Victoria de Acentejo, se lanzó al vacío desde lo alto del barranco de Tigaiga, en el municipio de Los Realejos.

Las Fiestas de La Candelaria

Candelaria es centro de peregrinación, y cada año, en la noche del 14 al 15 de agosto, se realiza una marcha de carácter religioso hacia el lugar. Los peregrinos tinerfeños salen de sus pueblos y emprenden largas caminatas siguiendo distintas rutas. Las fiestas patronales conmemoran la aparición en las costas de Güímar de la talla de la Virgen en el siglo XIV.

Las celebraciones están estrechamente ligadas al mundo aborigen. El 14 de agosto por la tarde tiene lugar la tradicional ofrenda floral o romería de la Virgen. En ella  participan diversos grupos folclóricos. En la Plaza de la Basílica se escenifica la ceremonia de la aparición de la Virgen a los guanches. El día 15, los peregrinos acuden a homenajear a su Patrona.

Qué ver en los alrededores de Candelaria, entre senderos

Candelaria también es una localidad muy visitada por los amantes del senderismo. Posee una red de senderos locales muy atractivos y bien señalizados. Entre las rutas más frecuentadas, destaca la del Barranco de Chacorche, que cautiva con sus inclinadas laderas. El paisaje está dominado por las tabaibas y el trayecto conduce al Parque Natural de la Corona Forestal, un espacio natural protegido en el que predomina el pino canario. Se pasa por un pozo y por cuatro galerías.

Dentro del espacio protegido de la Corona Forestal también merece mucho la pena seguir el itinerario del Paraje de La Mesa. Ofrece una magnífica vista panorámica del Valle de Güímar y la posibilidad de conocer algunas de las especies de flora autóctona y endémica más representativas de la isla. A los 550 metros de altitud se encuentra la Casa de La Mesa, construcción del siglo XIX compuesta de vivienda, lagar, establo para bestias y corrales.

Otros senderos a seguir en los alrededores de Candelaria son: el Lomo El Centeno, en el Espacio Natural Protegido de Las Lagunetas; la ruta Circular Los Brezos, vinculada en su mayor parte a la actividad agrícola, y el sendero de Samarines. Este último está dominado por las rocas, el mar y la vegetación que crece de forma espontánea en la costa. En sus orígenes, este camino comunicaba los núcleos costeros de Candelaria, Arafo y Güímar. Se relaciona con el Triángulo Mariano, donde se enmarcan los lugares de aparición y culto de la Virgen de la Candelaria.

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