Si dispones de tres días para visitar Valladolid, tendrás tiempo suficiente para conocer con calma su casco histórico, visitar algunos de sus museos más importantes y realizar pequeñas excursiones por los alrededores. La ciudad se encuentra en una posición privilegiada dentro de Castilla y León, lo que permite descubrir fácilmente algunos de los lugares más interesantes de la provincia a muy poca distancia.
Castillos medievales, pueblos con encanto y paisajes vinculados al río Duero forman parte de un entorno histórico y cultural que complementa perfectamente la visita a la ciudad. Por ello, este itinerario combina una primera jornada dedicada a Valladolid con dos días en los que se proponen escapadas muy cercanas.
La Plaza Mayor de Valladolid no es solo un espacio central de la ciudad: es un experimento urbano nacido de un incendio que acabaría influyendo en la forma de construir plazas en toda España y América.
La Catedral de Valladolid no es una catedral incompleta por descuido, sino el resultado visible de una ambición desmedida: ser uno de los grandes templos de la Europa del siglo XVI en una ciudad que aspiraba a ser capital del Imperio español.
Qué ver en Peñafiel, donde la historia y el vino se dan la mano: preciosas bodegas, un castillo y la tumba de Don Juan Manuel.
En la Ribera del Duero conviven calados medievales excavados en roca con proyectos firmados por arquitectos internacionales, en un paisaje extremo que define el carácter intenso de sus tintos.
Qué ver en Medina del Campo, uno de los lugares favoritos de los Reyes Católicos por la riqueza de sus conocidas ferias y sus palacios.
Entre el rumor lento del Duero y una historia que marcó el destino del mundo, Tordesillas conserva un pasado incómodo, poderoso y fascinante.
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