Su cuidada arquitectura y el blanco inmaculado de las fachadas de las viviendas recuerdan a las casas de los pueblos pesqueros de antes. Sencillo y muy tranquilo, hoy día Binibeca es un punto turístico de obligada visita si recorres la isla durante las vacaciones. Eso sí, para visitarlo se debe respetar la tranquilidad y el silencio que el pueblo ofrece. Veamos por qué.
- Qué es Binibeca Vell y por qué es tan famoso
- Binibeca, cómo nació esta población
- Qué ver en Binibeca
- Restaurantes donde comer en Binibeca
- Playas y calas: Torret, Binibeca y Biniancolla
- Consejos para la visita
- Otros pueblos bonitos en Menorca
Qué es Binibeca Vell y por qué es tan famoso
Este núcleo de población, creado a principios de los años 60 del pasado siglo a partir de un antigua aldea de pescadores y su marina, es hoy uno de los lugares más fotografiados de Menorca. La razón es que el conjunto de casitas encaladas conforma una estampa tan armónica y atractiva como atemporal. De hecho, podría encontrarse en cualquier otro país del arco mediterráneo.
El paseo por las calles empedradas, entre los macizos florales que cuelgan de las viviendas, las vistas al Mediterráneo y el relajado ambiente que se respira casi en cualquier momento del año justifican sobradamente la visita.
Conviene no confundir Binibeca Vell con Binibeca Nou, que es la urbanización moderna construida junto a ella, apenas separada por un cinturón de pinares, y con un estilo bastante diferente. Así, la segunda se caracteriza por los chalets y apartamentos vacacionales, con dimensiones bastante mayores a las viviendas de la primera.
Frente a Binibeca Nou está la playa que comparten ambos núcleos. Se trata de Cala Torret, que también es el nombre de una pequeña urbanización donde hay algunos comercios, restaurantes y terrazas.
Binibeca, cómo nació esta población
La idea inicial era crear un poblado idílico que atrajera a intelectuales, bohemios y escritores, que encontrarían en Binibeca el lugar perfecto para la inspiración. De hecho, se consiguió y uno de los pintores más conocidos de la zona: Frances Poch Romeu se enamoró de Binibeca y la plasmó sobre el lienzo en numerosas ocasiones. Así es como un grupo de promotores de la zona decidió construir esta pequeña zona costera, levantando unas 165 casas, locales y tiendas.
Se buscó que el poblado mantuviera una arquitectura homogénea: de ahí las cuidadas fachadas de todas las casas encaladas en blanco, con balcones de madera y con baja altura. La primera vivienda en construirse fue casa Candi y las últimas vieron la luz en la década de los 70. A lo largo de todo el pueblo se pueden leer carteles invitando a la calma y a disfrutar de la localidad sin prisas y en silencio, respetando así a sus vecinos.
Así es como se fue configurando Binibeca poco a poco. En realidad, no hubo demasiados planos ni muchos detalles, sino que se fue creando a medida que se iba adaptando al terreno de la zona.
En invierno, la localidad queda casi deshabitada y es cuando se aprovecha para pintar de nuevo las casas, se llevan a cabo tareas de mantenimiento de los jardines y calles empedradas. Después, llega la primavera y el verano, y aloja a cientos de curiosos y turistas que quieren disfrutar de un día en este peculiar lugar.

Qué ver en Binibeca
El pueblo se encuentra situado a unos 8 kilómetros de Mahón, en la costa sureste de la isla. Llegar hasta Binibeca es muy sencillo: sólo hay que tomar la carretera que va en dirección a Sant Lluís y después coger el desvío a Binibèquer Vell (o Binibeca Vell). Aunque ha enamorado a muchos, hay quien tiene una actitud crítica con este pueblo el tener una intención claramente turística.
Sin embargo, quienes lo visitan concuerdan en que es un lugar con mucho encanto. En él disfrutarás de un recorrido por sus calles laberínticas y llenas de cuestas. También de sus pequeñas casas, pintadas en color blanco y con balcones de madera. Y todas, con una estructura similar. Así es Binibeca, un pueblo muy pequeño en el que apenas viven 200 familias, y cuya arquitectura blanca y encalada recuerda a la propia de las Islas Griegas.

