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El museo de San Telmo, el más antiguo del País Vasco

Entrar a la Parte Vieja de San Sebastián es abrir la puerta a un espacio lleno de atractivos. Al ser una zona peatonal, se puede pasear tranquilamente. Caminando entre el olor a pintxos y las espléndidas vistas del monte Urgull, existen muchos lugares de interés turístico en toda la barriada.

La plaza Zuloaga es uno de los lugares a destacar. Aquí hallarás el museo de San Telmo, un edificio de obligada visita si estás interesado en descubrir la historia del pueblo vasco y su evolución. Además de sus fondos etnográficos, cuenta con una sección de Bellas Artes totalmente heterogénea, en la que igual te topas con un lienzo de El Greco que con una obra de Oteiza. ¿A que suena peculiar y llamativo?

Historia del museo de San Telmo

Una de las primeras características que llaman la atención de este centro cultural es que está perfectamente enmarcado en uno de los pulmones de San Sebastián, el monte Urgull.

La historia del museo de San Telmo comienza en el año 1900 cuando se crea un museo municipal, que inicia su andadura gracias a las generosas donaciones donostiarras. De esta manera, abre sus puertas el primer Museo Histórico, Artístico y Arqueológico de San Sebastián, en 1902, entre las calles Andía y Garibai.

 

 

Museo San Telmo

Patio del museo

En poco tiempo, sus fondos comienzan a crecer y precisan un edificio más amplio. Se traslada a la calle Urdaneta en 1911, y en 1932 deciden llevarlo al antiguo convento dominico de San Telmo, el que es hoy en día su hogar. En esta edificación, donde se puede comprobar la transición entre el Gótico y el Renacimiento, resulta curioso que el claustro se haya situado a los pies de la iglesia, en vez de estar en un lateral.

El museo de San Telmo se inauguró el 3 de septiembre de 1932, con una ceremonia que incluyó un concierto dirigido por Manuel de Falla. A otro gran artista, esta vez plástico, a José María Sert, se le encarga por consejo de Zuloaga una serie de lienzos para adecuar el nuevo museo y revestir las paredes de la iglesia. Estas pinturas, que narran escenas heroicas de la historia de Guipúzcoa, son una de las joyas más preciadas. A partir de este momento, se han ido sucediendo varias rehabilitaciones para adaptar el convento a sus usos actuales.

Los trabajos más importantes se llevaron a cabo en 2011: una restauración integral y una ampliación con un edificio anexo, que se integra a la perfección en la ladera del monte Urgull, donde quedarás prendado de su fachada a modo de “muro vegetal”. Realizado por los arquitectos Nieto y Sobejano, respeta por completo el inmueble original. De esta manera se consigue un equilibrio perfecto entre el pasado y el presente.

Exposiciones y distribución del museo de San Telmo

Las colecciones del museo, con un total de 35.600 adquisiciones que forman los fondos expositivos, son de lo más diverso. Tómate tu tiempo para recorrer las diferentes secciones, pues si en la variedad está el gusto, aquí darás sin duda con alguna obra que te encante.

  • Arqueología. Más de 650 piezas componen este departamento, donde destacan las estelas, un tipo de monumento funerario que se usaba para indicar un lugar de enterramiento en el País Vasco y otras zonas cercanas. Esta muestra resulta esencial para descubrir la cultura de la región, donde también hallarás objetos romanos, fenicios o paleocristianos.
  • Etnografía. Dado el compromiso del museo de San Telmo con la memoria de la sociedad vasca, este apartado es de una gran importancia. En total hay más de 9.000 piezas para aprender sobre las diferentes tradiciones. El hilo conductor es el culto a los antepasados y sus costumbres. La conexión con sus antecesores es fundamental para los vascos, por lo que es una oportunidad perfecta para profundizar en estos aspectos.
  • Bellas Artes. Esta colección comprende unas 6.800 obras entre pintura, escultura y estampas. Hay algunos cuadros del siglo XVI, pero sobre todo destacan los creadores vascos de los siglos XIX y XX. Entre los componentes de esta escuela vasca hay que señalar a Oteiza o Chillida, que sueñan con nuevas expresiones artísticas y las hacen realidad.
  • Fotografía. Esta sección es crucial por el valor de los documentos que en ella se presentan. Se trata de más de 1.500 imágenes donde contemplar temas históricos, arqueológicos o de autor. Presta atención al conocido Fondo Galarza, unas 2.000 instantáneas en las que se puede comprobar la evolución de ciudades como San Sebastián, durante la primera mitad del siglo XX.
  • Casi 3.000 piezas componen este departamento, principalmente de armas y otros objetos testimoniales de diferentes guerras. Especialmente reseñables son las diversas variedades de armas blancas de las Guerras Carlistas.

Además de la colección permanente, el museo de San Telmo siempre está al día con novedosas exposiciones temporales. Desde hace algún tiempo, apuesta por un proyecto llamado Museo Doble, en el que cada año invitan a un artista para realizar una colaboración, produciendo una obra de carácter inédito. Cuando finalizan los doce meses, se añade a la colección de arte fija. Es una muestra del compromiso por el futuro de los artistas jóvenes. Este museo es un espacio cultural con un sinfín de posibilidades que no puedes dejar de visitar en tu recorrido por el Casco Viejo de San Sebastián.

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