Girona tiene los ingredientes perfectos para hacer un cóctel que engatusa a niños y mayores: historia y leyendas, una naturaleza increíble y el mar. Con esta mezcla es imposible que alguien se aburra, pero, por si acaso, aquí te mostramos siete planes para que se divierta toda la familia.
Selección de planes adaptados a niños
Visitar el centro
Girona es una ciudad de leyendas en cada esquina, con edificios históricos y puentes de piedra. Estas historias suelen ser una buena forma de captar la atención de los niños a la hora de recorrer el casco histórico de una ciudad.

No hay que olvidarse de ir a besar el culo a la leona, ya se sabe el dicho, que “nadie vuelve a Girona si no besa el culo de la leona”; o de descubrir qué hace una bruja boca abajo en la catedral y tratar de ver, entre las aguas del río, a la Cocollona, una mezcla de mujer con escamas de pez y alas de mariposa.
También merece la pena recorrer la judería y detenerse en los baños árabes, un monumento misterioso hasta en su origen. Al llegar la tarde, uno de los lugares más bonitos para recorrer con los niños son las casas de colores en el río Onyar.
Tomar un helado en Rocambolesc
Sólo visitar esta heladería en pleno centro de Girona es ya un gusto para todos los sentidos, pero sobre todo para el gusto y la vista. El local imita una antigua fábrica de dulces, algo así como una especie de Charlie y la Fábrica de Chocolate catalán.
Pero es que además es un paraíso para los amantes de los helados y de las golosinas y una cita que volverá locos a los más pequeños, pero también a sus padres.
La heladería es otra de las dulces locuras de Jordi Roca, de los hermanos responsables del Celler de Can Roca, y un lugar único para probar el helado de leche de unicornio o el de la Coca de Sant Joan. Aunque no la única porque también hay un Rocambolesc Confitería junto a la heladería.
Un paseo en barca por el lago Banyoles
El lago Banyoles es un lugar mágico para ir con niños, una especie de Lago Ness catalán puesto que cuenta una leyenda que en una grieta cercana, sobre la que se vierte agua del lago, vive un dragón milenario.

Sin embargo, lo divertido ahora no es tanto tratar de dar caza al dragón, sino montar en uno de los barcos que recorren sus aguas y navegar por el estanque y el lago para poder tener una visión diferente de ese maravilloso espacio.
El viaje dura unos 40 minutos, pero algunas embarcaciones ofrecen incluso comer en mitad de sus aguas.
Un viaje en globo
Es una actividad que se ha puesto de moda en muchos destinos, pero que en Girona tiene un encanto especial porque desde el aire es increíble ver la mezcla de naturaleza y el mar. Esta experiencia se puede realizar con niños a partir de cinco años para que puedan apreciar bien la región del Ampurdán, del Bajo Ampurdán y hasta la zona volcánica de la Garrotxa, según la ruta que se elija, pero a una altura de hasta a 1.200. Es decir, es fácil distinguir desde el cielo el río Ter, el Golfo de Roses, las Islas Medas y hasta el Cabo de Creus.

Visitar la Fundación Mona en Riudellots de la Selva
A 12 kilómetros del centro de Girona, en Riudellots de la Selva, hay un lugar inesperado donde los más pequeños van a disfrutar muchísimo. Se trata de la Fundación MONA, una reserva donde se les da otra vida distinta a chimpancés y macacos rescatados de circos, de platós de televisión o utilizados en actividades de este tipo de eventos de entretenimiento.
Hay visitas especiales con niños en las que se les explica cómo proteger a estos primates para luego pasar a ver cómo viven aquí los monos y macacos, en libertad y con seguridad.
Recorrer el Parque de la Devesa
Es el parque urbano más grande de toda Cataluña ya que cuenta con 40 hectáreas y miles de árboles centenarios. Es un lugar único para pasear, para hacer deporte o para recorrerlo en bicicleta con cierta calma para disfrutar de las especies de plantas y flores con las que cuenta, algunas de ellas han venido directamente de América.

Llaman mucho la atención los 2.500 plataneros cerca del Campo de Marte que se han convertido en los árboles más altos del país ya que se plantaron muy cerca unos de otros y sólo tenían espacio para crecer a lo alto y no a lo ancho.
La balsa de la Devesa es otro de los puntos fijos en las rutas con niños puesto que cuenta con una gran variedad de patos.
Un día de playa
Aunque hay algunas calas mucho más cerca de Girona, la playa de S’Abanell, en Blanes, es una de las preferidas para las familias con niños, puesto que cuenta con una longitud de más de dos kilómetros de distancia.

Se trata de una zona natural de arena dorada mezclada con otra más gruesa que varía a lo largo del año por las tormentas. Cuenta con un club infantil y todas las comodidades que podamos necesitar para tener un día perfecto con toda la familia.
No nos podemos marchar sin recorrer el paseo marítimo y tomarnos un helado en algunos de los bares y restaurantes de la zona.
Recomendaciones y consejos
La mejor época para visitar Girona es la primavera y sobre todo el verano ya que nos permite disfrutar de buenas temperaturas para poder pasar el día en el mar. También la montaña es un buen plan en esa época del año puesto que es más fácil hacer rutas en bicicleta o caminando y conseguir así un poco de fresco.
Por eso, nuestro primer consejo es echar a la maleta el bañador, pero también unas botas para caminar por la montaña y una buena sudadera para las noches.
Si nuestro viaje es en invierno, deberíamos echar ropa de nieve y acercarnos a algunos de los puntos montañosos que se tiñen de blanco porque los niños se lo van a pasar en grande jugando con las bolas de nieve.
Dónde dormir en Girona
Uno de los mejores lugares para descansar con niños es el Hotel Roses Platja, en primera línea de playa. Es un edificio con mucho encanto que cuenta con salida directa a la zona de baño a través de un área ajardinada muy bonita para estar con los más pequeños.
Este hotel de estilo colonial está a menos de 300 metros del centro de Roses, lo que nos permite igualmente acceder a una amplia gama de servicios.
Sus 167 habitaciones están preparadas para clientes familiares y, de hecho, la mayoría cuentan con una terraza privada y vistas al mar para que los pequeños, y los mayores también, se dejen hipnotizar a todas horas con el ir y venir de las olas.
El hotel cuenta además con piscina y una zona de solárium para tomar el sol y un bar con terraza que es ideal para tomar el aperitivo o una cerveza al caer la tarde y disfrutar del atardecer
Dentro de la oferta gastronómica del Roses Platja también se incluye un restaurante buffet especializado en cocina mediterránea y saludable.
