¿Quién no ha oído hablar del Valle del Jerte? ¿Y de sus cerezos en flor? Pues bien, hay que decir que este bonito enclave natural, bañado por el río Jerte, se encuentra en la provincia de Cáceres, en el entorno de Jarandilla de la Vera y Jaraiz de la Vera, muy cerca del Monasterio de Yuste, de la localidad de Hervás y del Parque Nacional de Monfragüe. Sin duda, es uno de los destinos turísticos más populares de España, al contar con zonas de gran belleza y una rica y variada gastronomía.
- Conoce el espectacular entorno del Valle del Jerte
- El espectáculo de la floración de los cerezos
- Poblaciones a visitar en el Valle del Jerte
- Rutas en el Valle del Jerte
- La Garganta de los Infiernos
- Museo de la Cereza
- Otoñada
Conoce el espectacular entorno del Valle del Jerte
Históricamente, el Valle del Jerte ha sido un paso natural entre Extremadura y las tierras del Duero. Es un territorio de trashumancia y, de hecho, todavía se utiliza el Camino Real para conducir el ganado en su viaje a los pastos de verano. Su nombre procede el árabe Xerit, que significa ‘angosto’ o ‘cristalino’, calificativos que se pueden aplicar perfectamente al río Jerte, que, después de recoger las aguas de arroyos, gargantas y fuentes, convierte este valle en un verdadero jardín botánico.
Hay que decir que el Valle del Jerte estuvo habitado ya en la Prehistoria, porque han aparecido en El Torno restos -hachas, puntas de lanza y tumbas- que así lo atestiguan.

En toda la comarca del Valle del Jerte se puede disfrutar de bonitos pueblos, paisajes exclusivos, cerezos, castaños, bancales, gargantas de agua cristalina y, sobre todo, sosiego y calma en un entorno teñido por los colores de la naturaleza. Entre gargantas, pueblos históricos y miradores, estos son algunos de los lugares que no deberías perderte.
- Garganta de los Infiernos.
- Los Pilones.
- Cabezuela del Valle.
- Tornavacas.
- Cascada del Caozo.
- Cascada de las Nogaledas.
- Puerto de Tornavacas.
- Museo de la Cereza.
- Piornal.
- Ruta de Carlos V.
Cuál es la mejor época para visitar el Valle del Jerte
La mejor época para visitar el Valle del Jerte es la primavera, entre finales de marzo y principios de abril, cuando más de 1,5 millones de cerezos florecen simultáneamente, cubriendo las laderas del valle.
Este manto blanco dura únicamente unos 10 o 14 días y es justo cuando se celebra la Fiesta del Cerezo en Flor, declarada de Interés Turístico Nacional, que atrae a miles de visitantes.
Sin embargo, el valle también es atractivo durante el verano con la época de «La Cerecería». Es el momento ideal para la degustación y recolección de la auténtica cereza Picota del Jerte y para disfrutar del turismo fluvial.
Las temperaturas cálidas invitan a realizar rutas de senderismo y bañarse en las numerosas piscinas y gargantas naturales de la zona, destacando el paraje de Los Pilones dentro de la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.
También en otoño el Valle del Jerte puede ser una buena opción ya que ofrece una alternativa idónea para los amantes de la fotografía, la micología y la tranquilidad.
Esta época se conoce como «La Otoñada» y es cuando la zona ofrece un espectáculo cromático de tonos amarillos, ocre y rojizos. Es la época perfecta para recorrer senderos como la Ruta de las Nogaledas.
El espectáculo de la floración de los cerezos
La floración de los cerezos se celebra por todo lo alto en el Valle del Jerte. Suele tener lugar desde finales de febrero hasta finales de marzo y es un verdadero espectáculo que nadie quiere perderse. En todo el entorno, se organizan actividades que sirven también como escaparate de la cultura, la gastronomía, las tradiciones y la forma de vida de la zona. Durante este periodo, las bodegas, las fraguas y los lagares abren sus puertas al visitante, al igual que las casas tradicionales. Es un complemento al gran espectáculo natural de la floración del Valle del Jerte, con su inmenso e impresionante manto blanco que anuncia la llegada de la primavera. Hay que recordar que el valle del Jerte tiene más de millón y medio de cerezos.

Para disfrutar de la floración de los cerezos, se recomienda recorrer los principales pueblos del Valle del Jerte. Hay una ruta circular por la sierra, de unos 50 kilómetors, que pasa por Valdastillas, Piornal, Barrado, Cabrero, Casas del Castañar, El Torno y Rebollar. Y otra ruta lineal de unos 30 kilómetros, paralela al río Jerte, que transcurre por Navaconcejo, Cabezuela del Valle, Jerte, Tornavacas y Puerto de Tornavacas. Y averiguar cuándo se celebra en el valle la Fiesta anual del Cerezo en Flor.
Por eso, lo primero que hay que hacer es elegir la ruta adecuada según la altura de la floración. Si vamos los primeros días mejor concentrarnos en las zonas bajas por Valdastillas, Rebollar, Navaconcejo y Casas del Castañar. Aquí es donde verás los primeros bancales completamente blancos.
