Sol, playa y muchísimo más: Alicante puede presumir de contar con decenas de pueblos con encanto en los límites de su provincia. Preciosos pueblecitos costeros con alma marinera o antiguos feudos de interior que conservan sus castillos y atalayas. Los pueblos con encanto de Alicante atesoran un extraordinario patrimonio histórico y natural: para no perdérselo, merece la pena reservar tiempo para visitar, al menos, algunos de ellos.
- Pueblos costeros en Alicante
- Pueblos históricos y medievales de interior en Alicante
- Cómo plantear una ruta de 3 – 4 días por los pueblos de Alicante
Pueblos costeros en Alicante
Altea
Con la inconfundible cúpula de azulejos de la iglesia de Nuestra Señora del Consuelo coronando la localidad (no en vano la llaman la Cúpula del Mediterráneo), Altea invita a perderse entre las empinadas callejuelas empedradas de su centro histórico. Es uno de los pueblos más bonitos de la Costa Blanca, lleno de mágicos recovecos, mercadillos y tiendas de artesanía que exudan un magnetismo bohemio único sobre el mar.
- El Portal Vell y Calle San Miguel: La antigua puerta de acceso medieval que abre paso a una de las arterias más fotogénicas, flanqueada por fachadas encaladas, balcones repletos de buganvillas y talleres de pintores locales.
- Mirador de los Cronistas: El balcón panorámico más célebre de la villa, situado junto a la plaza de la Iglesia, desde donde se contempla una panorámica sublime que abarca toda la bahía, el puerto y el imponente Peñón de Ifach.
- Playa de la Olla y la Illeta: Una idílica playa de cantos rodados perfecta para los amantes del snorkel, situada frente a un pequeño islote al que se puede acceder nadando o en kayak.

Altea
Denia
Denia se ha convertido en una de las localidades más turísticas de la provincia gracias a sus 20 kilómetros de playas de arena fina, lo que la dota, además, de un extraordinario ambiente durante la temporada alta. En lo cultural, sin duda merece la pena el esfuerzo de subir al castillo y visitar el Museo Arqueológico que se encuentra en lo alto. Como curiosidad, la antigua estación de tren acoge el Museo del Juguete, un curioso recorrido por esta industria en la provincia durante el siglo XX, que hará las delicias de niños y nostálgicos.
- El Barrio de Baix la Mar: El pintoresco y carismático distrito de pescadores colonizado por plazas de techos bajos, fachadas de colores vivos y terrazas donde degustar los famosos erizats o la icónica gamba roja de Denia.
- Vía Verde de Denia: Un evocador sendero acondicionado sobre el trazado del antiguo ferrocarril que discurre entre campos de naranjos y almendros, ideal para recorrer a pie o en bicicleta bajo la silueta del Montgó.

Calpe
Sus playas y calas son los principales atractivos de Calpe, sólo superados por el Peñón de Ifach, indiscutible símbolo de la Costa Blanca. Esta imponente roca calcárea de 332 metros de altura fue declarada parque natural. Además de ser blanco de todas las fotografías, ofrece un estupendo entorno para la práctica de submarinismo y escalada, y algunas sendas aptas para un trekking suave.
- Las Salinas de Calpe: Una inmensa laguna de origen salinero ubicada en pleno entramado urbano que sirve de hogar permanente para colonias de flamencos rosados, cigüeñuelas y garzas reales.
- Baños de la Reina: Un singular yacimiento arqueológico de época romana esculpido en la roca costera, cuyas antiguas balsas de piscifactoría funcionan hoy como piscinas naturales cristalinas ideales para el baño.
- El Forat de la Mar: Restos de la antigua muralla defensiva medieval situados en el casco antiguo, donde hoy se despliegan callejones decorados con murales de mosaicos y coloridas escaleras pintadas.