Binibeca
Plaza Mayor
Esta plaza es el principal punto de encuentro y recuerda a la de tantos y tantos pueblos marineros del Mediterráneo. Un espacio fundamentalmente peatonal, flanqueado por tiendas, restaurantes, terrazas y muy próximo al mar. Desde aquí se accede al antiguo poblado de pescadores y a las vías principales que comunican las diferentes partes del complejo, incluido el paseo marítimo y el embarcadero.
La iglesia de Binibeca
Situada junto a la Plaza Mayor, es una construcción sencilla tanto en su concepto estético como por los materiales utilizados. Su estilo es atemporal (se levantó, como el resto de la urbanización, en los años 70), con un estilo muy mediterráneo. Si por algo destaca es por la espigada torre del campanario, coronada por una cruz que es visible desde muchos puntos del complejo.
Embarcadero y barcas de pescadores
Fue este amarradero el que enamoró a los promotores de Binibeca Vell, cuando lo visitaron en los años 60, convenciéndoles de levantar aquí su urbanización. Hoy este pequeño puerto, con sus llauts, sus barcas de pesca y sus pequeñas naves de recreo, preserva aquel encanto. Y, con el azul intenso del mar y la blancura de las casas del poblado que se perfilan al fondo, constituye una de las imágenes más atractivas de Menorca, tal y como se puede comprobar en tantos perfiles de redes sociales.
Miradores hacia el Mediterráneo
Uno de los grandes atractivos de Binibeca Vell es que casi desde cualquier punto hay vistas al mar, con la torre de la iglesia y el pequeño embarcadero en primer plano. Entre los más atractivos y conocidos están Caló d’en Fust, la terraza del bar Bambú y el paseo marítimo. Pero recorriendo los callejones de la urbanización es fácil encontrar aberturas entre las viviendas por las que se cuela toda la belleza y esencias del Mar Mediterráneo.
Restaurantes donde comer en Binibeca
Si planeas una visita a este pueblo, es recomendable informarse por adelantado sobre la oferta disponible y llegar con una reserva para evitar sorpresas, sobre todo si te animas a venir en período vacacional. A la hora de comer, en Binibeca hay una pequeña variedad de bares escondidos entre sus calles, junto con algunos restaurantes. Si lo tuyo es la cocina asiática, en el Paseo Marítimo, 38 podrás encontrar Bambú Menorca, un restaurante de inspiración japonesa con una plancha estilo “robata” mezclada con otras técnicas de cocina tradicionales. Aquí, podrás disfrutar no solo de unos platos deliciosos, sino también de unas increíbles vistas al mar.
En la carretera que va de Sant Lluís a Binibeca, en el cruce del camí de Torret, se encuentra el restaurante Caraba, que cuenta con una terraza y un jardín muy agradables. A nivel gastronómico, ofrece una cocina tradicional con toques fusión muy recomendable. Pero si lo que te apetece es disfrutar de la gastronomía tradicional y local mallorquina, te recomendamos el restaurante El Faro, especializado en arroces de todo tipo (con marisco, arroz negro, con bogavante…) mientras disfrutas también de unas vistas privilegiadas al mar. Tómatelo con calma: aquí el tiempo se para.
Playas y calas: Torret, Binibeca y Biniancolla
Además de perderte en sus calles o subir a lo alto del pueblo y contemplar los tejados blancos sobre el mar de Menorca, puedes hacer una parada en alguna de sus playas o calas.
- La playa de Binibeca o, como muchos la conocen en la isla, playa de Binibèquer está enclavada en una urbanización, pero eso no le hacer perder encanto. Se encuentra rodeada de pinos, el agua es transparente y su arena dorada aporta una imagen muy especial. Está situada a 6 kilómetros de Sant Lluís y a 12 kilómetros de Mahón.

