Alberto Manguel recoge el Premio Formentor de las Letras 2017
LECTURA

El escritor Alberto Manguel recoge el Premio Fo...

El escritor Alberto Manguel recoge el Premio Formentor de las Letras 2017

En el marco de las Conversaciones Literarias de Formentor, el escritor, editor y defensor de los libros como vehículo de la cultura se alza con un premio que reconoce su obra y trayectoria literaria.

El adolescente que le leía a Borges Premio Formentor de las Letras 2017

A mediados del siglo pa sado lo recogieron  autores como Jorge Luis Borges, Samuel Beckett y Jorge Semprún. Y desde2011, cuando volvió a concederse el premio tras más de 50 años de parón, lo han hecho Carlos Fuentes, Juan Goytisolo, Javier Marías, Enrique Vila-Matas, Ricardo Piglia y Roberto Calasso.

Este año, el galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2017 ha sido el escritor argentino canadiense Alberto Manguel, quien acaba de recibirlo en el marco de las Conversaciones Literarias de Formentor (y en los jardines del hotel Formentor, a Royal Hideaway) de manos del jurado formado por Inger Enkvist, Lila Azam Zanganeh, Daniel Fernández, Francisco Jarauta y Basilio Baltasar, quienes decidieron, por unanimidad, reconocer su obra por “constituir una de las más lúcidas indagaciones en la historia orgánica de la biblioteca universal”.

“Es una responsabilidad enorme”, dijo el escritor el pasado mes de mayo, cuando se anunció el fallo del premio que acaba de recoger. “Supone tener un poco la arrogancia de aceptarlo cuando uno sabe quiénes son los otros ganadores del premio”, añadió el que también es el director de la Biblioteca Nacional de Argentina.

Según afirmó el jurado, “sus elocuentes ensayos nos han permitido seguir la pista del largo peregrinaje de los libros y el orden prodigioso que los acoge en las instituciones vertebrales de la cultura. La minuciosa recreación del arte de leer, la pericia con que los lectores aprenden a comprender la inmensidad del mundo, pertenecen al enciclopédico saber con que Alberto Manguel ha retratado la vida de los libros”. Y prosigue: “Gracias a su obra, nuestro tiempo recuperará el respeto que el libro merece como artefacto inteligente. Su uso cotidiano perfecciona las habilidades cognitivas y contribuye a la plenitud de una sociedad cultivada”.

Escritor, traductor, editor y defensor acérrimo de la obra escrita, en su discurso de agradecimiento Manguel habló de la inmortalidad que concede la escritura y la lectura: “Eso sentí yo allá lejos y hace tiempo, la tarde, por ejemplo, en que, acompañando al joven Axel de Hamburgo, descendí por el volcán Sneffells al centro de la Tierra, siguiendo las huellas de Arne Saknussemm. Yo estaba allí, con esos intrépidos aventureros, allí en uno de los confines del mundo, allí en un siglo que no era el mío. Con el libro de Verne en la mano, yo me despojaba de mi identidad convencional, del nombre que mis padres me habían dado, de mi edad y nacionalidad declaradas en mi partida de nacimiento, de todo límite salvo aquel que mis temores imponían a mi incipiente curiosidad. Entonces supe, intuitivamente, que aquello que me alentaba no era una necesidad como respirar o beber agua, sino algo que yo no supe entonces nombrar y que ahora sé era deseo: el deseo de eso que aún no había ocurrido, que yacía más allá del horizonte y que se convertiría con el correr de los años en costumbre esencial. La lectura me ofrecía, y me ofrece aún, como espectador privilegiado, el reino de este mundo y de todo otro mundo imaginable, de manera más íntima y convincente que la realidad misma”.