Jávea
En Jávea encontrarás algunas de las playas con el agua más clara de la provincia, aunque, eso sí, se trata de playas de piedras. Además de las calas y las playas, merece la pena perderse por las calles empedradas del casco antiguo de este pueblecito marinero, así como visitar el aledaño Parque Natural del Montgó, cuya imponente silueta vigila toda la comarca.
- Cala Granadella: Una de las calas más bonitas de España, encajonada entre acantilados y célebre por sus aguas de un azul turquesa transparente que emulan al Caribe.
- Ruta de los Riuraus y Ermitas de Conquista: Un recorrido etnográfico por la arquitectura tradicional vinculada al comercio de la pasa y pequeñas capillas del siglo XIV dispersas por su fértil llanura agrícola.
- Iglesia de San Bartolomé: Un imponente templo de estilo gótico isabelino construido en piedra tosca local que cumplía la doble función de centro espiritual y fortaleza defensiva contra los piratas berberiscos.

Moraira
Seguramente quienes construyeron el castillo de Moraira en el siglo XVIII estaban más preocupados por protegerse de los piratas que de disfrutar de las maravillosas vistas que ofrece. Por fortuna, hoy en día el viajero puede centrarse en esto último antes de recorrer el barrio marinero, empapado de la tradición pesquera de la localidad, o pasear por su centro histórico.
- Playa del Portet: Una resguardada bahía de arena fina y aguas mansas y poco profundas que asemeja una gigantesca piscina natural a los pies de la península de Cap d’Or.
- Torre de Cap d’Or: Un bastión defensivo del siglo XVI al que se accede mediante un hermoso sendero entre pinos y acantilados, ofreciendo las vistas más limpias del norte de la provincia.

Villajoyosa
Frente al mar y vecino del populoso Benidorm, Villajoyosa sigue manteniendo el encanto que le aportan las callejuelas flanqueadas por casitas de colores de su barrio marinero. Porque, antes que un referente del turismo de sol y playa, esta localidad ha sido un activo puerto pesquero. No hay que perderse una visita a la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción (siglo XVI), que es uno de los raros templos-fortaleza de la provincia de Alicante. Y, por supuesto, hay que bañarse en alguna de sus 12 playas y calas.
- Las Casas Colgadas sobre el río Amadorio: Una emblemática y fotogénica estampa de viviendas tradicionales pintadas con vivos colores que parecen flotar sobre el cauce del río y las antiguas murallas renacentistas.
- Fábrica y Museo del Chocolate Valor: Una deliciosa parada experiencial para conocer el proceso artesanal de elaboración del cacao en la localidad, cuya tradición chocolatera se remonta al siglo XIX.

El Campello
Esta localidad, que mantiene parte de sus esencias marineras tradicionales y un rico patrimonio histórico, presume con razón de tener una de las playas más espectaculares de la Costa Blanca: la de Muchavista. Sus más de 4 kilómetros se extienden hasta el municipio de Alicante y recuerdan, por su fisonomía y ambiente, a las de la lejana California. En El Campello también merece una visita la Illeta dels Banyets, considerada como uno de los mejores parques arqueológicos del Mediterráneo, con origen en la época íbera.
- Torre de la Illeta: Una atalaya vigía del siglo XVI perfectamente conservada que preside el puerto deportivo y que servía para alertar a la población de las incursiones marítimas.
- Cova del Llop Marí: Una espectacular cavidad esculpida por el mar bajo los acantilados de la zona norte, muy codiciada por los palistas de kayak y los buceadores por sus juegos de luces subacuáticas.

Nueva Tabarca
Situada a ocho kilómetros de la costa de Santa Pola y a 22 de Alicante, esta isla es la más grande y la única habitada de la provincia. La isla de Tabarca mide 1.800 metros de largo y 450 de ancho y su vegetación es escasa. Sin embargo, tiene un encanto especial que atrae a numerosos turistas en verano. Aquí se puede visitar la Casa del Gobernador, la iglesia de San Pedro y San Pablo, los restos de su muralla de piedra, el Museo Nueva Tabarca y la cueva del Llop Marí que, según la leyenda, está habitada por un horrible monstruo marino. La isla está comunicada por líneas regulares de barco con Alicante y Santa Pola.
- Puerta de San Rafael o de la Caleta: Una de las tres monumentales puertas barrocas de la muralla de piedra que da acceso directo al pintoresco y geométrico núcleo urbano fortificado del siglo XVIII.
- Reserva Marina de la Isla de Tabarca: La primera reserva marina declarada en España (1986), un auténtico paraíso de praderas de posidonia oceánica rebosante de meros, doradas y grandes bancos de peces.

