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Parque Nacional del Teide, una maravilla volcánica

Con sus 3.718 metros de altura, el Teide, la tercera estructura volcánica más grande del mundo, se impone como el vigilante de Tenerife, como el guardián de la isla, como un símbolo de la fuerza de la naturaleza. Es el volcán más alto de España y es visible desde cualquier punto geográfico del territorio tinerfeño. Y hasta los habitantes de la isla vecina de La Gomera disfrutan de su elegante y altiva silueta.  Además, es el verdadero protagonista del Parque Nacional del Teide, declarado Patrimonio Mundial por la Unesco en 2007 en la categoría de Bien Natural.

El volcán del Teide, protagonista absoluto del parque

Parque Nacional de El Teide

Creado en 1954, el Parque Nacional del Teide se encuentra en el corazón de Tenerife y comprende, además del gran pico, un gran circo conocido como las Cañadas del Teide. El Teide está escoltado por la Montaña Blanca y el Pico Viejo (o Chahorra). Es un volcán joven de apenas 600.000 años y dicen que desde su cima se pueden llegar a ver las otras islas de Canarias.

En total, casi 19.000 hectáreas, con un diámetro máximo de 17 kilómetros en forma de caldera, donde la vegetación es muy particular. La especie más singular, de las 139 catalogadas de la flora del Teide, es la alta espiga floral del tajinaste rojo, convertida en símbolo del parque e inmortalizada en numerosas fotografías con el Teide al fondo. De hecho, puede alcanzar los tres metros de altura y su raíz fue utilizada por los guanches para teñir pieles. Sólo tres árboles crecen en el parque: el cedro canario, el pino canario y el sauce canario.

La fauna del Parque Nacional del Teide es muy difícil de observar, aunque si uno está atento, puede contemplar el lagarto tizón, endémico de las Canarias occidentales; el erizo moruno, el cernícalo vulgar o el gavilán.

Lo que sí se detecta a primera vista es un paisaje espectacular que regala estampas de gran belleza, por lo que, durante nuestra visita a Tenerife, sí resulta imprescindible visitar el Teide. Parece ser que la última erupción del volcán fue en 1492 y se cree que pudo ser contemplada por el propio Cristóbal Colón desde La Gomera.

Excursiones al Parque Nacional del Teide

Históricamente, el Teide ha atraído a grandes exploradores y viajeros que llegaron hasta aquí dispuestos a coronar su cumbre. Hablamos de Feuillée (1724), Edens (1751), Heberden (1752), Borda (1776), Macartney (1792), Humboldt, etc. En la actualidad, cuatro millones de personas llegan cada año al parque, normalmente para disfrutar de una excursión de un día. Y de ellos, una buena parte se aproxima hasta el cráter del Teide.

A continuación, enumeramos algunas de las muchas posibilidades que ofrece el Parque Nacional del Teide para disfrutar de su entorno:

Teleférico del Teide

Desde las 9 hasta las 17 horas está abierto el teleférico del Teide, que parte desde la base del volcán, situada a 2.356 metros, hasta La Rambleta, a 3.555 metros de altitud, desde donde se puede hacer una pequeña subida hasta el pico del Teide. Atención: es necesario un permiso especial del parque. El funicular del Teide fue inaugurado en 1974, el trayecto dura 8 minutos y atraviesa el corredor de la Corbata con una bonita panorámica de Las Cañadas. Al finalizar el recorrido, te espera un espectacular mirador.

Teleférico de El Teide

Senderismo junto al Teide

Existe una red de senderos junto al Teide con múltiples posibilidades para pasear por los territorios que custodia este gigante volcánico. El recorrido más largo es el que circunvala el pico, a través de sus diferentes cañadas. Aunque se puede comenzar desde cualquier punto, es interesante iniciar la marcha junto al centro de visitantes del Portillo.  El recorrido puede durar horas, pero la recompensa es grande, porque podrás descubrir todas las caras del Teide, así como sus volcanes secundarios (Montaña Blanca, Pico Viejo o montaña Chahorra, etc.). Se atraviesan  espectaculares campos de lava negra, en medio de un silencio estremecedor que sólo se rompe por el viento o por el canto de algunas aves.

Visitar el Teide

Sólo los excursionistas más preparados pueden programar la subida hasta la cumbre del Teide, porque la experiencia es dura. Se puede pasar la noche (previo permiso) en el refugio de Altavista, situado a 3.270 metros, y dormir con las estrellas como techo y el mar de nubes en los pies. No hay que olvidar que el cielo canario está considerado como un lugar privilegiado para ver las estrellas. No en vano se hallan aquí las instalaciones del Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) y el Observatorio Astronómico del Teide.

Subir a la Montaña Blanca

Otra excursión más cómoda es subir por los senderos del Teide hasta la Montaña Blanca o hacer la ruta “Huevos del Teide”, jalonada de grandes esferas volcánicas negras que salieron vomitadas del volcán durante sus últimas erupciones.  Y también se puede pasear por los denominados “roques de García”, unos monolitos verticales que se encuentran junto al parador de turismo de las Cañadas del Teide.

Qué ver en el Parque Nacional del Teide

Centro de visitantes de Cañada Blanca (parador nacional de las Cañadas del Teide). Se encuentra en un lateral del parador y abre todos los días de 9 a 16 horas. Aquí se ofrece información sobre las relaciones del hombre con la naturaleza y sobre la riqueza del Parque Nacional. También se pueden reservar rutas guiadas a pie de carácter gratuito para hacer una subida al Teide. El parador cuenta con una cafetería-terraza frente al volcán desde la que se divisa un paisaje sobrecogedor. El parque cuenta también con otro centro de visitantes, el del Portillo de la Villa, que tiene idéntico horario.

Jardín Botánico. Ocupa una parcela de 4 hectáreas junto al centro de visitantes de Cañada Blanca y fue creado para exponer, investigar y reproducir la flora autóctona del parque nacional. De hecho, aquí está representado el 75% de las especies. Algunas, como la famosa violeta del Teide, no se aclimatan porque necesitan una mayor altitud.

Roque Cinchado. En realidad, es un resto de materiales volcánicos modelado por la erosión. Este roque, también conocido como Árbol de Piedra, es un monolito esculpido en piedra volcánica que se ha convertido en un emblema del parque, al ser uno de los elementos más fotografiados con el Teide al fondo.

Atención: el viajero no debe abandonar los senderos trazados en el parque nacional ni salir de las zonas acondicionadas. El impacto que podría causar la no aceptación de esta norma sería muy grave para esta gigantesca alfombra de cenizas volcánicas.

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