Carol Peña, la fotógrafa que quería ser sirena

Descubre la exótica Punta Cana de la mano de Carol Peña, sus aventuras y viajes.


Si tuviéramos que reducir a tres sus pasiones, diríamos que a esta instagramer y directora de arte le vuelve loca viajar, las imágenes y el mar. Nos damos un chapuzón con ella en un enclave como Punta Cana.

Carol Peña dice que le gustaría vivir en el mar para siempre, y damos fe de ello. Su Instagram, una ventana abierta de par en par a su particular mundo con casi 600.000 seguidores (@Misshedwing) no podía retratar mejor su deseo. Hay agua por todas partes, cielos despejados del mismo tono que el mar, bañeras con espuma y piscinas cristalinas en las que, aunque uno intuye que poco o nada huelen y saben a salitre, recrean momentáneamente esa sensación de libertad que da el océano.
Si algo le gusta a esta directora de arte y fotógrafa, es recorrer mundo, ponerse a prueba ante situaciones desconocidas. Primero quiso ser periodista para escribir, llevar una cámara a cuestas y “porque en las pelis molan mucho”, confiesa en su perfil web. Pero la publicidad le sedujo más, tanto, que acabó creando su propia agencia We are 33, junto con su socio Martín Pou. Lo de viajar, sin embargo, es intrínseco a ella, algo que no ha cambiado: “Lo mejor es no saber qué me espera, es decir, romper la rutina que tengo cuando estoy trabajando en Madrid o en Barcelona; ver que cuando llego a un sitio nuevo todo son retos al no conocer ni la gente ni el idioma. Me gusta ver cómo me desenvuelvo”.
El Caribe fue su último destino, el hotel Occidental Punta Cana su refugio y la maleta la facturó llena de bañadores, sombreros y un flotador hinchable, poco más necesitaba para pasar unos días en un paraíso como este. Allí, y siempre con la cámara detrás,  sus horas discurrieron entre desayunos en la cama (con café, croissant y frutas exóticas), su libro favorito, baños de burbujas y actividades acuáticas en el hotel.