Finestrat
Situado en la comarca de la Marina Baja, este bonito pueblo que mira al mar alberga la mítica montaña del “Puig Campana”, cuya cima supera los 1.400 metros de altitud. A su amparo se encuentra el casco urbano de Finestrat, cuyas casas conservan su estructura tradicional de fachadas encaladas y calles colgantes. Merece la pena disfrutar de un paseo por esta hermosa localidad y descubrir su Castillo de la época almohade, su torre fortificada, la iglesia de San Bartolomé, del siglo XVII, y la ermita del Santísimo Cristo del Remedio. Además, a un paso del pueblo, está la magnífica Cala Finestrat, un oasis de arena fina flanqueado por la cresta rocosa de La Patá.
- El Barrio de los Colgados: Un fotogénico entramado de callejuelas peatonales (como la calle Carreró) donde las casas tradicionales parecen suspendidas sobre el vacío de la peña rocosa.
- La Ermita del Remedio y el Castillo: Emplazados en el punto más alto del núcleo urbano, este espacio combina las ruinas de la antigua fortaleza musulmana con un mirador panorámico excepcional hacia la costa y los rascacielos de Benidorm.
- La Font del Molí: El principal manantial del municipio, ubicado a las faldas del Puig Campana, desde donde parten las principales rutas de senderismo y escalada de la sierra.

Benissa
Esta localidad del interior de la provincia tiene también su faceta marítima, con un puerto deportivo y algunas de las calas más espectaculares de la Marina Alta. El pueblo, como tal, preserva el urbanismo medieval, con sus fachadas pintadas de un blanco impoluto, entre las que destaca la de la Casa de Juan Vives, al que se atribuyen varios milagros. En Benissa conviene probar la especialidad gastronómica local: el cocido de pulpo (putxero de polp), un plato marinero único y lleno de tradición.
- Paseo Ecológico de Benissa: Un bellísimo sendero litoral vallado de menos de 3 kilómetros que conecta calas de aguas turquesas como la Cala Fustera, la Cala Pinets y la Cala de la Llobella.
- La «Catedral de la Marina»: La monumental iglesia de la Puríssima Xiqueta, un imponente templo de estilo neogótico que destaca por su cimborrio y sus dimensiones colosales en pleno centro histórico.
- Placeta de l’Església Vella: Un recoleto rincón medieval del casco antiguo flanqueado por portales de piedra de sillería y restos de las antiguas murallas del siglo XVI.
Pueblos históricos y medievales de interior en Alicante
Elche
De nuestra selección, Elche es el pueblo que se encuentra más cerca de Alicante, aunque, en rigor, hablamos de toda una ciudad: se trata del segundo municipio más poblado de la provincia y sus encantos son proporcionales a su tamaño. Por citar sólo alguno de sus principales atractivos, la localidad cuenta con el palmeral más grande de Europa. También ofrece una extraordinaria ruta monumental que muestra sus dos milenios de historia y que incluye la basílica de Santa María (cuna del célebre Misteri d’Elx) y el casco histórico.
- El Huerto del Cura: Un bellísimo jardín botánico dentro del palmeral que alberga la famosa «Palmera Imperial», un ejemplar único con siete brazos que nacen de un mismo tronco.
- Palacio de Altamira (Alcázar de la Señoría): Una imponente fortaleza de origen almohade situada junto al cauce del río Vinalopó que hoy forma parte del Museo Arqueológico y de Historia de Elche (MAHE).
- Baños Árabes: Escondidos en el subsuelo del antiguo convento de las Clarisas, estos baños del siglo XII conservan sus tres salas (fría, templada y caliente) en un magnífico estado de conservación.

