Mérida, con su teatro romano como estampa más reconocible, no solo guarda vestigios de su glorioso pasado imperial, sino también una riqueza gastronómica que seduce a todo viajero. La capital extremeña es tierra de productos auténticos: quesos curados en la dehesa, jamón ibérico de bellota, aceites de oliva intensos y vinos con denominación de origen. Comer en sus restaurantes, tabernas y bares es adentrarse en un mosaico de sabores que, como sus ruinas, conectan el pasado con el presente en una armonía que solo Mérida sabe servir en la mesa.
- Tapas y bares en el centro histórico
- Restaurantes modernos y de fusión
- Tapas y bares en el centro histórico
Mejores restaurantes de cocina tradicional: mesas donde late la esencia extremeña
Mérida conserva un vínculo profundo con la cocina tradicional extremeña, y muchos de sus restaurantes son guardianes de recetas heredadas. Uno de los más conocidos es Restaurante Rex Numitor, situado en pleno centro, que combina la elegancia de un comedor clásico con un menú basado en guisos de cordero (muy recomendada la lasagna de cordero y berenjenas), ibéricos y pescados de río. Aquí se puede probar la caldereta de cordero, uno de los platos más representativos de la zona, cocinado con paciencia y especias que recuerdan la cocina pastoril.
Otro punto de referencia es La Carbonería, ubicada en una antigua casa de piedra con techos abovedados. Su carta se centra en carnes a la brasa, destacando la presa ibérica y el solomillo acompañado de salsas caseras, pero también sorprende con platos de cuchara como las migas extremeñas, servidas con torreznos y pimientos. Comer en este lugar es sentirse dentro de la Extremadura más auténtica, donde cada ingrediente habla de la tierra.

Restaurantes modernos y de fusión: creatividad en la ciudad romana
La Mérida actual no se limita a la tradición; en los últimos años ha florecido una cocina de autor que juega con la memoria local y las técnicas contemporáneas. Un buen ejemplo es A de Arco, situado cerca del Arco de Trajano. Su propuesta mezcla producto regional con toques modernos: tartar de retinto, croquetas cremosas con matices de boletus y un arroz meloso de secreto ibérico con setas que muestra cómo la tradición puede reinventarse sin perder identidad.
Otro restaurante destacado es Sybarit Gastroshop, situado en pleno centro de Mérida, que ofrece una propuesta moderna sin renunciar a la autenticidad. Allí la presa ibérica se presenta acompañada por emulsiones ligeras y vegetales asados que realzan los matices de la carne, mientras que el bacalao luce con cremas de hortalizas locales y guarniciones poco comunes como chips de garbanzo tostado. La cocina de Sybarit Gastroshop demuestra cómo Mérida también es capaz de dialogar con la vanguardia gastronómica, convirtiéndose en un destino atractivo para quienes buscan experiencias culinarias más arriesgadas.
Tapas y bares en el centro histórico: la ciudad vivida a bocados
El tapeo es una de las formas más vivas de conocer Mérida. En las calles próximas al Teatro Romano y a la Plaza de España abundan bares donde probar pequeñas raciones que condensan la esencia de la cocina local. Uno de los referentes es Marilyn Bar, famoso por su ambiente desenfadado, sus croquetas de carrillada y jamón, su carne al ajillo y por platos que combinan tradición y toque moderno, todo en un entorno relajado. Ideal para quienes quieren combinar historia y gastronomía en una misma jornada, empezando con una caña cerca de monumentos milenarios.
También merece mención Bar Arcade, cerca de la Plaza de España, muy frecuentado por los emeritenses. Aquí se sirven tapas de calidad, como morcilla patatera, brochetas de ibérico o huevos rotos con jamón de bellota, y el servicio suele ser rápido y amable. Su proximidad al Puente Romano lo convierte en un alto perfecto tras recorrer la ribera del Guadiana. La ruta de tapas en Mérida no es solo un recorrido gastronómico, sino también social, donde se experimenta el ritmo cotidiano de la ciudad.
Otros sitios recomendables incluyen el Bar de Tapas Rialto, en la zona de Las Abadías, que combina un ambiente acogedor con platos clásicos como tortilla española, patatas bravas o pulpo a la gallega, perfectos para compartir al caer la tarde. Y también Serendipity, en la calle José Ramón Mélida, conocido por sus tapas creativas como berenjenas con miel de caña, panceta caramelizada y especialidades de autor, con terraza agradable para descansar entre rutas culturales.
