Viajes que hacer una vez en la vida... como mínimo
Culturas remotas, paisajes imposibles y mucha inspiración en destinos que hacen volar la imaginación. ¿Será este el año en el que soñar con los ojos abiertos?
No hay duda de que existen diferentes tipos de viaje. Podemos encontrar desde las pequeñas excursiones, rutas de un día, que nos permiten conocer lugares cercanos; pero, también, esas pequeñas escapadas en fines de semana o puentes en los que descubrir una capital cercana o desconectar en un tranquilo paisaje. En otra escala están las vacaciones y sus destinos paradisíacos, aunque en lo más alto están esos viajes imprescindibles, destinos soñados que encabezan la lista de nuestros mayores deseos. En otras palabras: aquellos viajes que hacer una vez en la vida (¡al menos!). Ficha estos destinos y date el capricho.
1. Marruecos, el hechizo de África a un paso de Europa
A apenas unas horas de vuelo de España, Marruecos se despliega un universo propio donde los aromas de las especias, el sonido de la llamada a la oración y el color de los zocos convierten cualquier viaje en una experiencia sensorial difícil de olvidar.
La puerta de entrada perfecta es Tánger, una ciudad que durante décadas fascinó a artistas, escritores y viajeros de todo el mundo. Situada entre el Atlántico y el Mediterráneo, su encanto reside en esa mezcla única de culturas, en las callejuelas blancas de la kasbah, en los cafés históricos frente al mar y en una atmósfera cosmopolita que sigue alimentando leyendas. Pasear por el Cabo Espartel o contemplar la unión de dos mares desde las cercanas Cuevas de Hércules son experiencias que ayudan a entender por qué tantos viajeros se enamoran de esta ciudad.
Una calle de Tánger
Pero si existe un lugar capaz de condensar toda la magia de Marruecos, ese es Marrakech. La llamada Ciudad Roja es un espectáculo permanente. En la plaza Jemaa el-Fna, corazón palpitante de la medina, conviven músicos, narradores, puestos de comida y comerciantes en una escena que parece detenida en el tiempo. Más allá de sus murallas aguardan jardines exuberantes como Majorelle, palacios decorados con una exquisitez deslumbrante y riads que convierten cada estancia en un viaje dentro del viaje. Y cuando el bullicio urbano deja paso al horizonte, el desierto, las montañas del Atlas y los oasis completan uno de esos destinos capaces de sorprender una y otra vez.
El famoso zoco de la plaza Jamaa el Fna de Marrakech
2. Maldivas, mucho más que una luna de miel
Maldivas es uno de los destinos más elegidos para las lunas de miel y sus increíbles aguas cristalinas son un reclamo para todo aquel que haya soñado vivir en una isla bajo la sombra de un cocotero. Maldivas ofrece, además, una bella capital -Malé- que conviene no olvidar entre tanta playa, una gastronomía llena de contrastes -hay que probar el mashuni- y 26 atolones con más de 1.200 islas. Sin duda es uno de esos viajes de una vez en la vida aunque estamos seguros de que, una vez allí, te prometerás volver.
Nada junto a tiburones ballena es una de las mejores cosas que hacer en un viaje a Maldivas, ¡y al menos una vez en la vida!
3. Dubái, la ciudad de los récords
Dubái es uno de esos destinos que sugiere un lugar exótico donde se funde el avance del desierto con el lujo oriental como si se tratase de un oasis único.
Dubái es el lugar donde se bate todos los récords, como el del mirador más alto del mundo en Burj Khalifa. Además, aquí es posible contemplar un auténtico y exótico jardín de los milagros; y es que el Dubai Miracle Garden está considerado uno de los jardines de flores más grandes del mundo con sus más de 72.000 metros cuadrados. Además, antes de entregarnos a las compras en Dubái Marina, el paseo marítimo de la ciudad, conviene navegar por Dubái Creek y perderse en la intensidad del zoco de las especias o por el resplandor de Gold Souk, el mayor mercado del mundo dedicado al oro. Un sueño.
El Dubai Frame desde la alturas
4. Zanzíbar, un viaje que hacer una vez en la vida ¡o dos!
Esta paradisíaca isla perteneciente a Tanzania está, sin duda, en el top de viajes que hay que hacer una vez en la vida. Es habitual que Zanzíbar sea una escala en un viaje que incluye un safari en el continente, pero la isla por sí sola tiene innumerables encantos, entre los que destacan sus impresionantes playas de arena blanca bañadas por aguas tan azules y cristalinas que parecen dibujadas.
