Cinco razones para hacer ya mismo una escapada a Lisboa
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Cinco razones por las que una escapada a Lisboa puede alegrarte el otoño

Lo cierto es que una escapada a Lisboa es siempre una buena idea porque la capital portuguesa es uno de esos destinos a los que apetece volver independientemente de la época del año en la que nos encontremos. Y es que Lisboa siempre tiene una cara que aún no hemos descubierto y que merece un tranquilo paseo disfrutando de la luz y el encanto de esta ciudad única. Pero por si aún alguien que no esté enamorado de esta ciudad, hemos condensado en cinco las razones imprescindibles para una escapada a Lisboa.

– Sus barrios

Uno de los mayores atractivos de Lisboa reside en la peculiaridad de sus barrios, cada uno con una idiosincrasia muy particular. Barrio Alto está considerado uno de los más auténticos de la ciudad, sus calles laberínticas, estrechas y adornadas con flores o azulejos están llenas de bares, tiendas y restaurantes. Se dice que es el mejor lugar de mundo para escuchar fados y cobra vida cuando cae la noche. Alfama es uno de los barrios de Lisboa más famosos, antiguo barrio de pescadores, aquí se encuentra la Catedral y el Museo del Fado además de unos cuantos miradores para contemplar la preciosa vista de los tejados lisboetas. Por otro lado, está el barrio de Chiado, que por su aire moderno le ha valido el apodo del Montmartre de Lisboa. Chiado fue completamente destruido por el incendio de 1998 y reconstruido en su totalidad y uno de sus puntos imprescindibles es el café A Brasileira con la estatua del poeta Fernando Pessoa. Otro de los barrios más visitados de Lisboa es La Baixa,  el centro neurálgico de la ciudad que se concentra especialmente en la Rua Augusta y en la Plaza del Comercio.  Si se trata de una escapada a Lisboa de fin de semana es posible que tengas que quedarte solo con lo más característico de estos barrios o dejar alguno de ellos para cuando vuelvas. Porque volverás.

lisboa escapada con ninos

Lisboa cuenta con varios miradores desde los que contemplarla en todo su esplendor

– Sus miradores

Una de las mejores cosas que puede hacerse en una escapada a Lisboa es mirarla. Y una de las mejores maneras de hacerlos es desde las alturas. Para ello, la ciudad cuenta con miradores situados en puntos estratégicos que ayudarán a hacernos un mapa mental de la ciudad contemplando sus tejados. Podemos vislumbrar el barrio de Alfama desde el mirador de Portas do Sol u optar por unas vistas más panorámicas si nos decidimos por el mirador de Graça, junto a la iglesia del mismo nombre y que ofrece unas vistas parecidas a las del Castillo de San Jorge. Si lo que queremos es ver el castillo, podemos optar por el mirador de Pedro de Alcántara y por último, siempre tenemos los elevadores como el de Graça o el de Santa Justa.

– Sus plazas

Aquí ocupa el lugar principal, como no, la Plaza del Comercio, un lugar en el que nos pasaremos la gran mayoría de nuestra escapada a Lisboa porque todos los caminos parecen llevar a ella. Cuenta con tres lados porticados mientras el cuarto se abre a la desembocadura del Tajo. Si seguimos por la Rua Augusta llegamos a otra de las grandes plazas de Lisboa, la de D. Pedro IV –o Rossio, como se la conoce coloquialmente-, con su característico empedrado bicolor, y tampoco hay que olvidar la Plaza del Marqués de Pombal, como símbolo de la Lisboa más lujosa y muy cerca del hotel Occidental Lisboa, o la Plaza dos Restauradores, presidida por su impresionante obelisco para conmemorar la independencia del país. Mires donde mires, si paseas un poco encontrarás la plaza perfecta.

Escapada a lisboa en fin de semana

La Plaza de Comercio es uno de los centros neurálgicos de la ciudad

– Su gastronomía

Si eres de los que le gusta el dulce, una razón para hacer una escapada a Lisboa sería sencillamente comprar pastelitos de nata y degustarlos en su país de origen (que no hay duda, es como mejor saben). Aunque no solo de pasteles de Belém vive la gastronomía portuguesa. Si visitamos Lisboa no podemos marcharnos sin probar el bacalao en la forma que más nos guste, aunque la más típica del país es el bacalhau à bràs. Además, podemos atrevernos con la francesinha, una especie de sándwich relleno de diferentes embutidos, cubierto de queso y bañado en una salsa picante a base de cerveza y tomate.

Y como no, si arrecia el frío, nada como un caldo verde. Una sopa de un peculiar color verde a base de berzas, puré de patatas, cebolla, ajo, aceite de oliva y salazón.  Un auténtico y ancestral remedio para entrar en calor y seguir paseando por la ciudad completamente reconstituidos.

pasteles de Belem Lisboa

Los pasteles de Belém son uno de los postres más típicos de la ciudad y de país

– Su tranvía

Se ha convertido en uno de los emblemas de la ciudad y no hay postal típica que no lo recoja. El tranvía de la ciudad es centenario y cubre algunos de los lugares más emblemáticos de la ciudad. Además, si te estás planteando una escapada a Lisboa con niños, recorrer la ciudad a bordo de estos vehículos amarillos les encantará. Aunque ojo, hay dos tipos de tranvías, los remodelados, que son con los vehículos históricos remodelados, y los articulados que se parecen más a los tranvías actuales aunque siguen manteniendo su característico color amarillo.

Si estás buscando una de las actividades más emblemáticas  que hacer en una escapada a Lisboa, no hay duda, sube al tranvía número 28 que recorre los barrios de Alfama, Baixa y Chiado  o monta en el tranvía número 15 para llegar a Belém.


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