Si llegamos en pleno pico de la floración, lo mejor es visitar El Torno, Cabezuela del Jerte y el propio pueblo de Jerte y pararnos en el mirador del Puerto del Torno.
Para los últimos días, la mejor ruta es por los puntos más elevados como Tornavacas y el Puerto de Tornavacas, donde podremos ver la llamada «lluvia de pétalos” en el resto del valle.
Si podemos evitar los fines de semana, mucho mejor, porque la falta de aparcamiento y los atascos suelen ser el principal problema. En pueblos clave como Jerte y Cabezuela hay estacionamientos disuasorios señalizados a las afueras para luego seguir a pie.
Una buena opción para disfrutar de la experiencia son las rutas a pie entre los cerezos.
Los pueblos más bonitos del Valle del Jerte
Tornavacas y sus casas solariegas
Está ubicado a más de 800 metros de altura y cuenta con un casco histórico de arquitectura tradicional serrana. Es imprescindible recorrer su entramado de calles, sobre todo la mítica Calle Real, sin perdernos detalle de las casas solariegas con entramados de madera, solanas y escudos heráldicos, además de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un templo barroco del siglo XVII que alberga un valioso retablo mayor.
Merece la pena hacer una parada en la histórica Casa de Carlos V, lugar donde se hospedó el emperador en su viaje hacia el Monasterio de Yuste en 1556.
Cerca del pueblo es recomendable visitar el Mirador del Puerto de Tornavacas, un punto estratégico que regala la panorámica más completa y espectacular de todo el valle.
Desde aquí parten algunas de las rutas de senderismo más populares como la que lleva a la Garganta de los Infiernos o el itinerario que recorre las cumbres como la Cuerda Larga de la Sierra de Béjar.
Cabezuela del Valle y el Museo de la Cereza
Declarado Conjunto Histórico Artístico, este pueblo ubicado en el corazón del Jerte está formado por un laberinto de calles angostas entre las que destacan el Hondón y el Agua. Es famosa por su judería donde no podemos perdernos una de las casas más estrechas de España con sólo 1,25 metros de ancho.
La iglesia de San Miguel Arcángel, del siglo XV, se ubica justo donde estaba la sinagoga y cuenta con un retablo barroco muy bonito.
En este pueblo se encuentra el Museo de la Cereza, una visita imprescindible para entender la importancia de este fruto y la historia de todo un valle dedicado a él.
Cabezuela cuenta con seis piscinas naturales, siendo la más famosa Los Pilones, en una zona llena de gargantas, pozas y decenas de cascadas.
Desde aquí parte la ruta de la Garganta de los Infiernos, unos 16 kilómetros de forma circular pero muy sencilla y recorre muchos de estos espacios fluviales.
Rebollar y sus Casas del Canchal
Este pueblo con callejones muy estrechos y empinados es un museo al aire libre gracias a su arquitectura serrana casi tortuosa. Lo más famoso de su casco histórico son las casas colgantes en la parte alta: las famosas Casas del Canchal que caen sobre impresionantes moles de granito.
Tenemos que visitar la Iglesia de Santa Catalina, una construcción del siglo XVII pero que alberga una píxide de plata gótico-renacentista, marcada con las armas del histórico obispo de Plasencia, Don Gutierre de Vargas Carvajal.
Su entorno natural es privilegiado puesto que en sus cercanías nos encontramos con la Garganta de la Púria y la de Los Riscos, llenas de piscinas naturales y cascadas espectaculares.
Rebollar está rodeado de un tupido bosque de robles que le da nombre y una sierra de gran valor ambiental con varias rutas interesantes.
Jerte pueblo y el origen
Este pueblo, que da nombre al valle, vive conectado con el escenario natural que le rodea. En su casco antiguo tradicional tenemos que visitar vías como la del General Peñaranda, la avenida principal, y recorrer las calles que sobrevivieron en su entramado a un incendio durante la Guerra de la Independencia y conservan casas típicas con voladizos y solanas.
Además de la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, un edificio del siglo XVIII de estilo barroco, tenemos que recorrer la Plaza de la Independencia y tomarnos algo en sus terrazas para vivir el ambiente del pueblo.
El río Jerte pasa pegado al casco urbano y ofrece una zona de paseo ajardinada impresionante, pero también podemos llegar a la piscina natural de El Nogalón, una de las mejores, o disfrutar de los senderos que nacen en este entorno.
Hay que recordar que Jerte es una de las principales puertas de entrada a la Reserva Natural de la Garganta de los Infiernos.
Para visitar el pueblo, lo mejor es aparcar el coche en los lugares habilitados y seguir a pie, sin prisa, para disfrutar de su arquitectura y su naturaleza.

Rutas en el Valle del Jerte
El Valle del Jerte cuenta con numerosas rutas para disfrutar de un destino que da mucho de sí turísticamente hablando y que modifica su escenario según la época del año en que nos encontremos.
