6 destinos baratos a los que viajar este año
Con un poco de planificación, todavía es posible descubrir ciudades llenas de historia, playas espectaculares o culturas fascinantes sin que el presupuesto se dispare. La clave está en elegir bien el destino. Te echamos una mano
Viajar más no siempre significa gastar más. De hecho, algunos de los destinos más fascinantes del momento siguen siendo también algunos de los más asequibles. Desde capitales europeas repletas de historia hasta islas volcánicas, mercados llenos de sabor o ciudades donde una cena cuesta mucho menos de lo que imaginas, todavía existen muchos sitios baratos para viajar que permiten disfrutar de unas vacaciones inolvidables sin que el presupuesto se dispare.
La clave está en elegir bien el destino. Mientras algunos lugares se han vuelto cada vez más caros, otros continúan ofreciendo una excelente relación calidad-precio en alojamiento, gastronomía, transporte y actividades. Si este año quieres descubrir nuevos rincones del mundo sin renunciar a una gran experiencia, toma nota de estas propuestas donde cada euro cunde mucho más de lo habitual.
Budapest (Hungría): una capital monumental a precios sorprendentes
Budapest demuestra que no hace falta gastar una fortuna para visitar una de las ciudades más espectaculares de Europa. Pasear junto al Parlamento iluminado al caer la noche, cruzar el Puente de las Cadenas con el Danubio a tus pies o contemplar la ciudad desde el Bastión de los Pescadores son experiencias que justifican por sí solas el viaje.
Pero la capital húngara va mucho más allá de sus monumentos. Aquí puedes empezar la mañana relajándote en las piscinas termales de Széchenyi, recorrer el Mercado Central probando especialidades como el lángos o el goulash, descubrir el ambiente alternativo de los famosos ruin pubs del barrio judío y terminar el día navegando por el Danubio mientras la ciudad se ilumina. Si te gusta la fotografía, pocos lugares ofrecen tantos rincones fotogénicos en tan poco espacio.
El impresionante paisaje urbano de Budapest con el puente de la cadena Széchenyi sobre el río Danubio
Hungría mantiene unos precios muy competitivos para quienes viajan desde Europa occidental, tanto en restaurantes como en actividades. No es casualidad que muchos viajeros la consideren uno de los destinos más baratos de Europa para una escapada urbana. Además, Budapest cuenta con una oferta hotelera muy variada, tanto en torno al Danubio como en el animado barrio judío, dos de las mejores zonas para recorrer la ciudad caminando. Una ciudad donde el lujo arquitectónico sigue siendo sorprendentemente accesible.
Interior del hotel Barceló Budapest, una opción de alojamiento perfecta
Marrakech (Marruecos): un viaje para los cinco sentidos
Hay ciudades que se visitan y otras que se viven. Marrakech pertenece claramente al segundo grupo. Basta con entrar en la plaza Jemaa el-Fna para encontrarse rodeado de aromas a especias, puestos de comida, músicos, narradores y una energía difícil de explicar si no se experimenta en persona.
Después llega el momento de perderse por los interminables zocos, donde cada calle parece especializada en algo distinto: alfombras bereberes, lámparas de latón, cuero, cerámica o perfumes elaborados con aceite de argán. También merece la pena dedicar tiempo al Jardín Majorelle, al Palacio de la Bahía o a alguno de los elegantes jardines escondidos tras los altos muros de la medina. Y cuando el calor aprieta, nada mejor que refugiarse en un hammam tradicional o disfrutar de un té a la menta desde la azotea de un riad mientras el sol tiñe de naranja toda la ciudad.
La Mezquita de Koutoubia de Marrakech
Además de su enorme riqueza cultural, Marruecos es uno de los países más baratos para viajar, especialmente si se compara con muchos destinos europeos. Comer en restaurantes locales, contratar excursiones al desierto o alojarse en hoteles con encanto suele resultar mucho más económico de lo que muchos imaginan. La ciudad ofrece desde riads tradicionales en plena medina hasta hoteles con jardines y piscina en los barrios más modernos, una buena opción para desconectar después de un día entre zocos y monumentos.
Zona wellness del hotel Barceló Palmeraie Oasis Resort en Marrakech
Funchal (Madeira): naturaleza atlántica sin grandes desembolsos
Madeira suele asociarse al senderismo, pero Funchal demuestra que la isla también sabe conquistar a quienes buscan una escapada tranquila con mucho sabor atlántico. Su mercado dos Lavradores, el casco histórico lleno de puertas pintadas, el teleférico hasta Monte o las terrazas frente al océano invitan a disfrutar de la ciudad sin prisas.
