Las cuevas que conforman Blue Grotto, en el sureste de Malta, son obra del trabajo erosionador del mar durante miles y miles de años, pero sólo los pescadores de la zona sabían de su existencia hasta que, según cuentan, los soldados británicos que estaban destinados en el archipiélago empezaron a pedirles a los malteses que se las enseñaran tras haber oído que el azul de esas aguas era diferente al resto del Mediterráneo.
De esta forma, empezaron las excursiones que siguen siendo uno de los atractivos turístisticos más importantes de la isla.
- Contexto natural de las cuevas marinas
- Información para la visita: precios, cómo llegar…
- Servicios en la zona
- Qué podrás ver en tu visit
- Qué ver en los alrededores
- Mejores hoteles en Malta
Contexto natural de las cuevas marinas
Estas seis cuevas marinas que conforman el espectáculo de la Blue Grotto han sido excavadas en los acantilados de Wied-iz-Zurrieq durante miles y miles de años. Desde arriba, se puede intuir algo de la maravilla natural que es el gran arco de entrada a la gruta principal, de 30 metros de altura, pero no su espectacularidad que ha hecho que se graben entre estas aguas y rocas películas como Troya y algunos anuncios muy conocidos.

La peculiaridad de estas cuevas es que el sol, sobre todo desde el amanecer hasta el mediodía, se refleja en el agua del mar y rebota en las paredes creando un juego de luces único, a veces en tonos azules otras en tonos morados, en función de la hora en la que la visitemos.
Entre las rocas de la gruta, cerca del pueblo, hay una zona de baño completamente virgen que permite darse un chapuzón, si el mar está calmado, o hacer buceo y snorkel para disfrutar de una costa llena de entradas y salidas por la erosión del mar en las rocas.
El interior de estas seis rocas conserva pasos estrechos donde no siempre pueden circular las barcas, en función de la marea, y corales por encima de las paredes que muestran la riqueza de su increíble fondo marino.
Información para la visita: precios, cómo llegar…
La mejor parte del día para visitar la Blue Grotto es desde el amanecer hasta el mediodía porque es cuando la luz mejor se refleja en las paredes de la cueva. Se puede llegar en autobús desde La Valeta, en algunas líneas que tienen la última parada justo en la Cueva Azul, y también en nuestro vehículo puesto que hay un aparcamiento para dejarlo.
Desde ahí hay que bajar al puerto, donde esperan las barcas que te llevarán a una excursión maravillosa y que no te puedes imaginar por mucho que veas la espectacularidad del lugar desde arriba.
La ruta de las barcas suele durar una hora más o menos, aunque se tarda unos 20 minutos en llegar al gran arco de entrada a la gruta. El precio es de unos 8 euros los adultos y 4 euros los niños.

Servicios en la zona
Ser una de las principales atracciones turísticas lleva consigo que el lugar cuente con todos los servicios que podamos imaginar: apracamiento, un merendero, un restaurante y hasta una heladería para pasar el tiempo que queramos disfrutando de los alrededores de la Cueva Azul.
Además, hay una parada de autobuses cercana, a la que sólo llegan algunas líneas pero bien comunicadas con La Valeta, que permite visitar este lugar de una manera muy sencilla también a los que no tengan un coche alquilado.
Cerca del puerto hay una pequeña zona de rocas que se ha acondicionado para el baño y que, si el mar lo permite, es un lujo porque sigue estando en un espacio bastante virgen.
Qué podrás ver en tu visita
La visita es ya un espectáculo nada más salir en la barca tradicional maltesa por el puerto habilitado. Las cuevas van ganando espectacularidad conforme te acercas en un camino que puede llevar 20 minutos hasta la entrada de la gran Cueva Azul. El arco de entrada, de 30 metros de alto, es inmenso cuando se está en una barca en mitad del mar. Además, hay que disfrutar de los distintos tonos azules de las aguas conforme atraviesas las grutas y del juego de luces y colores que proyectan en las paredes de roca según la hora del día.

En el interior el camino se ensancha y estrecha según avanzas y se pueden ver hasta rocas cubiertas de corales que le dan una gran belleza.
Pero la visita no es sólo a nivel del mar. Cerca de Blue Grotto hay varios miradores que dan una imagen aérea de esta belleza natural y también rutas de senderismo que llegan hasta los acantilados Dingli, por ejemplo.
Qué ver en los alrededores
Muy cerca de la Cueva Azul hay varios yacimientos arqueológicos que pueden visitarse.
Por un lado están dos de los templos prehistóricos más importantes de Malta, el de Ta’Hagrat y el de Skorba, que fueron construidos entre los años 3600 a.C. y 3200 a.C. Se pueden visitar los dos sin problema porque, además, están separados por algo más de un kilómetro.
Lo más destacado de Ta’Hagrat es que cuenta con un megalito de 5 metros de altura, que es el mayor del país. En este caso, las ruinas del templo están en mejor estado que las de Skorba.
También podemos llegar desde la Blue Grotto a Hagar Qim, una antigua torre de vigilancia con unas vistas increíbles sobre el islote de Filfla, deshabitado.

Mejores hoteles en Malta
Uno de los mejores lugares para alojarse en esta isla es el Barceló Fortina Malta, ya que está ubicado en Sliema, una ciudad pegada a La Valeta pero que cuenta con todo tipo de comunicaciones para recorrer todo Malta.
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Sus 183 habitaciones con terraza, la mayoría con unas vistas espectaculares al Mediterráneo y, si tenemos suerte, a La Valeta, están diseñadas para cuidar el mínimo detalle que pueda necesitar el cliente en toda su estancia.
El Barceló Fortina Malta tiene una oferta gastronómica con especialidades locales y platos internacionales, un spa sólo para adultos y un centro de bienestar para una relajación completa.
Además, gracias a su ubicación, en pleno paseo marítimo, está muy cerca de muchas tiendas, bares y restaurantes.
