Diccionario gaditano, las palabras imprescindibles para integrarte en tus viajes a Cádiz

Descubre las palabras y expresiones típicas de Cádiz con nuestro diccionario gaditano y atrévete a usarlas en tu próxima escapada a "la tacita de plata"


No hay duda alguna de que Cádiz es siempre un destino de moda. Sus inmensas playas, su 'pescaíto' frito, su clima suave y... sus gentes. Y es que son muchos los que aseguran que el carácter de los gaditanos es una de las cuestiones que hacen de los viajes a Cádiz una experiencia única y diferente. Es precisamente esa gracia la que lleva a los gaditanos a poseer un sinfín de expresiones y palabras propias de Cádiz que raramente oirás en otra parte de la península. Así que si estás pensando en pasar próximamente unas vacaciones en Cádiz, no te pierdas este imprescindible diccionario gaditano e intégrate en la idisionacrasia gaditana como uno más. 

Diccionario de las palabras típicas de Cádiz

Bastinazo. Es una de las palabras más difíciles de explicar e imprescindible en cualquier diccionario gaditano porque puede usarse para prácticamente todo. Así que la pregunta a la que todo gaditano se enfrenta alguna vez sobre qué es un bastinazo exige una respuesta elaborada. La forma más sencilla de resumirlo sería como una exageración, tanto para bien como para mal, aunque también existen expresiones como" ¡Qué bastinazo!" que, según el contexto, puede venir a significar cualquier cosa.

Bulla. Para la mayoría de los españoles es algo así como un bullicio o una pelea. Pero en Cádiz, además de esto, también existe otra acepción que significa básicamente “prisa”. El tópico dirá que para un gaditano nunca hay bulla, pero lo cierto es que esta palabra ha dado con un apelativo a aquellos que no dejan de meter prisa, se les llama “el bullita”.

Borderío. Cuando alguien te “suelta un borderío” es sencillamente que te está diciendo algo no muy amable.

Borricate. En Cádiz “llevar a borricate” o “en borricate” es llevar a alguien subido a la espalda.

La playa gaditana de La Caleta

Cádiz. Esta es una de las grandes confusiones, imprescindible en cualquier diccionario gaditano. Un gaditano en Cádiz, cuando se refiere a “Cádiz”, está señalando solo la parte antigua de la ciudad, la que se encuentra dentro de las Puertas de Tierra. A veces, para ponérselo más fácil a los no gaditanos, se hace la aclaración de “Cádiz, Cádiz”. Como el que dice “piel, piel” o “jamón, jamón”.

Carajote. Uno de los insultos más insignes de Cádiz, viene a significar "tonto".  Como todos los insultos, puede tener una vertiente cariñosa en función del tono y de la confianza con quien lo use. 

Embarcar. Lejos de referirse a cuando te montas en un avión o barco, en Cádiz los niños acostumbran a embarcar pelotas en los tejados. Es cuando la pelota –u otros objetos– quedan fuera de nuestro alcance..

Fatiga. En Cádiz, cuando alguien tiene fatiga es que tiene molestias estomacales o náuseas. Aunque una de las acepciones más curiosas que se pueden recoger en este diccionario gaditano es la de “ser un fatiga” o incluso “un fatiguita”, que se refieren a ser alguien muy pesado. 

Jibia. Aunque según el diccionario es una especie de sepia, en Cádiz "ser un jibia" es sinónimo de egoísta, un avaricioso, de esas personas que no invitan jamás y que lo quieren todo para sí mismas.

Vista de la Catedral de Cádiz, también conocida por los gaditanos como catedral nueva en contraposición a la catedral vieja

Quillo. La forma más universal de llamar a alguien en Cádiz y que puede salvarte si no sabes cómo se llama tu interlocutor.  En Cádiz es perfectamente posible que dos amigos no se llamen jamás por su nombre, aunque también es habitual incluir el nombre de alguien detrás del “quillo”, con la intención de enfatizar. Un imprescindible en todo diccionario gaditano que se precie.

Morazo. Si vas a Cádiz y empiezas a probar vinitos de Jerez o el tipiquísimo moscatel -imprescindible si haces un viaje a Cádiz en Carnavales- es posible que acabes con un buen morazo. Es, sencillamente, una borrachera.

Saborío. Es una de las peores cosas que te pueden decir en un lugar con tanta gracia como Cádiz, ya que sirve para referirs a alguien sin gracia, a alguien soso.