Además, la capital de Zanzíbar, Stone Town, fue declarada Patrimonio de la Humanidad, y visitarla y perderse entre la Casa de las Maravillas, el Fuerte Viejo o el Palacio del Sultán -sin olvidar sus animados mercados- es una auténtica experiencia, Y para los muy melómanos, no hay que olvidar que Freddie Mercury, cantante de Queen nació aquí y se conserva la casa en la que vivió.
Vista aérea de una playa de la costa tropical de Zanzíbar
5. República Dominicana: un destino 360
Saltamos a otra isla para descubrir otro de esos viajes que hacer una vez en la vida, esta vez a República Dominicana, un destino que aúna como pocos lugares el pasado colonial -su capital, Santo Domingo está considerada la primera ciudad europea en las Américas- con una naturaleza exuberante.
Desde las paradisíacas playas de Punta Cana, uno de los mejores lugares del mundo para ver la vida pasar desde una hamaca mirando al mar, hasta el Parque Natural de los Haitises, con sus impresionantes montículos kársticos, pasando por la península de Samaná y las islas Saona o Santa Catalina. Y a todo ese cóctel maravilloso se le une una gastronomía única, una impresionante vida cultural y el carácter de una nación que hará que te preguntes si en vez de un viaje que hacer una vez en la vida pueden ser dos... o tres.
Una tranquila playa en República Dominicana
6. Costa Rica, playas y bosques tropicales en la tierra de la "pura vida"
Seguro que has escuchado que Costa Rica es el país de la Pura Vida pero, ¿es uno de esos viajes que hacer una vez en la vida? No tenemos ninguna duda de que la respuesta es un rotundo Sí. Y es que este paraíso es un destino único en el planeta, donde la vida natural campa a sus anchas y, con ella, perezosos, quetzales, monos congos, ballenas, delfines, tortugas, ranas de casi todos los colores y así hasta completar casi el millón de especies que pueblan el país. Y todo ello en una apabullante naturaleza que explota en parques naturales como Guanacaste, Tortuguero, Cahuita, Braulio o Arenal, y a pie de costa, donde encontramos tranquilas playas tanto en su parte caribeña como en la pacífica.
Un puente en la selva de Costa Rica
7. México, el encanto único del país del chile
Ruinas mayas, una de las capitales más vibrantes del planeta, algunas de las mejores playas del mundo, la gastronomía más exquisita, bellos Pueblos Mágicos y una cultura única.
México es uno de los países más completos y, por ello, es inevitable que esté entre nuestras recomendaciones de viajes que hacer una vez en la vida. Recorrerlo al completo sería lo deseable, pero si tenemos que elegir entre sus imprescindibles, no podría faltar los secretos de Ciudad de México, las ruinas mayas de Chichén Itzá y Tulum, las inigualables playas de Riviera Maya, bucear en todos y cada uno de los cenotes que te encuentres en el camino y, por supuesto, comer y beber disfrutando de cada bocado único.
El cenote mexicano Ik-Kil es uno de los más famosos de todo el país
8. Tailandia, cultura milenaria y playas paradisiacas
Resumir en un par de párrafos por qué Tailandia es uno de esos destinos a los que debes ir al menos una vez en la vida es tan difícil como no volver una segunda vez. Y es que pocos lugares del planeta reúne tantas opciones culturales, de ocio y de naturaleza como la ciudad tailandesa.
Su capital, Phuket, en la isla homónima del sur del país, es la más recomendable de sus ciudades si lo que buscamos son opciones de turismo completo o si viajamos con niños. Viajar a Phuket es sumergirse en una de las culturas más fascinantes del mundo, en una ciudad con una arquitectura sorprendente, impresionantes templos budistas y paisajes naturales únicos. Además, desde aquí podrás hacer todo tipo de excursiones, y aprovechar para hacer piragüismo por la bahía de Phang Nga (conocida como la Isla de James Bond), recorrer en lancha las islas Phi Phi o descubrir sus ricos y coloridos fondos marinos haciendo esnórquel.
Se calcula que en Tailandia hay un total aproximado de 40.720 templos budistas
9. Bali, la isla que todos desean
Dicen que la isla de los dioses es uno de esos destinos que te cambia la vida una vez la conoces. Sus impresionantes paisajes interiores, llenos de tranquilizantes arrozales y de templos que salpican los paisajes más inverosímiles, son la contraposición perfecta a las animadas playas del sur, donde la despreocupada vida de la isla se abre paso entre locales de lo más cool y surferos dispuestos a cabalgar algunas de las mejores olas del mundo.
Si visitas Bali conviene perderse en Ubud, su capital cultural, hacer la foto más famosa en el templo Lempuyang Luhur, ascender el volcán Batur para ver amanecer y contemplar el atardecer desde una playa de Kuta con nuestro cóctel favorito.