Orihuela
Orihuela, capital de la comarca de la Vega Baja, se levanta a orillas del río Segura y cuenta con algunas de las mejores playas de fina arena de la región, calas de aguas azul turquesa, dos puertos deportivos y varios campos de golf. Entre su patrimonio cultural, cabe destacar el Colegio Diocesano Santo Domingo, un antiguo convento dominico que posteriormente fue universidad, así como el centro histórico, en el que destaca la Catedral, el Palacio Episcopal y el Museo de la Semana Santa.
- Casa-Museo de Miguel Hernández: La vivienda tradicional con huerto y corrales donde el universal poeta oriolano pasó su infancia y juventud, conservada con el mobiliario de la época.
- Catedral del Salvador y Santa María: Una joya del gótico de la Corona de Aragón que custodia en su interior el famoso lienzo Templo de la Sabiduría de Diego Velázquez.
- El Palmeral de San Antón: El segundo palmeral más grande de Europa, de origen califal, que bordea el casco histórico a los pies del monte de San Miguel.

Guadalest
Guadalest es un pueblito de interior que se sitúa en el valle que lleva su nombre y ofrece unas vistas espectaculares, sobre todo si se sube al castillo de San José, una fortaleza del siglo XI situada a 500 metros de altitud, construida en lo alto de un peñasco. En Guadalest, además, conviene visitar la Casa Orduña, edificio noble levantado tras el terremoto de 1664 y la iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción.
- El Portal de San José: Un singular túnel natural excavado directamente en la roca de la montaña que sirve como único acceso peatonal al casco histórico fortificado.
- Embalse de Guadalest: Un imponente espejo de agua de un intenso color azul turquesa visible desde el pueblo, rodeado por las sierras de Aitana y Xortà.
- Museos Singulares: El pueblo es famoso por su concentración de colecciones curiosas, destacando el Museo de Microminiaturas (donde se ve la Estatua de la Libertad en el ojo de una aguja) y el Museo de Saleros y Pimenteros.

Alcoy
Alcoy, la capital de la comarca de la Hoya es uno de los pueblos de Alicante que ofrece más atractivos: desde la iglesia de Santa María a las torres medievales, pasando por el edificio modernista de la Casa del Pavo, el Círculo Industrial o el refugio de Cervantes construido durante la Guerra Civil. Es, además, la cuna internacional de las fiestas de Moros y Cristianos.
- La Ruta del Modernismo: Un paseo por el centro para admirar fachadas industriales de principios del siglo XX, siendo la Casa del Pavo (con sus balcones forjados) y el Círculo Industrial los máximos exponentes.
- Placeta de Sant Francesc: Un encantador rincón urbano que conecta con los restos de las murallas medievales, incluyendo la Torre de Na Valora y el arco de San Roque.
- Parque Natural de la Font Roja: Un frondoso santuario de bosque mediterráneo mixto, con encinas y tejos, ideal para el senderismo, situado a pocos kilómetros del casco urbano.

Villena
Llama la atención al acercarse a Villena el castillo de la Atalaya, espectacular fortaleza de finales del siglo XI y de origen árabe que se conserva en un excepcional estado. Además del castillo, Villena puede presumir nada más y nada menos que de contar con el tesoro prehistórico más importante de toda Europa. Está formado por 66 piezas (cuenco, botellas, adornos) que suman unos 10 kilogramos de oro de la Edad del Bronce y que se exponen en el Museo Arqueológico José María Soler.
- Iglesia de Santiago Apóstol: Uno de los templos gótico-renacentistas más importantes de la Comunidad Valenciana, célebre por sus espectaculares columnas helicoidales que imitan palmeras.
- El Barrio del Rabal: El antiguo arrabal islámico de calles estrechas y empinadas que serpentea bajo las murallas del castillo y que acoge las famosas Fiestas del Medievo.
- Plaza de Santiago: El corazón monumental de la villa, donde confluyen el Palacio Municipal (de fachada renacentista) y la animada vida de las tabernas locales.

