La Mezquita de Córdoba entre las 5 mezquitas más bonitas del mundo
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La mezquita de Córdoba entre las cinco más boni...

La mezquita de Córdoba entre las cinco más bonitas del mundo

Ante la pregunta de cuáles son las mezquitas del mundo más bonitas, la imaginación vuela rápidamente a paisajes orientales y ciudades inundadas de la luz propia del norte de África o la extensión de Túnez. Y aunque estos lugares cobijan auténticas joyas arquitectónicas en materia de mezquitas, cúpulas y minaretes, no hay que olvidar que las mezquitas en España son igualmente impresionantes –basta contemplar la Mezquita de Córdoba-; un legado de ocho siglos de permanencia musulmana en la Península. Los ránkings difícilmente se pondrán de acuerdo ante tanta monumentalidad pero, en un esfuerzo más por recopilar must viajeros, te traemos una lista de las mezquitas más bellas del mundo: aquellas que aúnan diseño, historia y tradición. Es por ello que dejaremos fuera del ránking construcciones tan hermosas como las nuevas mezquitas de Asia Central o la moderna Mezquita de Cristal de Kuala Terangganu en Malasia, pero te aseguramos que esta selección en clave de pasado te fascinará.

  • Encanto árabe en el corazón de Andalucía: la Mezquita de Córdoba

Esta imponente construcción del 785 -menos de un siglo tras la llegada del Islam a la Península- realizada bajo el Emirato y el Califato de Córdoba, es la materialización de los saberes y la técnica de la cultura musulmana. Sus características columnas interiores son el mejor ejemplo del talento aplicado a la arquitectura de la época y una bella panorámica en tonos ocres de arcos repetidos hasta el infinito.

Gracias a la Mezquita de Córdoba, entre otros monumentos principales, el centro histórico de Córdoba fue elevado a la categoría de Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1994, aunque la mezquita ya se le había adelantado diez años, logrando esta distinción en 1984. No obstante, desde la conquista de la ciudad por Fernando III en el año 1236, la mezquita de Córdoba es la sede del Obispado y la iglesia catedral cristiana de esta diócesis, por lo que el culto en su recinto se limita a la religión Católica.

  • Estambul, la puerta de Oriente deslumbra con la Mezquita Azul

Estambul es la ciudad puente entre Oriente y Occidente donde podríamos perdernos durante semanas y seguir sorprendiéndonos. Pero ya sea una breve escapada o un viaje detenido, no puedes irte de la antigua Constantinopla sin recorrer sus zocos, perderte por las callejuelas y visitar la Mezquita Azul. En el corazón de la ciudad y a una cómoda distancia del Occidental Pera Istanbul, el templo destaca sobre todas las mezquitas imperiales de la ciudad por su intensidad celeste y su extensión. Aunque en la ciudad la mezquita de Suleymaniye, obra del arquitecto otomano Mimar Sinan, también es digna de aparecer entre las más bonitas del mundo y no deberías perdértela, la mezquita de Sultanahmet es sin duda un imprescindible.

La Mezquita Azul: qué ver en Estambul

Panorámica de la Mezquita Azul, en Estambul

Edificada a principios del siglo XVI, reúne lo mejor del arte otomano y está inspirada en la Basílica de Santa Sofía y en su momento, destronó a la Mezquita de Córdoba de ser la segunda más grande del mundo, tras la Mezquita de La Meca. Cuenta con un juego de cúpulas y semicúpulas que caen como una cascada y sus minaretes son esbeltos, con una decoración elegante. En el recinto, destaca el amplio patio y en el centro la bonita fuente para las abluciones, y en el interior, la sala decorada con mayor profusión y exquisito gusto es la sala de las oraciones. Su belleza es resultado del esfuerzo de los artesanos de Iznik, que se encargaron de realizar los veinte mil azulejos celestes que le han valido al templo el nombre de Mezquita Azul.

  • Qué ver en Casablanca: descubre la esencia de Marruecos en su zoco y mezquita de tradición milenaria

Casablanca es todo evocación y una de las ciudades del norte de Marruecos que invitan a volver por la calidez de su gente, la cantidad de monumentos de interés y la atracción que ejerce la cultura latente entre sus calles y palacetes. Como estandarte de este encanto convertido en imán, la Mezquita de Hassan II no pasa desapercibida en el centro de la ciudad, una vista inmejorable desde el Boulevard d’Arfa en que se ubica el Barceló Casablanca , óptimo para visitar el casco antiguo y el templo.