Amanecer en el lago Bratan con el templo Ulun Danu Beratan como telón de fondo, en Bali
10. Omán, un país de cuento
Omán es un uno de los destinos más fascinantes del globo, siendo una ventana única al increíble legado y la belleza natural de Oriente Medio. Mascate, su viobrante capital, es una ciudad llena de contrastes, donde las tradiciones milenarias conviven con modernos edificios y un estilo de vida de lo más animado, sobre todo en la zona de Mutrah (Matrah), uno de los puertos marítimos más grandes de la región.
En Mascate es difícil deambular por sus calles y no quedarse boquiabierto/a con sus imponentes mezquitas, como la Gran Mezquita del Sultán Qaboos; sus zocos tradicionales o palacios como el Al Alam, los cuales brindan una perspectiva única de la cultura omaní más auténtica. Además, la ciudad está rodeada por montañas y costa, con un puñado de paisajes en los que perderse y desconectar por unas horas de la urbe.
Al Musanaah, en la región de Batinah (a poco más de una hora en coche de Mascate) es otro de los enclaves preferidos por los viajeros que llegan a Omán, cautivando a cada paso con playas prístinas y un encanto costero como pocos en todo el mundo. Aquí se encuentra el hotel Barceló Mussanah Resort, Sultanate of Oman, un resort en primera línea de playa que promete una experiencia completa de descanso y turismo del bueno.
El paseo marítimo de Matrah, en Mascate, al anochecer
11. Andalucía, la esencia del sur español
Hay lugares que reúnen historia, gastronomía, paisajes y cultura. Y luego está Andalucía, una región capaz de ofrecer todo eso y mucho más en un mismo viaje. Tierra de tradiciones centenarias, monumentos universales y una forma de entender la vida que ha conquistado a viajeros de todos los rincones del planeta, Andalucía es uno de esos destinos a los que siempre apetece volver.
Cádiz, considerada la ciudad más antigua de Occidente, es uno de sus grandes tesoros. Rodeada por el Atlántico y marcada por siglos de historia marítima, invita a perderse entre plazas luminosas, torres vigía y playas infinitas donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Desde la playa de La Caleta hasta los pueblos blancos que salpican la provincia, Cádiz ofrece una combinación irresistible de patrimonio, naturaleza y autenticidad.
La gaditana playa de La Caleta
La siguiente parada imprescindible es Sevilla, una ciudad monumental donde cada rincón parece diseñado para quedarse grabado en la memoria. La Giralda, el Real Alcázar o la Plaza de España son solo algunos de los iconos que convierten a la capital andaluza en una de las ciudades más fascinantes de Europa. Pero Sevilla también se descubre en sus patios, en sus terrazas al atardecer, en el aroma de los naranjos y en el sonido lejano de una guitarra flamenca que aparece cuando menos se espera.
Y si hablamos de ciudades inolvidables, Granada ocupa un lugar privilegiado. Pocas experiencias resultan tan impactantes como contemplar la Alhambra con Sierra Nevada como telón de fondo. La antigua capital nazarí cautiva con la belleza de sus palacios, el laberinto de calles del Albaicín y los atardeceres del Mirador de San Nicolás. Todo ello acompañado de una de las tradiciones gastronómicas más celebradas de España, donde cada tapa se convierte en una invitación a prolongar el viaje un poco más.
La Alhambra con la Sierra Nevada de fondo
12. Madeira, una joya secreta en medio del Atlántico
Situada en pleno Atlántico, la isla portuguesa de Madeira reúne montañas cubiertas de vegetación, espectaculares acantilados sobre el océano y una naturaleza exuberante que le ha valido el sobrenombre de la isla de la eterna primavera.
Funchal, su capital, combina tradición, cultura y un agradable ambiente costero. Sus jardines, mercados y miradores ofrecen una excelente introducción a la esencia de la isla, aunque es fuera de la ciudad donde Madeira revela su lado más espectacular. Las famosas levadas, antiguos canales de irrigación convertidos en rutas de senderismo, atraviesan bosques, cascadas y valles que parecen sacados de otro tiempo, permitiendo descubrir algunos de los paisajes más bellos del archipiélago.
Entre los lugares imprescindibles destacan Cabo Girão, uno de los acantilados más altos de Europa, y la península de São Lourenço, donde los paisajes volcánicos contrastan con el intenso azul del océano. A ello se suman piscinas naturales, pequeños pueblos tradicionales y una gastronomía marcada por los productos del mar. Todo ello convierte a Madeira en uno de esos destinos capaces de conquistar tanto a los amantes de la naturaleza como a quienes buscan una escapada diferente en un entorno extraordinario.
Los espectaculares paisajes madeirenses