- Cala Torret es otro estilo de playa porque está rodeada de rocas, pero también es muy tranquila y en ella se pueden practicar deportes como el esnórquel y el submarinismo. Es una cala situada en el entorno de la urbanización que también lleva su nombre. En ella hay un par de chiringuitos y también tiene zona de pinos para resguardarse del sol.
- Cala de Biniancolla: está situada al sureste de Menorca, entre Binibeca y Punta Prima. Se trata de una pequeña y coqueta cala en la que hay también varios alojamientos turísticos y un hotel, así como barcos anclados en el puerto siempre preparados para recorrer la isla.
Consejos para la visita
El principal consejo a la hora de visitar Binibeca Vell es hacerlo, si se puede, fuera de la temporada de verano. El gran éxito de la localidad en los últimos años ha provocado que en ciertos días de esa estación sea literalmente imposible aparcar en la zona, o que esto solo sea posible si se madruga bastante. Algo que, desde luego, no ocurre durante el resto del año, cuando el ambiente es mucho más tranquilo.
De hecho, no hay que perder de vista que en Binibeca Vell hay vecinos, permanentes o temporales. Y que si han elegido este lugar es, precisamente, por su singularidad y tranquilidad. Así que durante la visita sería recomendable respetar el silencio y el ambiente que se respira en el poblado. Por supuesto, hay que evitar entrar en las propiedades, preservando la privacidad de quienes residen en ellas.
Por otro lado, verano las temperaturas pueden ser bastante elevadas, sobre todo en las horas centrales del día, así que conviene vestir ligeros pero con un calzado adecuado para el pavimento de piedras. Sin duda, el mejor momento para visitar Binibeca Vell es la caída de la tarde, prolongando el momento con una cena en alguno de sus restaurantes.
Otros pueblos bonitos en Menorca
Lo cierto es que hay muchos otros pueblos bonitos en Menorca, algunos de ellos relativamente recientes, como Binibeca y otros con un prolongado pasado. De todos ellos podemos destacar los siguientes:
- Ferrerías: este pueblo es conocido por sus fábricas de calzado donde se siguen elaborando las célebres abarcas menorquinas. También es recomendable la visita a Ferrerías por su coqueto casco urbano, en donde destacan construcciones como el castillo de Santa Águeda y la iglesia de San Bartolomé, además de espacios urbanos tan agradables como la plaza de la Pescadería.
- Fornells: aunque todo el mundo viene a Fornells en busca de la célebre caldereta de langosta que elaboran sus mejores restaurantes, lo cierto es que este es un bonito pueblo marinero, con sus recoletas casitas (algunas pintadas de colores), que regala una agradable visita. Muy cerca del casco histórico está la torre de vigilancia que los británicos levantaron en el siglo XIX y que hoy es un magnífico mirador a este tramo de costa.

- Es Mercadal: en el centro de la isla, Es Mercadal es el punto de confluencia de las principales vías de Menorca. Célebre por su gastronomía y, sobre todo, por sus ensaimadas, también merece una visita por el Monte Toro, máxima altura isleña, donde está el santuario dedicado a la Virgen. No hay que dejar la oportunidad de pasear y comprar entre los puestos del mercado semanal de esta localidad, los jueves por la tarde.

- Alayor: el paseo por las calles empedradas y sinuosas de Alayor es uno de los más agradables de Menorca. Entre los lugares de visita obligada está el patio de Sa Llura, antiguo claustro franciscano, el palacio de Can Salort y la iglesia de Santa Eulalia. Muy próximos están los complejos talayóticos de Torrellafuda y Torrellisar Vell.

- Es Castells: además de ser la población más oriental de Menorca y el primer punto de España donde se ve el sol cada día, Es Castells es el lugar donde más evidente se hace la ya pasada presencia de la dominación británica. Además, el muelle de Cales Fonts es, por su singularidad, uno de los puntos más fotografiados de la isla.