Desde la capital es muy sencillo recorrer algunos de los paisajes más espectaculares de Portugal: caminar por las famosas levadas entre bosques de laurisilva, contemplar los acantilados de Cabo Girão, navegar para avistar delfines y ballenas o acercarse al pintoresco pueblo pesquero de Câmara de Lobos, donde Winston Churchill pasaba horas pintando el paisaje. Todo ello acompañado por un clima primaveral durante prácticamente todo el año. Y aunque Madeira ha ganado popularidad en los últimos años, sigue siendo un destino bastante razonable para el bolsillo si se compara con otros archipiélagos europeos.
Vista aérea de la capital de la isla de Madeira, Funchal
Su dinámica capital Funchal concentra buena parte de la oferta hotelera de Madeira, por lo que resulta una base muy cómoda para recorrer la isla y regresar cada tarde sin necesidad de cambiar de alojamiento.
Rooftop del hotel Barceló Funchal Oldtown
Varsovia (Polonia): un destino barato en Europa con mucha historia
Varsovia es una de esas ciudades que rompen todos los prejuicios. Su casco antiguo, reconstruido tras la Segunda Guerra Mundial y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, convive con rascacielos futuristas, enormes parques y una escena cultural que no deja de crecer.
Además de recorrer la Plaza del Mercado, el Castillo Real o la elegante Ruta Real, merece la pena reservar tiempo para descubrir el barrio de Praga, donde antiguas fábricas se han transformado en galerías de arte, cafeterías de especialidad y espacios culturales. En verano, las playas urbanas del río Vístula se llenan de terrazas y conciertos al aire libre, mientras que en invierno los mercados navideños convierten la ciudad en un destino especialmente atractivo.
El casco antiguo de Varsovia
Varsovia también es una excelente ciudad para los amantes de la música clásica gracias al legado de Chopin, presente en parques, museos y conciertos repartidos durante todo el año. Además de su patrimonio, Varsovia sigue siendo una ciudad muy asequible para el viajero. Comer en restaurantes tradicionales, visitar museos o moverse en transporte público resulta bastante más económico que en otras grandes capitales europeas. Además, gran parte de la oferta hotelera se concentra en torno al centro histórico y la Ruta Real, dos zonas perfectas para descubrir la ciudad cómodamente a pie.
El hotel Barceló Warsaw Powiśle
Tiflis (Georgia): una de las grandes sorpresas del Cáucaso
Tiflis todavía escapa de los grandes circuitos turísticos, y precisamente por eso conserva una autenticidad que resulta difícil encontrar en otros destinos europeos. Aquí conviven iglesias ortodoxas centenarias, edificios de influencia soviética, museos para todos los gustos, arquitectura contemporánea y antiguos baños de azufre que llevan siglos formando parte de la vida de la ciudad.
Pasear por el casco antiguo significa descubrir balcones de madera tallada, patios escondidos, bodegas familiares donde probar vinos elaborados en qvevris —tinajas de barro enterradas— y una gastronomía que sorprende desde el primer bocado con platos como el khachapuri o los khinkali. Al caer la tarde, subir en teleférico hasta la fortaleza de Narikala regala una de las mejores vistas de la ciudad, mientras que la moderna avenida Rustaveli muestra el lado más cosmopolita de Georgia.
En los últimos años han abierto numerosos hoteles con mucho encanto, especialmente en el casco antiguo, una de las mejores zonas para empaparse del ambiente de la ciudad.
Calles históricas de Tiflis
Ciudad de Guatemala: la puerta de entrada a un país fascinante
Durante años fue simplemente la puerta de entrada al país, pero Ciudad de Guatemala hace tiempo que dejó de ser una parada de paso. Hoy combina barrios modernos, una interesante oferta gastronómica y algunos de los museos más importantes de Centroamérica con mercados tradicionales y una intensa vida cultural.
Merece la pena recorrer el centro histórico, visitar el Museo Nacional de Arqueología y Etnología para comprender el legado maya o descubrir la animada Zona 4, uno de los barrios más creativos de la ciudad, lleno de cafés, murales y espacios culturales. Además, desde aquí es muy fácil organizar escapadas a Antigua Guatemala, al lago Atitlán, al volcán Pacaya o incluso tomar un vuelo hacia Tikal, uno de los yacimientos arqueológicos más impresionantes del continente.
Arco de Santa Catarina en Antigua Guatemala, en Ciudad de Guatemala
Su buena conectividad aérea y unos precios generalmente contenidos hacen que sea una opción muy interesante para quienes buscan descubrir Centroamérica sin realizar un gran desembolso. La mayor parte de la oferta hotelera se concentra en las zonas más modernas de la capital, un buen punto de partida para explorar la ciudad y continuar la ruta hacia otros grandes destinos del país.