Ruta de Carlos V
Esta ruta conecta el Valle del Jerte y La Vera y sigue los pasos del propio Carlos V en 1556, cuando emprendió su viaje de retiro a su Palacio en Cuacos de Yuste. Para acortar los días de viaje, atravesó la Sierra de Tormantos, ascendiendo hasta 1475 metros en el Collado de las Yeguas y descendiendo luego a Jarandilla de la Vera.
El sendero actual, de unos 27 kilómetros, replica parte de este camino partiendo de Tornavacas y cruza varios parajes como el de la Cuerda de los Lobos en el Collado de las Losas, el Arroyo de los Tres Cerros o Puente Nuevo o de Carlos V, en un paraje único.
El ascenso final, desde los 880 hasta los 1475 metros del Collado de las Yeguas, cruza robledales, encinares, brezos y piornos.
La Ruta de la Judería
Se trata de un camino de gran belleza natural y poso histórico que une Cabezuela del Valle con Gargantilla, ya en el Valle del Ambroz, cruzando la sierra por el Puerto de Honduras. En total son unos 14 kilómetros sólo de ida que se pueden realizar en unas cinco horas.
Este camino era un antiguo paso de arrieros que recuerda la unión entre la cultura judía con gran presencia en Cabezuela y Hervás, con la árabe y la cristiana.
El camino cruza parte del Puerto de Honduras, que es un espacio único para el avistamiento de aves, en unos bosques donde destacan ejemplares de abedules.
La Ruta de Los Pilones
Esta senda va desde el Campamento Carlos V hasta Los Pilones, en la Garganta de los Infiernos. Es una de las más populares de la comarca puesto que atraviesa un bonito robledal y acaba en uno de los lugares naturales más bonitos del valle: Los Pilones y sus pozas naturales esculpidas en el granito por la erosión del agua.
El inicio de la ruta es en el Centro de Interpretación de la Garganta de los Infiernos y se recorren unos seis kilómetros con un desnivel de 200 metros, por lo que es ideal para todos los públicos, sobre todo en verano, ya que acaba con un baño en un lugar mágico. Así que no podemos olvidarnos del bañador.
Ruta de las cascadas de las Nogaledas,
Este camino es la mejor opción si queremos disfrutar de la música del agua y de los espectaculares saltos que se producen en la Garganta de las Nogaledas. El recorrido remonta parte de esta garganta atravesando un denso bosque de castaños, alisos, helechos y musgos. Además de alcanzar algunos miradores, la ruta cruza por una sucesión de espectaculares saltos de agua y cascadas con pasarelas de madera.
El inicio es en el Navaconcejo y se recorren unos 4,5 kilómetros de un camino bastante empinado. Lo mejor es hacer este sendero en otoño y primavera cuando las cascadas llevan su máximo caudal.

La Garganta de los Infiernos
Uno de los sitios más bonitos para visitar en el Valle del Jerte, por la abundancia de saltos de agua y cascadas, es la Reserva Natural Garganta de los Infiernos, que está comprendida entre la Sierra de Tormantos, la Sierra de Gredos y el río Jerte. Lo más llamativo de esta Garganta son las pozas que ha excavado el agua en su descenso, conocidas como ‘Los Pilones’, unas piscinas naturales donde es posible darse un chapuzón entre robles, encinas, piornos y pastizales.
Además de esta garganta, en el Valle del Jerte hay otras cascadas y piscinas naturales, como la Cascada Nogaledas y la Garganta Nogaledas, en Navaconcejo, o la Cascada del Caozo, en Valdastillas.
Museo de la Cereza
No resulta extraño que en un espacio como el Valle del Jerte, con más de un millón y medio de cerezos, haya un museo dedicado específicamente a este árbol y a su fruto. El Museo de la Cereza está ubicado en un edificio tradicional de tres plantas, en la población de Cabezuela del Valle, que ha sido rehabilitado para adaptarlo a su nuevo uso y recrear ambientes, exponer objetos originales y disponer de recursos interactivos.
Otoñada
El Valle del Jerte invita al visitante a disfrutar también de la ‘Otoñada’, porque cada estación tiene su encanto particular y sus colores en esta singular zona de Extremadura. Además de la espectacularidad de sus paisajes otoñales, con su gama de ocres, rojos, amarillos y verdes, hay un extenso programa turístico cultural que hacen que esta estación del año tenga también su protagonismo. Las actividades de la ‘Otoñada’ suelen comenzar a mediados de octubre con unas jornadas gastronómicas pastoriles, una Feria del Queso y el festival ‘Otoño con aroma a vino’. En Cabezuela del Valle, se celebra la ‘Caída de la hoja’ y Tornavacas organiza un ‘Mercado Imperial’ en recuerdo del paso del emperador Carlos V por la villa. Además, hay una feria de la Castaña en Piornal, una matanza tradicional en Valdastillas, una ‘Dulce Otoñada’ en Navaconcejo, ‘Teatro de otoño’, concursos de fotografía y muchas actividades más.
