Ruta literaria: tras la huella de los escritores de Valladolid
Trazamos un paseo por Valladolid en el que las calles se convierten en las páginas escritas por algunos de los autores más emeblemáticos de la literatura española. Sumérgete en esta ruta urbana y familiar entre historia, literatura y ciudad
Valladolid es una ciudad que se recorre bien a pie, pero se disfruta aún más cuando se pasea con buenas lecturas de compañeras. Sus calles, plazas y cafés guardan la memoria de autores que escribieron aquí, pasaron por ella o la convirtieron en escenario de sus novelas. Más allá de su legado histórico, Valladolid tiene una larga tradición literaria, es un destino ideal para quienes disfrutan viajando con un libro en la mochila o buscando buenas historias en los lugares que pisan.
En esta ruta literaria por Valladolid te proponemos un paseo urbano -perfecto para hacer con niños- siguiendo la pista de escritores, obras y espacios vinculados a la creación literaria. Un itinerario tranquilo, perfecto si te alojas en el centro de Valladolid y quieres hacer una ruta cultural, que conecte pasado y presente y permita entender la ciudad desde otra mirada.
La Plaza Mayor de Valladolid
Punto de partida: Miguel Delibes
Hablar de escritores en Valladolid implica empezar, casi inevitablemente, por Miguel Delibes. Pocos autores han retratado una ciudad y su entorno humano con tanta fidelidad y profundidad. Aunque gran parte de su obra se asocia al mundo rural castellano, Valladolid también es el escenario de muchas historias, en novelas como El hereje, Cinco horas con Mario o La sombra del ciprés es alargada.
El mejor lugar para comenzar esta ruta es la Casa Museo Miguel Delibes, situada cerca del Campo Grande. Se trata de la vivienda en la que el escritor vivió durante décadas y que hoy permite conocer no solo su obra, sino también su forma de entender la vida, la ciudad y el compromiso ético de la literatura. Escritorios, libros, objetos personales y fotografías ayudan a contextualizar su relación con Valladolid, una ciudad que Delibes observó con mirada crítica pero profundamente afectiva.
la estatua de Miguel Delibes a la entrada de Campo Grande
Desde aquí el paseo puede continuar hacia el parque del Campo Grande, un espacio del imaginario de muchos escritores vallisoletanos y presente en la memoria colectiva de la ciudad. Una vez dentro del parque, podrás hacer un recorrido en busca de las diferentes esculturas de otros escritores importantes, como Rosa Chacel, Leopoldo Cano o Núñez de Arce. Pero también descansar bajo su frondosa arboleda, y admirar sus estanques y sus jardines, dejando que la lectura de Delibes cobre vida entre paseos y rincones que parecen sacados de sus novelas.
Jardines de Campo Grande
La Generación del 27: zona de Poniente
La plaza de Poniente es la puerta de acceso al casco histórico, aquí se respira literatura en cada esquina. Empezando por la estatua de Rosa Chacel. La escritora pasó su infancia en una casa de la calle Núñez de Arce antes de trasladarse a Madrid a los 10 años. Autora de Memorias de Leticia Valle, Chacel fue reconocida como hija predilecta de Valladolid en 1988. Su pasión por las letras no era casual: provenía de una familia con fuerte vocación literaria y era sobrina-nieta de José Zorrilla (ya hablaremos más adelante de él).
La Academia de Caballería en la Plaza Zorrilla, presidida por la escultura del escritor que le da nombre
Aquí, en la zona ajardinada, podrás ver también el monumento a Jorge Guillén otro referente de la Generación del 27 nacido en Valladolid. La escultura, con barquitos que navegan en el agua, rinde homenaje a su infancia y creatividad.
Escultura de Rosa Chacel
Plaza de San Pablo: Beatriz Bernal y José Zorrilla
La plaza de San Pablo es uno de los puntos neurálgicos de Valladolid desde hace más de diez siglos. Conserva un valioso conjunto histórico que incluye la iglesia de San Pablo, el Palacio de Pimentel y el Palacio Real.
En la iglesia de San Pablo está enterrada Beatriz Bernal, considerada la primera mujer española en escribir una novela para ser publicada. Nacida en Valladolid a comienzos del siglo XVI, su obra Cristalián de España vio la luz en 1545. El libro todavía no llevaba su nombre como autora en la portada, sino que se atribuía a “una señora natural de la noble y más leal villa de Valladolid”, mencionada como responsable de corregir y revisar el texto. Un detalle que hoy puede parecer menor, pero que en su época fue algo realmente excepcional.
La Plaza de San Pablo
Seguimos para hacer una pausa poética: frente al Palacio de Villena, se encuentra la escultura Lo profundo es el aire de Eduardo Chillida, un homenaje a su amigo y poeta vallisoletano Jorge Guillén. La obra evoca las palabras de Guillén sobre su ciudad natal: “Cuando los años felices brotaban de mis raíces, villa por villa en el mundo, tú, Valladolid profundo”.
Escultura Lo profundo es el aire de Chillida, con el que homenajeó a su amigo el escritor Jorge Guillén
Otra figura imprescindible en cualquier ruta de escritores por Valladolid es José Zorrilla, uno de los grandes nombres del Romanticismo español. La Casa Museo de José Zorrilla, situada frente a la Iglesia de San Pablo, es una parada obligatoria. En este espacio se recorre la vida y obra del autor de Don Juan Tenorio, así como su relación con la ciudad y con el contexto cultural del siglo XIX. El jardín y las estancias interiores permiten imaginar el ambiente intelectual de la época y el peso de la literatura como forma de prestigio social y expresión artística.
Desde aquí, pasear por las calles cercanas, especialmente al atardecer, te conectará con ese Valladolid romántico, solemne y algo melancólico que sigue latiendo en determinadas zonas del casco antiguo.
Entrada a la Casa de Zorrilla
Cervantes y el Siglo de Oro
Seguimos en nuestro viaje atrás en el tiempo, porque Valladolid también tuvo un papel relevante durante el Siglo de Oro, cuando fue sede de la Corte entre 1601 y 1606. En esos años, la ciudad acogió a algunos de los grandes nombres de la literatura española, entre ellos Miguel de Cervantes.
Volviendo a la zona del Campo Grande, se encuentra la Casa de Cervantes, hoy convertida en museo, conserva el lugar donde el autor vivió durante su estancia en la ciudad. Más allá de su indudable valor histórico, el espacio permite comprender cómo era la vida cotidiana de un escritor en el siglo XVII y cómo Valladolid formó parte de la gestación del universo cervantino. La casa, sobria y funcional, ofrece una experiencia muy distinta a otros museos literarios más escenográficos, y resulta muy interesante para lectores que buscan contexto y no mitificación.
Estatua de Cervantes
Esta ruta literaria por Valladolid te invita a perderte, a entrar en librerías por curiosidad, a sentarse en un banco con un libro de Delibes o Zorrilla y a observar la ciudad con otra atención. Valladolid se presta a ese tipo de viaje lento, donde la literatura funciona como hilo conductor y excusa para mirar de otra manera. Si buscas un destino cultural con identidad propia, Valladolid ofrece una combinación equilibrada de historia, literatura y vida cotidiana. Seguir la pista de sus escritores es también una forma de entender la ciudad, su carácter sobrio, su ironía discreta y su relación íntima con las palabras.
Recuerda que las mejores rutas literarias no solo se recorren con los pies, sino también con la memoria y la imaginación. Y en Valladolid, ¡ambas tienen mucho terreno por delante!
Zorrilla, eterno testigo de la ciudad de Pucela