Dónde ver Flamencos: Celestún y la Temporada Rosa - Pin and Travel
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Flamencos en Celestún, empieza la temporada rosa

Flamencos en Celestún, empieza la temporada rosa

Existen algunos lugares en la Tierra que, en nuestra imaginación, van asociados irremediablemente a colores. La isla griega de Santorini pertenece al blanco y al azul eléctrico; El Cairo se pinta de ese casi dorado de las pirámides; la Provenza huele y se ve en color lavanda y Celestún, en los meses de invierno, es del rosado pelaje de los flamencos que se refugian en esta zona.

Flamencos en Celestún ¿cómo llegar al paraíso rosa?

Celestún está en el extremo más occidental de la península de Yucatán. Su situación es peculiar ya que se asemeja más a una isla, unida a tierra por los extremos y por un puente que atraviesa la Ría Celestún, dejando claro a todos los viajeros que se acercan el carácter peculiar de este rincón de México. Y es que, rodeando a este pueblo de algo más de 6.000 habitantes, se encuentra la Reserva de la Biosfera Ría Celestún, donde habitan más de 234 especies de mamíferos que van desde el jaguar al mono araña y, sobre todo, lugar en el que se refugian miles de flamencos rosas cuando empieza a asomar el invierno. Allí, en el curioso ecosistema que se produce de la mezcla del agua dulce de la ría y de agua salada del Golfo de México, se origina una importante concentración de caroteno que hace que estos flamencos sean reconocidos internacionalmente por ser los más rosas del mundo.

ver flamingos en celestún, mexico

Una de las mejores formas de contemplar el espectáculos de los miles de flamencos –hay quien dice que en pleno invierno pueden llegar a concentrarse aquí más de 30.000 ejemplares- es desde el agua, dando un paseo en bote que permita observar este ecosistema en todo su esplendor sin molestar a los animales que allí habitan. Además, si puedes cuadrar el paseo con la hora del atardecer, los colores de los flamencos se mezclarán con los rojizos del cielo y el resultado quedará en tu retina y en tu memoria para siempre.

Rutas en Celestún, la mejor forma de ver flamencos

Existen principalmente dos rutas que recorren este paraíso rosado. En la del norte, además de los flamencos, te adentrarás en los manglares, auténtico paraíso natural en esta zona y también visitarás el Ojo de agua del manantial de Baldiosera. Aquí podrás nadar, bucear y maravillarte de los colores del entorno, sintiéndote como un auténtico explorador. Si la ruta que haces es la del sur, podrás contemplar el bosque petrificado de Tampetén, con sus árboles petrificados de característico color blanco por la alta concentración de sal que te impresionará por sus peculiares formas y su carácter misterioso. Hay quien dice que estos árboles llevan más de 100 años observando pasar el tiempo en el mismo lugar. Si por el contrario, optar por ir por el sur, también puedes visitar las pequeñas playas de Punta Pelícanos,  allí donde la ría se une con el mar. Recordarás por qué México tiene fama de tener algunas de las mejores playas del mundo.

Bosque petrificado de Tampetén

A unos 30 kilómetros de Celestún se encuentra El Palmar, también reserva natural, y en la que podrás encontrar, no solo alguna de las mejores playas de la zona, también varias especies de tortugas que habitan en esta región. Y para verlo en toda su amplitud, nada como acercarse a su faro, considerado el más alto del Estado con sus casi 50 metros y más de 100 escalones.

Aunque si hay un faro que posee un encanto único ese es el de Celestún, situado muy cerca del muelle de pescadores del pueblo. Una de las instantáneas preferidas de los viajeros es la del atardecer, con una auténtica paleta de colores explotando en el horizonte, y frente a él, el antiguo faro inclinado, manteniéndose en pie con un equilibrio casi imposible.

flamencos en celestún

Y después del atardecer, solo tienes que buscar un buen restaurante para cenar mirando al mar. No puedes irte sin probar los platos de pescado fresco y, sobre todo,  la cochinita pibil que en esta zona presume de ser la mejor de todo el país. Este guiso está basado en carne de cerdo adobata en achiote, envuelta en hoja de plátano y cocinada en un horno  de tierra, es decir, usando la técnica de cocinado llamada pibil. Acompáñala de cebolla morada en naranja agria y chile habanero. Tras observar los colores de Celestún, nada como degustar los sabores de esta tierra única.