Novelda
Novelda es un municipio del Medio Vinalopó al que acuden los turistas atraídos, fundamentalmente, por un singularísimo santuario de carácter modernista cuya construcción terminó en 1946 y que recuerda a la Sagrada Familia barcelonesa. Además del santuario, merece la pena acercarse hasta el castillo de la Mola, de origen musulmán, construido a 360 metros de altitud a finales del siglo XII. [1]
- Santuario de Santa María Magdalena: La indiscutible joya modernista de la provincia, diseñada por el ingeniero José Sala Sala, revestida de guijarros del río Vinalopó, mármoles y azulejos.
- Torre Tres Cañas (Castillo de la Mola): Una estructura fortificada única en Europa por su planta triangular, construida en el siglo XIV enteramente de tapial y sillería.
- Centro Cultural Gómez-Tortosa: Una espléndida casa palacio modernista en pleno centro urbano que conserva intacto su patio de columnas de mármol, vidrieras de colores y mobiliario de época.

Sax
Pequeño pero encantador pueblecito de interior de la comarca del Alto Vinalopó. Además del castillo, que corona el municipio a 500 metros de altitud sobre un escarpado risco calcáreo, Sax cuenta con otros reclamos como la iglesia parroquial de la Asunción o la Colonia Santa Eulalia. Por supuesto, sin desmerecer su entorno natural, sobre todo los pinares del bosque de Plano y la sierra de Cabrera, que ofrece unas de las mejores vistas del valle.
- El Castillo de Sax: La espectacular fortaleza roquera cuyas dos torres (la almohade y la del homenaje) desafían el vacío visual del valle del Vinalopó.
- Colonia Santa Eulalia: Una singular colonia agrícola e industrial del siglo XIX (compartida con Villena) que conserva las ruinas de su palacio de los condes, su teatro y su fábrica de harinas.
- Calle Mayor y Barrio Alto: El núcleo histórico de origen morisco que conserva viviendas tradicionales excavadas parcialmente en la propia roca de la peña.

Castalla
En este otro pueblo del interior de la provincia de Alicante impresiona el conjunto monumental de su castillo, en lo alto de un cerro a 780 metros sobre el nivel del mar. A esta fortaleza se suman otros puntos de interés como el convento de los Padres Franciscanos, de estilo neoclásico, la ermita de la Sangre (gótico primitivo) o la iglesia de la Asunción (gótico catalán). Es el rincón idóneo para degustar el tradicional gazpacho castallense.
- El Palau del Castillo: La parte residencial y mejor conservada de la fortaleza medieval, completamente restaurada, que ofrece una panorámica limpia de la Hoya de Castalla.
- Ermita de la Sangre: Un templo religioso del siglo XIII construido sobre una antigua mezquita, que destaca por sus arcos diafragmáticos y su techumbre mudéjar de madera.
- Casco Antiguo y Plaza Mayor: Un entramado urbano de trazado sinuoso salpicado de casas solariegas señoriales y hornacinas devocionales tradicionales.

Biar
Una fortaleza del siglo XII es el principal reclamo de este municipio del Alto Vinalopó. También merece la pena conocer el santuario neoclásico de Biar y acercarse hasta el curioso acueducto ojival, construido para asegurar el suministro de agua durante el siglo XV. Sus calles escalonadas exudan un encanto típicamente fronterizo.
- La Torre del Homenaje del Castillo: Famosa por albergar en su interior la bóveda de crucería almohade más antigua de España (siglo XII).
- Acueducto de Ojival (Paseo del Plátano): Una imponente obra de ingeniería gótica de dos ojos que salva el barranco de Fontanelles y que sigue siendo un icono local.
- Santuario de la Virgen de Gracia: Un templo neoclásico rodeado de un frondoso pinar que funciona como un centro de devoción y un mirador idílico del entorno natural.

