Ruta 'slow travel' por los pueblos más bonitos de Alicante

Cinco secretos a voces en la Costa Blanca que todo viajero amante de las experiencias auténticas y el turismo consciente debería sumar a su lista de viajes 


La provincia de Alicante es sobre todo conocida por sus bondades para la época estival y como un destino donde disfrutar del tándem sol y playa, pero en la Costa Blanca hay mucho que recorrer y descubrir en cualquier época del año. Sus bellos pueblos blancos a orillas del Mediterráneo convierten cualquier escapada en una experiencia perfecta y llena de autenticidad, y en opciones interesantes para practicar un turismo consciente conectado con la naturaleza. He aquí cinco de los pueblos más bonitos de Alicante que no deberás pasar por alto en tus próximas vacaciones en la Costa Blanca.

La Nucía, ejemplo mundial de ciudad sostenible

Comenzamos nuestra lista de los pueblos costeros más bonitos de Alicante con La Nucía, el lugar perfecto para disfrutar de un baño en las playas del Mediterráneo al mismo tiempo que de rutas de senderismo por la Serra Gelada. En ella se puede gozar de rutas como su travesía homónima y de otras menos exigentes como la del Faro del Albir, o aprovechar para visitar la Font de la Favara, el principal pulmón verde de La Nucía, donde pararse a hacer un picnic o bañarse –si el tiempo acompaña– bajo su espectacular cascada natural.

A escasos minutos se sitúan los hoteles Barceló La Nucía Palms y Barceló La Nucía Hills, que juntos forman Barceló La Nucía. Con un concepto cálido, luminoso y mediterráneo enfocado en el disfrute y la calma, el hotel se ha convertido en referente mundial de sostenibilidad arquitectónica gracias a su arquitectura que convive en armonía con el entorno. Siguiendo la misma premisa encontramos varios de los edificios y enclaves que bien merecen una visita y que hacen de la Nucía una de las localidades más sostenibles del mundo, y que más premios y reconocimientos acumula en este sentido.

Gracias a su situación cercana tanto a la Playa de Levante como al Parque Natural de Serra Gelada, alojarse en Barceló La Nucía es sinónimo de descanso entre playa y montaña

Entre ellos destaca el edificio LAB Nucía, un espacio vanguardista y altamente funcional concebido a modo de laboratorio de empresas y que ofrece también cursos y seminarios de todo tipo. Otros ejemplos de arquitectura sostenible los encontramos en el Auditori de la Mediterrànea y el Centro Cultural de la Nucía, donde es posible disfrutar de un amplio programa de actividades musicales y culturales, o el Centro de Educación Medioambiental El Captivador, que tiene como objetivo difundir la riqueza natural de la zona mediterránea. Un plan que no puede faltar un domingo en la Nucía es darse una vuelta por el rastro, uno de los principales reclamos de la localidad donde encontrar auténticas joyas y curiosidades de lo más variopintas en sus casi 700 puestos.

El Centro Educativo Medioambiental (CEM) de La Nucía

Benissa, playa y montaña en uno de los pueblos más bonitos de Alicante

Situado en la Marina Alta alicantina, pasear por Benissa es disfrutar de calles estrechas y empedradas con un marcado sabor medieval, celosías inspiradas en los moriscos y la gracia aristocrática de sus antiguas mansiones. Con 4 kilómetros de costa, también cuenta con pequeñas calas resguardadas y tranquilas bahías donde disfrutar del esnórquel admirando la riqueza, la diversidad y colorido de sus especies submarinas. Un pueblo blanco que atesora en él las zonas de baño más paradisíacas de Alicante. 

Entre los siglos XV y XVI, Benissa sufrió numerosos ataques de los piratas berberiscos. La población continuó siendo mayoritariamente musulmana en las zonas de campo, mientras que la población cristiana se asentó principalmente en el casco urbano

Pero si uno quiere sumergirse por completo en la cultura local de este pueblo entre el mar y la montaña deberá empezar por probar su rica gastronomía. Uno de sus must es, sin duda, el putxero de polp, un plato tradicional con arroz, pulpo, patata, boniato y almendras. De entrante, nada como deleitarse con un platillo de butifarra (morcilla) o blanquet (morcilla blanca), dos de los embutidos más celebrados en la comarca de la Marina Alta. Para bajar esta delicia, nada como recorrer el paseo ecológico, situado a 10 km del casco urbano, y con una extensión de 3 kilómetros entre calas, increíbles playas y unas vistas de infarto.

