El nacimiento de esta iglesia, que pertenecía al convento de San Pablo, está marcado por el empeño de dos reinas medievales: Violante de Aragón y María de Molina. Sin embargo, fue el Duque de Lerma, en el siglo XVII, el que dotó a la institución de la mayoría de sus obras de arte con su patronato. En la actualidad, es uno de los monumentos más icónicos de Valladolid, sobre todo por su fachada principal.

  1. Historia de la Iglesia de San Pablo el Real
  2. Arquitectura y exterior de la iglesia con una fachada impresionante
  3. Qué podrás ver en su interior
  4. La Iglesia de San Pablo y los Reyes de España, una relación íntima
  5. Horarios y consejos para la visita de este templo dominico
  6. Consejos prácticos para la visita de San Pablo sin molestar

Historia de la Iglesia de San Pablo el Real, un icono en Valladolid

Ubicado en la actual plaza de San Pablo, este convento nació en el año 1276 cuando Violante de Aragón, esposa de Alfonso X el Sabio, donó los terrenos para su construcción pensando siempre en que fuera bajo la advocación de San Pablo.

A finales del siglo XIII, fue otra reina, María de Molina, la esposa de Sancho IV, quien impulsó su reedificación y amplió las obras del templo para convertirlo en el sepulcro de su hijo, el infante don Alonso.

El que marcó el diseño definitivo en piedra, en estilo gótico isabelino, fue el cardenal Juan de Torquemada, tío del famoso inquisidor, que entre 1445 y 1468 financió la iglesia como la vemos ahora con una sola nave y capillas entre contrafuertes.

Sin embargo, fue el Duque de Lerma, después de que Felipe III trasladara la capital del reino a Valladolid en 1601, el que asumió el patronato del convento y lo llenó de valiosas obras de arte.

Arquitectura y exterior de la iglesia con una fachada impresionante

El templo está considerado uno de los mejores ejemplos de gótico isabelino de Valladolid y un monumento clave en la visita de la ciudad, sobre todo por su fachada monumental, que fue un encargo al maestro Simón de Colonia y se concluyó en el año 1500.

Se trata de una fachada retablo, dividida en varios cuerpos esculpidos y un gran rosetón central.

La iglesia es de una sola nave muy amplia, con un crucero marcado y ábside poligonal. Además, cuenta con varias capillas entre los contrafuertes y una compleja decoración de pináculos y tracerías.

El conjunto también tiene influencias flamencas y alemanas con elementos mudéjares y detalles renacentistas junto a algunos cuerpos más clasicistas.

Gracias al patrocinio del Duque de Lerma se añadieron los escudos de los Sandoval y Rojas y las dos torres que flanquean la portada.

Qué podrás ver en su interior: una iglesia llena de obras de arte

El interior de la iglesia es muy austero pero guarda algunas joyas artísticas y arquitectónicas como sus bóvedas de crucería estrellada o la capilla mayor, donde podemos ver la gran talla del Cristo Crucificado de Juan de Juni, una pieza maestra del siglo XVI.

En esta capilla están enterrados Francisco de Sandoval y Rojas, el primer duque de Lerma, y su esposa, aunque sus esculturas funerarias fabricadas en bronce se exponen ahora en el Museo Nacional de Escultura.

Entre los tesoros escultóricos está el Cristo Yacente, de Gregorio Fernández, uno de los pasos más conocidos de la Semana Santa de Valladolid, pero también un Cristo en la Cruz policromado o un Santo Domingo de Guzmán.

Cuenta con retablos rococó y neoclásicos y dos lienzos de Bartolomé de Cárdenas.

No podemos marcharnos sin visitar la sacristía, que es de mediados del siglo XVI y que estuvo promovida por el cardenal Loaysa. Es uno de los espacios más interesantes de la iglesia, desde el punto de vista arquitectónico.

La Iglesia de San Pablo y los Reyes de España, una relación íntima

El templo de San Pablo está junto al Palacio Real y el Palacio de Pimentel, los sitios reales de Valladolid que fueron residencia de los Reyes Católicos, de su hijo Carlos I y de Felipe II cuando pasaban por la ciudad.

La iglesia ha formado parte de la historia íntima de la familia real española, sobre todo con la Casa de Austria: en San Pablo se bautizaron tanto a Felipe II como a Felipe IV. De hecho, cuentan que el hijo de Carlos I fue sacado por la ventana del Palacio de Pimentel, de la que ahora cuelga una cadena, para que su bautizo fuera en este templo y no en el de San Martín, que era el que le correspondía por jurisdicción.

Además, la Iglesia de San Pablo fue el escenario de la jura y proclamación de Carlos I como nuevo rey, en 1518, y siempre le tuvo mucho cariño.

Con el traslado de la capital a Valladolid en 1601 con Felipe III, el templo de San Pablo fue la iglesia habitual del rey y su valido, el duque de Lerma, promovió sus distintas remodelación y hasta la construcción de las dos torres.

Horarios y consejos para la visita de este templo dominico

La iglesia de San Pablo sigue siendo un templo en activo por lo que los horarios de visita están muy vinculados a la celebración de los distintos cultos. No hay rutas ni guías organizadas.

Lo mejor es acercarse durante los horarios de misa. De lunes a sábado suele estar abierta al culto por las mañanas pronto y los domingos hasta las 13 horas, más o menos.

Por las tardes, el horario de culto suele ser a las siete de la tarde aunque en verano se alarga hasta las ocho y media.

Consejos prácticos para la visita de San Pablo sin molestar

Hay que tener en cuenta que el templo está abierto para el culto por lo que lo mejor es visitarla justo antes o después de la misa y guardar siempre silencio y decoro.

Mejor no utilizar flash en las fotos para no interrumpir a los feligreses y calcular que necesitaremos también nuestro tiempo para disfrutar de la fachada.