Polop de la Marina
Del siglo XII data igualmente el castillo de Polop de la Marina, que ahora acoge un cementerio literario. Es interesante observar cómo el pueblo se ha sabido adaptar a la orografía de la sierra del Monte, dibujando un perfil escalonado de postal. La mejor manera de conocer esta población con encanto es dejarse llevar por el instinto y recorrer sus calles con calma, prestando atención a los chorros de agua de sus plazas.
- La Plaza de los Chorros: El corazón del pueblo, famosa por albergar una monumental fuente con 221 caños de agua pura de manantial donde los vecinos acuden con garrafas.
- El Castillo y su «Cementerio Literario»: El baluarte defensivo reconvertido en camposanto, inmortalizado por el escritor Gabriel Miró en sus crónicas del valle.
- Casa-Museo de Gabriel Miró: El palacete tradicional donde residió el autor alicantino, transformado en un espacio expositivo que conserva sus manuscritos y recuerdos personales.

Planes
Situado a los pies de un imponente castillo musulmán de los siglos XII y XIII, este histórico municipio de montaña destaca por sus calles empinadas, sus cultivos de cereza, aceite y almendra, y su rica herencia arqueológica en la Sierra de San Cristóbal, que posee un víacrucis que acaba en la Ermita del Santo Cristo.
- Barranco de la Encantada: Un paraje natural de leyenda con el Gorg del Salt, una espectacular cascada y poza natural de aguas cristalinas encajada entre rocas.
- Patrimonio Hidráulico: Destaca el acueducto árabe, aún en uso y con arcos apuntados de mampostería, y el Lavadero de la Fuente Nueva.
- La Llotja (Portal de la Villa): Arco de medio punto de sillería que marcaba el acceso fortificado a la villa medieval, junto a la emblemática Masía de la Foya.

Crevillente
Entre sierras y valles, esta localidad de interior destaca por su urbanismo, consecuencia de largos siglos de presencia musulmana, que se prolongó hasta la expulsión de los moriscos, a principios del siglo XVII. Con ser relevante la impronta dejada por éstos, no menos interesante es el museo dedicado al escultor Mariano Benlliure.
- Museo Mariano Benlliure: Alberga una importante colección de obras del artista, custodiada por la familia Magro.
- Ruta de Museos: Imprescindible visitar el Museo Arqueológico y el Museo de la Semana Santa.
- Casco Urbano e Industria: Paseo por el núcleo histórico de origen morisco y visita a las fábricas de alfombras típicas.
Cómo plantear una ruta de 3 – 4 días por los pueblos de Alicante
Diseñar un itinerario de pocos días por la provincia exige trazar una línea inteligente que combine la brisa del Mediterráneo con el silencio de las sierras calizas. Para una escapada de tres o cuatro jornadas, la opción más equilibrada consiste en dividir el viaje en dos bloques geográficos: la costa marinera de la Marina Alta y los baluartes medievales del interior. Establecer dos bases estratégicas de pernocta —por ejemplo, una noche en Altea y dos en el entorno del Valle de Guadalest o Alcoi— minimizará los tiempos de conducción y permitirá exprimir tanto los amaneceres frente a los acantilados como los atardeceres sobre los castillos roqueros.
Un itinerario ideal puede arrancar devorando la fachada litoral. El primer día se dedica a explorar las casas palacio de Dénia y su fortaleza, descendiendo por la tarde hacia los miradores de Xàbia y la silueta blanca de Altea, donde se cena en su casco antiguo. El segundo día sirve de transición hacia el interior, remontando las carreteras de montaña que conducen al fotogénico peñasco de Guadalest y las fuentes de Polop de la Marina, para terminar la jornada perdiéndose en el legado modernista y los puentes históricos de Alcoi.
Las últimas jornadas se reservan para los valles interiores y los tesoros de las comarcas del Vinalopó. El tercer día se encamina hacia el norte para conquistar el imponente Castillo de la Atalaya en Villena —admirando su deslumbrante tesoro prehistórico de oro— y las callejuelas fronterizas de Biar. Finalmente, el cuarto día se puede cerrar la ruta visitando el singular Santuario de Santa María Magdalena en Novelda o paseando entre los huertos monumentales del palmeral de Elche, configurando así un viaje que demuestra que Alicante es un continente en miniatura más allá del sol y la playa.