Por último, si eres de los que disfrutan descubriendo un destino sobre dos ruedas, deberás saber que esta es una zona ideal para ello. Tanto es así que Benissa cuenta con dos rutas de bicicleta: la primera de ellas, de unos 28 km, llega hasta Parcent a través de la Sierra de Bèrnia; la segunda, es una ruta circular de alrededor de 20 Km y que pasa por Xaló entre viñedos de uva moscatel, responsable de los ricos caldos de la zona que deberás probar antes de partir.

Cala Baladrad en la costa de Benissa

Altea, la cúpula del Mediterráneo

Ubicado en una de las bahías de la costa mediterránea, Altea es sin duda uno de los pueblos más bonitos de Alicante, rico en cultura, historia y belleza natural. Las fachadas blancas, las calles empedradas, las iglesias de cúpula azul y el puerto pesquero han convertido a Altea en uno de los pueblos más famosos de la zona. Para conocerlo a fondo, lo mejor es comenzar por su emblemática calle Costera del Mestre de la Música, y subir por las escaleras que nos marcan el camino hacia la parte más bonita de Altea, y una vez allí visitar lugares como el Palau de Altea, los edificios de las calles Salamanca y Portal Vell, el Paseo Marítimo o la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo. 

En Altea se han encontrado vestigios de íberos, romanos y musulmanes.

Los aficionados a las caminatas están de suerte en Altea, ya que cuenta con cinco itinerarios que te llevan a los principales puntos de interés de la zona rural de la localidad. Una de las más recomendables es la ruta de El Camino Real o ruta verde, una ruta sencilla de menos de 3 kilómetros, que recorre el antiguo Camino Real, junto al mar, pasando por Cap Negret y la playa de La Olla. Con algo más de 8 kilómetros, la ruta roja recorre el Camí Fondo conectando Altea con Altea la Vella, y discurriendo por bonitos espacios naturales y la ribera del río Algar. Por su parte, la ruta naranja, de la misma longitud, recorre las partidas de Quintanes y Barranquet, pudiendo visitar antiguas ermitas y seguir el camino viejo de Alcoy del siglo XVII.

No deberemos dejar Altea sin visitar Altea la Vella, una desconocida pedanía de la época medieval a poca distancia de Altea, así como la Iglesia del Arcángel Miguel, la primera Iglesia Ortodoxa Rusa de España; una auténtica joya realizada en madera situada a pocos kilómetros del centro.

Playa Albir, en Altea

Villajoyosa, la ciudad alegre

Villajoyosa es la capital de la Maria Baja alicantina y la localidad pesquera más tradicional y uno de los pueblos más bonitos de Alicante con playa. Situada a 35 kilómetros de Alicante, y a menos de 15 km Benidorm, esta localidad ha sabido conservar su esencia de villa marinera, atrayendo a un tipo de turismo más tranquilo

Si algo que sorprende en esta alegre ciudad de Alicante son sus playas y calas distribuidas a lo largo de 15 km

Con una historia de 3.000 años que se remonta a la Edad del Bronce, cuenta con una riqueza histórica incalculable. Uno de sus mayores atractivos turísticos son sus ruinas romanas como las termas de Allon, construida entre 85 y 110 d. C.; o el Santuario de la Malladeta, un pequeño cerro con impresionantes vistas al mar que casi 3 siglos atrás fue el lugar escogido por los íberos para levantar un templo en honor a su Diosa Madre. Otros enclaves que merecen la pena una visita son el Pantano del Amadorio, la fábrica y el museo de Chocolates Valor o el Barrio de los Pescadores, donde disfrutar del pescado y marisco más fresco y de arroces típicos como el arrós amb llampuga, arrós amb ceba o arrós amb espinacs.  Y si quieres llevarte la mejor foto de vuelta, no te pierdas el Faro de Villa Joyosa (imagen de portada), junto al Club Náutico, en el mismo puerto.

Las coloridas fachadas de Villajoyosa son uno de los encantos más fotografiados de la localidad alicantina

Pero si algo que sorprende en esta alegre ciudad de Alicante (no hay más que ver las coloridas fachadas de sus edificios para dar buena cuenta de ello) son sus playas y la calidad de sus aguas. Casi 15 km de arenales y pequeñas calas donde destacan la Cala nudista Racó del Conill; la Playa del Torres, ideal para familias; la siempre tranquila playa El Paraíso o la colindante cala Bol Nou.

Las playas de Villajoyosa son consideradas como algunas de las mejores de la provincia de Alicante