Un capítulo más de éxitos

La relación de Manguel con la literatura comenzó de una manera singular y especial a mediados de los 60 y mientras trabajaba por las mañanas en la librería Pigmalion de Buenos Aires. Uno de sus clientes habituales era Borges, y dado que el escritor estaba prácticamente ciego, le pidió a Manguel que le leyera libros en su casa. El joven aprendiz aceptó, y entre 1964 y 1968 se dedicó, todas las noches de la semana, a amenizar la vida del escritor argentino. “Me hacía leer cuentos que él conocía de memoria, me interrumpía y hacía comentarios sobre la estructura, el estilo…”, cuenta Manguel en una entrevista sobre su relación con Borges.

Tras trabajar en la editorial Galerna, en 1969 Manguel cruzó el charco para llegar a Europa, donde trabajó como lector para varias editoriales como Denoël, Gallimard y Les Lettres Nouvelles en París, y Calder & Boyars en Londres. Dos años después de haber cogido la maleta y residir en la ciudad de la Torre Eiffel y la cultura, el periódico argentino La Nación le premió por una colección de cuentos que había escrito y un año más tarde, en 1972, volvió a su Buenos Aires para trabajar, durante un año, en el mismo diario que le había dado el galardón.

Recibió su primera distinción literaria estando en París en 1971: se trataba de un premio del diario argentino La Nación por una colección de cuentos, galardón que compartió con Bernardo Schiavetta. En 1972 regresó a Buenos Aires y trabajó durante un año en el citado periódico y en 1974 aceptó el empleo que le ofreció la editorial Franco Maria Ricci en Milán. Allí conoció a Gianni Guadalupi, con quien escribió Guía de lugares imaginarios, un viaje por lugares de ficción de la literatura mundial como Shangri- La, Xanadú, Atlántida, Oz de Lyman Frank Baum, El País de las Maravillas de Lewis Carroll, Utopía de Tomás Moro, Narnia de C. S. Lewis y otros.

Milán fue su siguiente parada, donde recaló en 1974  tras aceptar un trabajo en la editorial Franco Maria Ricci. Allí conoció a Gianni Guadalupi, con quien escribió Guía de lugares imaginarios, un viaje por lugares de ficción de la literatura internacional como Shangri- La, Xanadú, Atlántida, Oz de Lyman Frank Baum, El País de las Maravillas de Lewis Carroll, Utopía de Tomás Moro, Narnia de C. S. Lewis…

Tras vivir en Tahití, París, Milford o Toronto, su primera novela, News from a foreign country came ganó en 1992 el Premio McKitterick otorgado por la Sociedad de Autores del Reino Unido.

En diciembre de 2015 fue nombrado director de la Biblioteca Nacional de Argentina y hace justo un año fue elegido académico de número de la Academia Argentina de Letras, donde era miembro desde julio de 2013.

El Premio Formentor de las Letras 2017, el galardón de los escritores

El objetivo del Premio Formentor es claro: contribuir a consolidar y reconocer a los autores que han mantenido su esencia literaria.  Impulsado por diferentes editores europeos como Carlos Barral, Antoine Gallimard o Einaudi, en 1961 se concedió el primer galardón, algo que continuó en el tiempo hasta 1967.

Y es que durante la década de los 60, Formentor (hoy Formentor, a Royal Hideaway Hotel) fue una referencia de la cultura y vanguardia de la edición europea y uno de los foros literarios más importantes y reconocidos. Durante años, allí se reunieron los máximos exponentes de la literatura en tertulias, encuentros y debates recreando una atmósfera especial que atrajo la mirada y la atención de algunos de los nombres propios sin los que hoy no se podría entender la historia de la cultura. Hablamos de Samuel Beckett, Jorge Luis Borges, Juan García Hortelano, Jorge Semprún…

En 2011, y con motivo del 50 aniversario de este homenaje a los grandes autores literarios (dotado con 50.000 euros), las familias Barceló (propietaria del hotel Formentor) y Buadas, mecenas del Premio Formentor de las Letras, recuperaron el galardón, que desde entonces han recibido Carlos Fuentes (2011), Juan Goytisolo (2012), Javier Marías (2013), Enrique Vila-Matas (2014), Ricardo Piglia (2015) y Roberto Calasso (2016).