Casablanca: mezquita, viajes a Marruecos

El minarete de la mezquita de Hassan II

Fue duramente criticada por sus dimensiones desmedidas, pero pronto su condición de emblema de la ciudad marroquí sustituyó la polémica. Miles de artesanos participaron en la construcción de la Mezquita de Hassan II, con un presupuesto que alcanzó los 500 millones de euros al no reparar en las mejores calidades para levantarla: extraordinarios mármoles, maderas, granito… Por eso, a día de hoy esta mezquita junto a la orilla del Océano Atlántico es única en el mundo, con un minarete que se alza hasta más de 170 metros y capacidad para más de 100.000 fieles (20.000 en la sala de oración y el resto en los patios exteriores). Una mega construcción que conserva todo el encanto árabe de Casablanca.

  • Explora uno de los tesoros ocultos de los viajes a Egipto: la Mezquita de Alabastro

Las pirámides de Guiza concentran el protagonismo de las panorámicas del Cairo –especialmente si te alojas en el Barceló Cairo Pyramids, con vistas privilegiadas a los monumentos de Keops, Kefrén y Mecerinos- pero comparable a esa imponente postal es la Ciudadela de Saladino. En una colina de la ciudad de El Cairo se alza esta ciudadela fortificada, obra de Saladino, sultán de Egipto y Siria y siendo el mismo que recuperó el Islam como religión oficial en Egipto en 1171.

Egipto-mezquitas: mezquita de Alabastro

Detalle de la Mezquita de Alabastro, en El Cairo

El complejo se diseñó como residencia real, y en su interior abundan las mezquitas, entre las que destaca la conocida Mezquita de Mohammed Ali o Mezquita de Alabastro -ya que esta variedad del yeso es una de las más abundantes de la construcción. Inspirada en las mezquitas de Estambul, es el monumento más visitado de la Ciudadela y acoge los restos de Mohammed Alí, impulsor de movimientos independentistas apoyados por Gran Bretaña. Su cúpula, de 52 m de alto y 21 m de diámetro está soportada por cuatro semicúpulas que dominan el skyline de El Cairo, aunque lo mejor está en el interior:  el púlpito y la tribuna en mármol blanco y alabastro, la lámpara central, las alfombras persas… Una maravilla capaz de competir con la Gran Pirámide.

  • Fez mira hacia donde está la Meca a través de la Mezquita Al Karaouine o mezquita de Kairouan

En la ruta por Marruecos lo natural es sorprenderse, no solo ante colores y olores diferentes por vívidos y originales, sino también por datos, anécdotas y pasajes de la historia tan poco conocidos como interesantes. ¿Sabías, por ejemplo, que según el Libro Guiness la universidad más antigua del mundo aún en funcionamiento no está en Europa, sino que es la Universidad de El-Quarawiyyin en Fez? Esta población fortificada es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y un testigo único del pasado medieval aún palpable en las callejuelas de la Medina de Fes el Bali. Para recorrer el casco antiguo, la mejor opción es el hotel Barceló Fès Medina, muy bien comunicado con los must de Fez y los medios de transporte, por no mencionar su servicio de hamman y restauración para celebrar el final del día.

Mezquita Al Karaouine o mezquita de Kairouan: qué ver en Fez, Marruecos

La mezquita de Al Karaouine, en Fez

Con el telón de fondo de sus zocos y la algarabía cotidiana, la Mezquita Al Karaouine alberga la que mencionábamos es la universidad más antigua del mundo y un centro clave de aprendizaje islámico. Es curioso que pese a su amplia extensión sea difícil de localizar, ya que las casas del barrio le han ganado terreno desde que fuera edificada en el año 859, bajo el mandato de Fátima al Fihriya. Su biblioteca llegó a superar en 1613 la cantidad de 320.000 obras y manuscritos, de las que hoy se conservan 30.000, algunas únicas en el mundo. Vale la pena explorar a fondo Fez para dar con ella y dejarse deslumbrar por un auténtico templo del saber.