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Todo lo que necesitas saber para disfrutar de una ‘calçotada’

El calçot no sólo forma parte de la gastronomía catalana, sino también de su cultura. Esta cebolla dulce, cultivada de una manera especial que le otorga esa característica forma alargada y puntiaguda, es la razón por la que los catalanes (y cada vez más adeptos a lo largo de todo el país) se congregan delante de unos sarmientos con un vino en mano en una de las fiestas gastronómicas más conocidas: la famosa calçotada. Perfecta para quienes disfrutan manchándose las manos.

El municipio tarraconense de Valls fue pionero en el mundo de las calçotadas, tanto es así, que es en este pueblo donde se inaugura la temporada de los calçots. El último domingo de enero se reúnen miles de personas en la plaza central de Valls para celebrar una calçotada multitudinaria, convirtiéndola en una de las mejores fiestas populares en enero y la excusa perfecta para disfrutar de una escapada a Barcelona y sus alrededores.

Si pensabas que Barcelona era la ruta Gaudí y poco más y quieres conocer más sobre uno de los platos más conocidos de la cocina catalana, sigue leyendo, porque toca pringarse las manos.

Los calçots: el manjar de los amantes de la brasa. ¿Conoces el origen de uno de los platos típicos de Cataluña?

El calçot propiamente dicho es una cebolla tierna o cebolleta con denominación de origen, y es que su peculiar tallo blanco alargado surge gracias a la forma en la que se cultiva esta planta: calçando la tierra, o lo que es lo mismo, amontonar tierra sobre los brotes de cebolla para que consiga esa forma tan característica. La temporada de los calçots comienza con su recolecta en noviembre y finaliza durante el mes de abril, y es el momento perfecto para disfrutar de esta delicia de la gastronomía catalana.

Comida típica de Barcelona

El origen de este plato típico fue pura casualidad y se le otorga el hallazgo de esta delicia a un campesino de Valls, Xat de Benaiges, a finales del siglo XIX. El tarraconense descuidó unas cebollas que estaba preparando a la brasa, quemándolas por completo. Sin embargo, al quitar las capas externas sobrecalentadas descubrió en su interior una cebolleta o calçot tierno y jugoso. El resto es historia.

El ritual de la calçotada: cómo se degusta la mejor cocina catalana

La calçotada es mucho más que sentarse alrededor de una mesa con un babero y llenarse las manos de brasas. La calçotada es todo un acontecimiento y una buena excusa para comer bien acompañado.

En una calçotada intervienen varios factores: los calçots, los sarmientos (o tallos de la vid) y la mítica salsa romesco. En este evento gastronómico no puede faltar la salsa que mejor acompaña al jugoso sabor de un calçot. La salsa romesco (aunque los más clásicos optan por la muy parecida salvitxada), se elabora con ñoras, tomates y ajos asados, pan, avellanas y almendras tostadas y un buen chorro de aceite de oliva, vinagre y pimentón dulce. Todo bien machacado forma una salsa espesa con muchísimo sabor en la que untar el calçot una vez pelado.

Sin embargo, una calçotada no finaliza una vez se ha terminado la salsa romesco. Cuando las brasas han bajado de tamaño y de temperatura, y las manos están completamente limpias, es el momento perfecto para comenzar a preparar el segundo plato: butifarras y una selección de carnes regadas, todo regado con cava o vinos selectos de la zona.

Calçots

Los mejores lugares donde probar la comida típica de Barcelona y disfrutar de una calçotada tradicional

Si no tienes decidido dónde viajar en enero, la calçotada es la excusa perfecta para una escapada a Barcelona en plena temporada de este manjar. Entre la larga lista de restaurantes donde poder disfrutar de unos calçots elaborados de forma tradicional:

  • A cinco minutos del céntrico Barceló Raval, el hotel perfecto para un fin de semana en la ciudad condal, se encuentra el mítico L’Antic Forn, donde se declaran especialistas en brasa de carbón. Y donde hay brasa, hay calçots. Su menú degustación es perfecto para probar la gastronomía catalana en su más pura esencia.
  • Una masía alejada de la civilización y a tan sólo media hora del centro de Barcelona. El Mirador de Can Cases y sus privilegiadas vistas son el lugar perfecto para una reunión familiar, ya sea de día o de noche.
  • Una escapada gastronómica a Barcelona no sería lo mismo sin una parada en el restaurante Can Travi Nou, ubicado en una espectacular masía del siglo XVII y muy cerca del Park Güell. Calçotadas inolvidables en un emplazamiento auténtico.

Después de un festín de calçots y butifarras, queda terminar el menú con otro de los platos típicos de Cataluña, pero esta vez dulce: la crema catalana. Sólo queda decir “Bon profit”.