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Todo sobre Giza y el nuevo Gran Museo Egipcio
Una guía práctica con todo lo que ver y hacer en Giza: desde las pirámides a la Esfinge, pasando por el ambicioso museo que redefine la forma de entender el legado del Antiguo Egipto
Piensas en Egipto y, casi de forma automática, te viene a la cabeza la imagen clásica de las pirámides recortándose frente al desierto. Ese lugar que parece sacado de una fantasía existe y tiene nombre: Giza, o Guiza en castellano. La ciudad, situada junto al Nilo, a apenas 20 kilómetros de El Cairo (en realidad forma parte de su misma área metropolitana), concentra algunos de los monumentos más icónicos del mundo antiguo y, al mismo tiempo, uno de los proyectos culturales más ambiciosos del siglo XXI: el nuevo Gran Museo Egipcio. En esta guía te contamos qué ver en Giza, así podrás planificar tu viaje con calma y aprovechar al máximo uno de los enclaves más fascinantes del país.
Edificio del Gran Museo Egipcio
Qué ver en Giza: las pirámides, un icono eterno
Para que te hagas una idea de la importancia de este lugar, piensa que el conjunto de las pirámides de Giza es la única de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo que sigue en pie al día de hoy; un lugar que sigue despertando admiración, preguntas y asombro más de 4.500 años después de su construcción. Para organizar mejor tu visita, veamos en detalle de qué monumentos se compone este sitio arqueológico.
Las pirámides al atardecer
La Gran Pirámide de Keops
La Pirámide de Keops (o Jufu) es la más grande y la más antigua del conjunto. Originalmente alcanzaba unos 146 metros de altura y estaba recubierta por un revestimiento de piedra caliza pulida que reflejaba el sol. Hoy se conserva solo su núcleo, pero sigue imponiendo por sus dimensiones e ingeniería constructiva. Es posible acceder a su interior, aunque la visita es exigente: piensa que los pasadizos son estrechos, hace calor y la ventilación es escasa. La verdad es que no es algo imprescindible para disfrutar del monumento, pero resulta interesante para quienes quieran experimentar el interior de una pirámide auténtica.
En las entrañas de la Pirámide de Keops
La pirámide de Kefrén
La pirámide de Kefrén parece más alta que la de Keops, aunque en realidad es ligeramente más pequeña. Esta sensación se debe simplemente a que se alza sobre un terreno más elevado y conserva parte del revestimiento original en su cúspide. Cuando pensamos en la imagen típica de las pirámides, esta es la más reconocible del complejo y está estrechamente ligada a la Esfinge.
La pirámide de Micerinos
Más modesta en tamaño, la pirámide de Micerinos completa el trío principal. Su menor escala permite apreciar mejor algunos detalles constructivos y entender la evolución de la arquitectura funeraria del Antiguo Egipto.
El misterio de la Esfinge
La Esfinge de Giza es, probablemente, una de las esculturas más enigmáticas de la historia. Con cuerpo de león y cabeza humana (que se cree representa al faraón Kefrén), vigila la necrópolis desde hace milenios. A pesar de haber sufrido erosión, restauraciones y daños a lo largo del tiempo, verla en persona es algo que sigue impactando. Desde cerca permite apreciar su escala real, que, aunque más pequeña que las pirámides, sigue siendo imponente (76 metros de largo y 20 de altura) y se puede entender la fascinación que provoca, lo que ha dado lugar a tantas teorías, mitos y representaciones culturales a lo largo de la historia. De hecho, todavía no se ha averiguado con certeza su propósito y uso.
Lacolosal Esfinge de Giza
Visitar el nuevo Gran Museo Egipcio: imprescindible que hacer en Giza
Ya hemos hablado de las pirámides, pero, desde 2025, hay otro gran motivo para viajar hoy a Giza: el Gran Museo Egipcio (GEM), situado a escasos minutos del sitio arqueológico. La propuesta de construir el museo se anunció en 1992, pero las obras no comenzaron hasta 2005 y finalizaron en 2023. Solo tras varios aplazamientos, la inauguración oficial tuvo lugar el 1 de noviembre de 2025. En pocas palabras, el proyecto se ha hecho esperar bastante, pero ha valido la pena, y es que no se trata de una simple ampliación del antiguo museo de El Cairo, sino de algo totalmente nuevo y pensado para darle una vuelta y hacer más atractiva la forma en la que se muestra y se interpreta el patrimonio egipcio.
Interior del Gran Museo Egipcio
En primer lugar, es uno de los mayores museos arqueológicos del mundo dedicados a una sola civilización. Pero su arquitectura ya es una obra en sí que vale la pena ver, con un diseño contemporáneo que dialoga visualmente con las pirámides, creando una bonita conexión simbólica entre pasado y presente. Desde que accedes a él, el edificio impresiona por su escala, sus espacios abiertos y el uso de la luz natural. Mientras que en su interior toda la experiencia está pensada para ser gradual, accesible y didáctica, tanto para expertos como para viajeros sin conocimientos previos de egiptología.
La estatua de Ramsés II en una sala interior del museo
La colección: más contexto y menos acumulación
Uno de los grandes avances del nuevo museo es la forma de exponer las piezas. Frente a la acumulación de vitrinas, el GEM apuesta por un relato más claro y contextualizado, con las salas organizadas por periodos históricos, temas y funciones. El museo alberga esculturas monumentales, relieves, sarcófagos y una amplia selección de objetos de la vida cotidiana, que ayudan a reconstruir cómo era la sociedad del Antiguo Egipto más allá de los grandes faraones. Desde piezas rituales hasta utensilios domésticos, ofrece una visión más completa y matizada de esta civilización.
Entre sus principales atractivos, además, destaca la colección completa de Tutankamón, que se expone por primera vez de manera íntegra y con un discurso museográfico coherente. Podrás ver el ajuar funerario del faraón, pero también entender su contexto histórico y simbólico, algo que hasta ahora resultaba difícil al estar las piezas dispersas.
A todo ello se suman recursos audiovisuales, paneles explicativos y espacios expositivos pensados para facilitar la comprensión.
Un sarcófago
Consejos prácticos para visitar Giza
Si quieres recorrer la meseta de Giza y el Gran Museo Egipcio con cierta tranquilidad, lo más recomendable es reservar al menos un día completo, ya que son espacios amplios y con mucho que ver, por lo que tratar de concentrarlo todo en pocas horas suele resultar agotador. Incluso alojarse en la propia Giza puede ser una gran ventaja. Dormir cerca de la meseta te permitirá llegar a primera hora sin depender del tráfico de El Cairo, volver a descansar entre visitas o incluso disfrutar de las pirámides al amanecer o al atardecer, momentos en los que el ambiente se hace mágico. Eso sí, a primera hora de la mañana hay menos visitantes y el calor es más llevadero, algo clave cuando se camina al aire libre entre las pirámides. Si, por el contrario, decides alojarte en El Cairo, te interesará saber que la distancia entre ambas ciudades es de 10 km.
Importante: es muy imprescindible llevar agua suficiente, protección solar y calzado cómodo. El terreno es irregular y las distancias engañan; aunque parezca que todo está cerca, te avisamos de que hay que caminar bastante. Además, para comprender mejor lo que estás viendo, una visita guiada o una audioguía puede marcar la diferencia, especialmente en el museo, donde el contexto histórico y arqueológico ayuda mucho a valorar las piezas.
Vista de las pirámides desde el museo